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Tribunas y análisis - 24 de septiembre de 2005
Sharon ya no se oculta
Análisis
Tras la retirada israelí de la franja de Gaza, la ultraderecha israelí, opuesta a todo abandono territorial, no se desarma y, sin sorpresas, es en el Jerusalem Post donde sus oponentes encuentran una tribuna para expresarse. Uno tras otro, el diario israelí publica textos que emanan de los dos grupos que, en el interior del Likud, tratan de superar a Ariel Sharon por su extrema derecha: los partidarios de Natan Sharansky y los de Benjamin Netanyahu.
El 12 de septiembre, es el propio Natan Sharansky quien se expresa. El ex opositor soviético y ex ministro israelí desea agrupar al electorado nacionalista jugando con la carta de los elementos aglutinadores. Alaba la dignidad de los colonos evacuados y la de los militares israelíes obligados por un poder indigno a hacer el trabajo sucio. Considera que hoy Israel no está dividido entre partidarios y adversarios de la retirada de Gaza, sino entre una población afectada por esta decisión y un poder que desprecia sus sufrimientos. El autor va contra la orientación de la propaganda del gobierno Sharon que gusta de presentarse en el plano internacional como un gobierno de paz opuesto a un movimiento ultrarradical de colonos.
Dos días más tarde, el ex responsable de planificación política del gabinete de Benjamin Netanyahu, Michael Freund, sataniza a los palestinos para mejor deslegitimizar todas las concesiones territoriales. El autor presenta a los palestinos como una población salvaje, guiada por instintos de destrucción, y a la Autoridad Palestina como una estructura incapaz o cómplice en la que no se puede confiar. Basándose en la destrucción de antiguas sinagogas abandonadas en Gaza por los colonos, Michael Freund afirma que si Israel no se ocupa de esto por sí mismo, los palestinos destruirán las marcas históricas de la presencia judía en el territorio. Por lo tanto pide que Tel Aviv retome el control de la Tumba de José, de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén y de la Cueva de los Patriarcas en Hebrón. En resumen, que el Tsahal sitie los territorios palestinos.
Esta oposición a la retirada de Gaza es una espina en el zapato de Ariel Sharon en el seno de su propio partido, pero una bendición en el plano internacional, pues puede apoyarse en el discurso de sus opositores para alzarse como alternativa pacífica al ultranacionalismo israelí, una postura que se rebela provechosa como ya fue analizado en Tribunes et décryptages. La prensa occidental rápidamente ha hecho ver en Sharon un equivalente de Charles De Gaulle durante la descolonización argelina. Sin emabrgo, como lo hemos recordado con frecuencia, la posición del gobierno Sharon es muy clara: la retirada de Gaza no tiene como objetivo permitir la construcción de un Estado palestino factible; sirve para disminuir la presión internacional, para hacer olvidar la «hoja de ruta» y fortalecer el control israelí en Cisjordania y Jerusalén.
En una entrevista al diario italiano La Republica publicada también en ruso por Inopressa, Ariel Sharon no lo oculta. La retirada de Gaza tuvo lugar porque no había forma de que los israelíes llegaran a ser allí mayoritarios. El Primer Ministro israelí precisa que no desea organizar otras retiradas y añade que mientras Mahmud Abbas no combata a los grupos armados palestinos (lo que sólo podría conducir a una guerra civil entre palestinos), Israel no hará ninguna otra concesión. Se muestra satisfecho de la disminución de la presión internacional sobre Israel y anuncia su intención de desarrollar las colonias en Cisjordania, es decir, anexar amplios territorios. Después de esto, es difícil pretender que se haya comprometido en un proceso de paz.
El ex gobernador israelí de Ramallah y coronel del Tsahal, Jonathan Figel, también expresa su satisfacción por la retirada de Gaza en Vremya Novostyey. Considera que son numerosas las consecuencias positivas para Israel: fortalecimiento de la seguridad gracias al muro de anexión, despliegue de tropas alrededor de los principales territorios anexados e incluso la esperanza de que los palestinos se enfrenten entre ellos. Por otra parte, para el autor, nada impide al Tsahal realizar ataques aéreos contra los palestinos en Gaza.
Al mismo tiempo, en Israel, se plantea la interrogante sobre la mejor forma de proseguir el proceso de paz. No obstante, los analistas que se interrogan en la prensa sobre este asunto no contradicen la anexión de amplias zonas del territorio de Cisjordania. En estas condiciones, se puede dudar de su sinceridad. La cuestión no parece ser cuál es el mejor medio para lograr la paz, sino cuál es la mejor forma para anexar territorios mientras se aparenta trabajar por la paz.
El ex director del Shin Bet, el laborista Ami Ayalon, se interroga en Ha’aretz sobre la mejor forma de reiniciar el diálogo con los palestinos. ¿Acaso no copreside una organización que afirma trabajar en la «solución de los dos Estados? Sugiere que Israel organice nuevas retiradas en Cisjordania y afirma claramente que no piensa hacer de estos territorios una parte de su espacio nacional. Sin embargo, los territorios en cuestión no son más que colonias aisladas, no los principales asentamientos construidos ilegalmente en Cisjordania y protegidos ahora por un muro que anexa zonas completas de territorios palestinos. El autor llama a proseguir la construcción del muro de anexión, declaraciones que van en contra de las posiciones defendidas hasta ahora por su organización: destrucción del Muro y regreso a las fronteras de 1967. En el Jerusalem Post, el ex experto del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Shlomo Avineri, realiza un análisis diferente de la situación para llegar a las mismas conclusiones que Sharon o Ayalon, al considerar que la situación política en Israel y en el seno de la Autoridad Palestina no permite avanzar en las negociaciones. En vez de continuar con discusiones inútiles, es mejor manejar el conflicto en espera de un momento más propicio para las discusiones. En espera de ese momento tan anhelado, Israel debe racionalizar su colonización de los territorios palestinos mediante la evacuación de las colonias más aisladas. Se trata de una sutil forma de llamar a un congelamiento del proceso de paz en nombre de la paz por venir.
Del lado árabe y palestino, éstos no se dejan engañar por la táctica israelí, pero la impotencia es total.
El ex ministro de Educación Nacional de Kuwait, Ahmed Al Rabii, se refiere en Asharqalawsat a la muerte del plan de paz saudita, el cual preveía el reconocimiento de Israel por parte de los países árabes y la normalización de las relaciones con Tel Aviv a cambio de un regreso a las fronteras de 1967. Ahora bien, todos los países árabes, uno tras otro, están normalizando sus relaciones con Tel Aviv, lo que impide toda presión futura a favor de la retirada de Cisjordania. El autor considera que el argumento de que un acercamiento a Israel favorecerá la paz no se sostiene, no es más que una renuncia.
En una entrevista concedida al Corriere Della Sera tras el secuestro de una periodista del diario por palestinos, traducida al ruso por Inopressa, el presidente palestino, Mahmud Abbas, lamenta que Israel rechace reiniciar las negociaciones. Recuerda, sin embargo, que ha cumplido escrupulosamente todo lo que se le ha pedido. Lo único en lo que parece no ceder es en el enfrentamiento con Hamas. Para hacer bajar las armas a este movimiento, prefiere emplear la negociación. El presidente de la Autoridad Palestina comprueba que su docilidad no ayuda a su pueblo, pero se resigna a continuar con la política que se le impone.
En Dar-alhayat, el periodista Abdellah Escander considera que hay dos formas de interpretar la retirada de Gaza. Si es una victoria militar, es necesario continuar la lucha, pero si se trata de una recompensa por la buena gestión de la Autoridad Palestina, deben continuar las reformas. Dando margen a la duda, opta por la segunda hipótesis y plantea que la Autoridad Palestina debe dar pruebas de su habilidad en Gaza para tener un argumento contra Israel y poder incitar a otras retiradas.
Red Voltaire
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24 de septiembre de 2005
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Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«La guerra civil que no tuvo lugar»
Autor
Natan Sharansky

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Ex disidente soviético, Natan Sharansky es presidente y fundador del partido Yisrael B’Alyia Anglos que se ha unido al Likud. Ex ministro de la Diáspora y de Jerusalén del gobierno de Ariel Sharon, renunció para señalar su oposición al plan de retirada de Gaza.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «The civil war that wasn’t», por Natan Sharansky, Jerusalem Post, 12 de septiembre de 2005.
Resumen La guerra civil profetizada por Ariel Sharon no se produjo. No estalló, ya que para que eso suceda, hacen falta dos campos opuestos que se odien y que consideren que su supervivencia depende del aniquilamiento del otro. Durante estos dos últimos meses pasé mucho tiempo en las colonias y durante la evacuación de Gush Katif no vi dos campos, ví israelíes, soldados y colonos, en una situación difícil. _ Los medios de comunicación filmaron escenas de resistencia y de tragedia humana pero no grabaron los momentos más elocuentes de fraternización entre soldados y colonos. Los soldados oraron con los colonos, los consolaron, se excusaron con ellos. Durante la última oración en la sinagoga de Gush Katif se oró por los responsables políticos israelíes y se pidió a Dios que los bendijera. Sin embargo, esos hombres ordenaron la destrucción del mundo que los colonos habían construido con su trabajo, sus sueños y su sangre.
La retirada se presentó como una lucha entre el poder de la democracia y los fanáticos fuera de la ley. En realidad, la verdadera fractura es la línea invisible que se forma entre los que comparten la pena de los colonos y los que se burlan de ella. Hay que continuar explicando a la población lo que sucede y recordar que formamos parte del mismo movimiento sionista.

«Retomar los lugares santos»
Autor
Michael Freund

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Michael Freund ha sido subdirector de Comunicación y de Planificación Política en el gabinete del ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Take back the holy sites», por Michael Freund, Jerusalem Post, 14 de septiembre de 2005.
Resumen Alentados por la retirada israelí, miles de palestinos la emprendieron contra las ex colonias israelíes, devastándolas y quemándolas en un frenesí de odio y destrucción. Entre los que dirigían la carga, se encontraba el propio Mahmud Abbas quien presentó las sinagogas como «estructuras vacías» y, por lo tanto, que serían destruidas. Los policías palestinos dejaron que actuaran los amotinados y la Autoridad Palestina incluso ayudó a la destrucción enviando un buldózer.
No es la primera vez que el ejército israelí deja actuar a una muchedumbre palestina que destruye un lugar sagrado para los judíos. ¿Recuerdan lo que hizo la multitud el 7 de octubre de 2000 en la Tumba de José después de que Israel evacuara el territorio donde se encontraba. Aquel día, los palestinos descubrieron que la violencia era provechosa y que podían destruir sitios históricos judíos sin temer la venganza de Israel. El Monte del Templo [ 1] en Jerusalén sufrió de forma regular actos de desacralización por los palestinos. Nuestros dirigentes se equivocaron al dejarlos actuar y los palestinos consideran que pueden permanecer impunes cuando cometen actos vandálicos en los lugares santos judíos.
Al actuar así, los dirigentes de la Autoridad Palestina mostraron que no se podía confiar en ellos. Esa es la razón por la cual hay que retomar el control de la Tumba de José, del Monte del Templo y de la Cueva de los Patriarcas en Hebrón. Estos tres lugares simbolizan nuestros vínculos con esta tierra y no podemos dejar que se destruyan.

«El gobierno palestino debe ahora disolver los grupúsculos terroristas»
Autor
Ariel Sharon

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Ex general y ministro de Defensa israelí responsable de las matanzas de Sabra y Chatila en el Líbano, Ariel Sharon es primer ministro israelí.
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Fuente
Inopressa (Federación de Rusia)
Referencia «Теперь палестинская администрация должна распустить террористические группировки», por Ariel Sharon, Inopressa, 14 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de la entrevista publicada en La Republica y traducida al ruso.
Resumen Nunca pensé que la pequeña sociedad judía de Gaza, siete u ocho mil israelíes que viven en medio de un millón y medio de palestinos cuyo número aumenta sin cesar, pudiera convertirse en mayoritaria. Nunca pensé que aquella sería una parte inalienable del Estado de Israel, por eso decidí la retirada. Todavía estamos en la fase preparatoria del plan. Primero, es necesario acabar con el terrorismo y las exhortaciones a la violencia. El poder palestino debe disolver todos los grupúsculos terroristas. Si los actos terroristas continúan después de la evacuación de Gaza, nuestra reacción será dura, muy dura.
Creo que nuestro ex ministro de Finanzas ( Benjamin Netanyahu) quiere convertirse en Primer Ministro, y va a hacer todo lo posible para lograrlo. No pienso que sea el camino correcto. Se ha convertido en el líder de un grupo extremista de derecha y ello compromete las posibilidades de negociación. Sigo en el Likud, no me rindo, no veo razón para que se me excluya.
Como lo desean los estadounidenses, vamos a desmantelar las colonias ilegales de la orilla occidental del Jordán. Las mayores colonias seguirán siendo israelíes, estamos dispuestos a fortalecerlas, en cuanto a las otras, debemos examinar algunos aspectos de acuerdo con la hoja de ruta. Abu Mazen es consciente del peligro que representa el terrorismo pero podemos preguntarnos en qué medida está dispuesto a emprender acciones serias para eliminar a las organizaciones terroristas.
Tras la retirada de Gaza, ha mejorado la posición de Israel en el mundo. Quisiera dar un paso importante y tratar de resolver los problemas entre nosotros y los árabes. No habrá más retirada unilateral. En lo adelante, esperamos que los palestinos actúen a su vez para continuar. Si Abu Mazen cumple su parte del trato, entonces podemos hacer mucho, pero para ello debe hacer lo que prometió.

«El ejército israelí puede regresar a Gaza»
Autor
Jonathan Figel
Fuente
Vremya Novostyey (Rusia)
Referencia «Израильская армия может вернуться в Газу», por Jonathan Figel, Vremya Novostyey, 14 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de entrevista.
Resumen El resultado de la retirada es, sin duda alguna, positivo, y no sólo porque mejora la imagen de Israel al nivel internacional. Ya no perderemos fuerzas para defender las colonias y estaremos en condiciones de luchar contra el terrorismo palestino.
La retirada del sector de Gaza no significa que las fuerzas israelíes no volverán si continúan los atentados y los asesinatos de israelíes. Podemos muy bien intervenir por el aire e incluso enviar tropas por un período corto y determinado. La evacuación de las cuatro colonias de Samaria del Norte no significa que abandonemos la zona, quedan colonias e infraestructura militar.
Dada la situación actual, no es imposible que veamos formarse en Palestina, en los años venideros, territorios autónomos controlados por grupos islamistas radicales en el seno de los territorios controlados por la Autoridad Palestina.
La edificación del muro va a continuar ya que esa es la decisión del gobierno. Sin embargo, aunque puede hacer más difícil la penetración de terroristas a nuestro suelo, no servirá para protegerse totalmente de los palestinos.
La doctrina del ejército israelí es golpear preventivamente a los terroristas en caso de necesidad, si según los servicios de inteligencia se preparan para cometer atentados.

«El camino dorado tras Gaza»
Autor
Ami Ayalon

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Ami Ayalon fue ex almirante de la Marina israelí y director del Shin-Bet. Copreside conSari Nusseibeh el movimiento Mifkad, organización israelí que defiende la solución de dos Estados. Miembro del Partido Laborista israelí.
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Fuente
Ha’aretz(Israel)
Referencia «The golden path after Gaza», por Ami Ayalon, Ha’aretz, 9 de septiembre de 2005.
Resumen La retirada de Gaza acabó pero el pueblo judío sigue enfrentado a asuntos de enorme importancia. Antes de tomar nuevas medidas para garantizar un Estado judío y democrático, debemos sacar las lecciones de esa primera retirada. Durante nuestras próximas iniciativas, deberemos mostrarnos más sabios y más respetuosos de los criterios democráticos.
Después del fracaso de las negociaciones de Camp David, Israel está obsesionado por un asunto: ¿existe un socio palestino con el cual pueda entablar la paz? Los que afirman que no, están a favor de acciones unilaterales. Ahora bien, tales iniciativas sólo refuerzan el terrorismo. ¿Por qué los palestinos combatirían el terrorismo si los ayuda a alcanzar sus objetivos? Es preferible emplear lo que llamaría un camino dorado para la paz. Es necesaria una iniciativa israelí capaz de estimular una dinámica de diálogo.
Para ello, Israel debe reconocer que todos los territorios fuera de la barrera de seguridad no formarán parte de Israel; por consiguiente, hay que dejar de considerar esas zonas como prioridades de desarrollo nacional. Esa política debe combinarse con la continuación de la construcción de la barrera y de las operaciones antiterroristas. También es necesario que Israel se muestre muy favorable al objetivo de los dos Estados. Semejante política sería buena para los judíos y también para los palestinos. Hay que discutir esto con la población y contaremos con su apoyo. _ La retirada quedó atrás, pensemos en el futuro.

«Olvidar la hoja de ruta»
Autor
Shlomo Avineri

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Shlomo Avineri es profesor de ciencias políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Fue director general del ministerio israelí de Relaciones Exteriores. Como miembro de un instituto satélite de la CIA encargado de la asistencia a los partidos de izquierda ha participado en el proceso de democratización de muchos países de Europa Oriental.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Forget the road map», por Shlomo Avineri, Jerusalem Post, 9 de septiembre de 2005.
Resumen Ahora que los colonos evacuaron Gaza, hay que pensar naturalmente en lo que vamos a hacer en el presente. Según la sabiduría convencional deberíamos dar un nuevo impulso a la «hoja de ruta». Incluso cuando las intenciones de esta son buenas, este enfoque tiene come base una interpretación errónea. Todas las negociaciones futuras deberán abordar el tema de las fronteras de Israel y Palestina, del destino de 200 000 refugiados en Palestina, del estatuto de Jerusalén y de la condición de los refugiados de 1948. Ahora bien, nada indica que la controversia manifestada en Camp David en 2000 haya sido resuelta. Por el contrario, podríamos pensar que los atentados palestinos y las respuestas israelíes no han hecho más que alejarnos de la solución y que la brecha se ha ampliado.
Israel no cuenta en estos momentos con una coalición que sea capaz de ponerse de acuerdo sobre lo que puede ser decidido sobre estos temas. De igual forma, Mahmud Abbas no es capaz por el momento de controlar los territorios palestinos y las diferentes facciones palestinas; por lo tanto, no puede darse el lujo de hacer grandes concesiones. Ni Israel ni la Autoridad Palestina están en condiciones de discutir temas sensibles.
Algunos, conscientes de estas dificultades, quieren que las negociaciones se limiten por el momento a decidir cuáles serán las fronteras provisionales, pero los palestinos querrán volver a las fronteras de 1967, algo que ningún gobierno está en condiciones de conceder en estos momentos. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, es preciso seguir el ejemplo de Chipre y Bosnia, y tratar de resolver el conflicto.
Israel debe seguir adelante con su retirada progresiva de algunos territorios mientras que la Autoridad Palestina deberá demostrar su capacidad en la gestión política. Es necesario asimismo que prepare a los descendientes de los refugiados de 1948 para el hecho de que no regresarán a Israel.

«Retirada árabe hacia Israel»
Autor
Ahmed Al Rabii

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Ahmed Al Rabii fue ministro kuwaití de Educación Nacional. Es miembro del consejo de la nación kuwaití, escritor y periodista del diario Asharqalawsat.
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Fuente
Asharqalawsat
Referencia «انسحاب عربي لإسرائيل», por Ahmed Al Rabii, Asharqalawsat, 6 de septiembre de 2005.
Resumen Apurarse para normalizar las relaciones con Israel debilitaría con toda seguridad al negociador palestino y llevaría cada vez más al Estado hebreo a vacilar mil veces antes de retirarse del resto de los territorios de la Palestina ocupada. En este marco, Pakistán, cuyo odio hacia Israel sobrepasa el de los países árabes y el de los propios palestinos, anunció que normalizaría las relaciones con su enemigo número uno. El presidente tunecino, por su parte, no vaciló en invitar a Ariel Sharon a una conferencia que se desarrollará en Túnez. De igual forma, el rey Abdallah de Jordania y su homólogo egipcio Hosni Moubarak son esperados en Tel Aviv.
Algunos dirigentes creen que el establecimiento de relaciones con el Estado hebreo ayudará a ejercer presión sobre este último para que se retire de los restantes territorios ocupados. Estas personas piensan que si las relaciones entre ambas partes mejoran aumentará la confianza de Sharon, lo que lo ayudará a retirarse. En cambio, otras ven esta normalización tan expedita como un elemento que refuerza la posición extrema de Israel. Sharon ganó, no sólo los territorios que sigue ocupando sino también el reconocimiento gratuito de los países árabes.
Es cierto que la retirada de Gaza en un paso muy importante pero que exigió condiciones favorables a la presión con las que no cuenta Cisjordania. Gaza se había convertido en una especie de brasa ardiente en las manos de Israel. Los colonos que la ocupan, y que ya no estaban protegidos de los ataques de la resistencia, son sólo algunos miles. El gobierno israelí no oculta su voluntad de acercar las mayores colonias israelíes a la ciudad de Jerusalén para retirarse a continuación de zonas limitadas y sin gran valor. La normalización de las relaciones con Israel debilitará la iniciativa árabe de paz que niega cualquier reconocimiento sin retirada israelí.
_Al garantizar que los países árabes se acerquen a él, Sharon se retractará de todos sus compromisos. De esta forma, la deseada retirada israelí se convertirá en una retirada árabe hacia el país hebreo.

«No voy a desarmar a Hamas pero quiero acabar con el caos»
Autor
Mahmoud Abbas

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Ex primer ministro de Yasser Arafat y cofundador de Al Fatah, Mahmud Abbas es el actual presidente de la Autoridad Palestina.
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Fuente
Inopressa (Federación de Rusia)
Referencia «Я не буду разоружать "Хамас", но остановлю хаос», por Mahmud Abbas, Inopressa, 14 de septiembre de 2005. Adaptación de una entrevista publicada en Corriere Della Sera y traducida al ruso.
Resumen Algunos palestinos quieren que su aporte a la Intifada sea reconocido y que se les ofrezca un lugar en el gobierno; de esta forma cesaría la violencia. Ya lo hicimos en los momentos más intensos de la Intifada, luego de que por ejemplo algunos abandonaran Al Fatah para unirse a las Brigadas de Mártires de Al Aqsa. Se trataba de algunos centenares, ahora son miles, haremos todo lo que esté a nuestro alcance pero no es posible dar trabajo a todo el mundo.
No hay dudas de que los secuestradores que raptaron al periodista del Corriere Della Sera formaban parte de un grupo criminal. El secuestro no constituye un método aceptable.
Claro está, podemos controlar a Hamas y a la Yihad islámica pero necesitamos tiempo. Comenzamos a reconstituir la policía hace sólo cinco meses y nos falta todo. Ahora que se produjo la retirada, estamos en condiciones de restablecer el orden. Espero que sea un hecho consumado cuando se produzcan las elecciones legislativas del 25 de enero. Contrariamente a las afirmaciones de Hamas, no tengo el propósito de aplazar las elecciones.
Dense cuenta de que el gobierno de Sharon sigue extendiendo las colonias en la ribera occidental. Esto impide la formación de un Estado palestino y puede impedir el establecimiento de la paz en Gaza. Durante los últimos meses, hemos tratado de establecer canales secretos de negociación en repetidas ocasiones, como en Oslo en 1993, pero nunca funcionó: Ariel Sharon no está listo para emprender negociaciones. Hemos dado pruebas de que estamos dispuestos a actuar; nuestra posición ha conducido a una lucha con los combatientes de Hamas hace un mes. Nuestro gobierno se ha librado de la corrupción en un 60%.
El gesto de Sharon es muy inteligente e importante, ya sabemos que es posible eliminar las colonias de la ribera occidental, algo que creíamos imposible hace poco. Por el momento no es necesario desarmar a Hamas pues ello podría desencadenar una guerra civil. Hamas ha hecho manifiesta su voluntad de participar en las elecciones, se convertirá en un partido como los demás y si todo sale bien no necesitará más las armas, formará parte del sistema democrático y lograremos al fin que la sociedad palestina se normalice.

«La liberación de Gaza»
Autor
Fuente
Dar Al-Hayat (Reino Unido)
Referencia ««تحرير» غزة», por Abdellah Escander, Dar-alhayat, 13 de septiembre de 2005.
Resumen La ocupación militar de Gaza de hecho ha concluido, pero en el plano jurídico Israel dejó, de manera voluntaria, elementos ambiguos vinculados con dicha retirada. Ariel Sharon materializó finalmente una decisión unilateral. Por lo tanto, estaba en condiciones de hacer fracasar hasta las modalidades que acompañan la retirada, impidiendo de esta forma que Gaza volviera a ser palestina desde el punto de vista del derecho internacional. Esto le permitirá asimismo intervenir en el territorio con toda legitimidad.
La retirada israelí puede ser interpretada de dos modos. El primero ve la decisión del Estado hebreo como una derrota militar frente a los palestinos, por lo tanto, Gaza fue liberada militarmente. Según esta interpretación es preciso entonces continuar estos ataques militares para liberar al resto de los territorios ocupados. La segunda lectura considera cualquier retirada israelí como ventajosa para los palestinos ya que estos pueden ejercer su soberanía sobre este territorio con todas sus dimensiones política, económica y social. Esta soberanía debe representar un elemento de presión durante las próximas negociaciones.
Al visitar prácticamente el mundo entero, Sharon aprovechará su retirada para convencer a la comunidad internacional de que su país sólo busca la paz. Además, el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Silvan Shalom, no vaciló en dar una mala imagen del pueblo palestino luego de los incendios que tuvieron como blanco sinagogas en las colonias evacuadas. Sharon recurrió a los ciudadanos israelíes para poder poner en práctica su plan de evacuación. Logró también convencer a los colonos más extremistas. Sin embargo, la Autoridad Palestina está llamada a dar pruebas de su habilidad en Gaza. Una buena gestión de las colonias liberadas demostrará que tales retiradas representan un paso muy importante en el proceso de paz global. Los resultados de las instituciones palestinas en la franja de Gaza determinarán de este modo hasta qué punto éstas son capaces de administrar las otras colonias que pueden ser liberadas.

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