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Tribunas y análisis - 20 de enero de 2006
Irán, ¿la satanización antes de qué?

Análisis

Las negociaciones entre la troika europea (Reino Unido, Francia y Alemania) y la República Islámica de Irán con relación al tema nuclear iraní parecen haberse roto de forma definitiva. Las exigencias europeas, denunciadas por Mohammed El Baradei, presidente del Organismo Internacional de Energía Atómica y Premio Nobel de la Paz, sobrepasan el marco del Tratado de No Proliferación. Antes de reabrir el centro de enriquecimiento de uranio de Natanz el 11 de enero, Irán acusó a los negociadores europeos de haber adoptado el punto de vista de Washington y Tel Aviv.
Esta decisión iraní contribuyó a que se redoblaran los ataques mediáticos contra Teherán.

Somos testigos de una campaña de propaganda contra Irán en la prensa mainstream semejante a la que precedió a la guerra contra Irak. También encontramos los argumentos empleados para preparar a la opinión occidental para la guerra contra Bagdad. De esta forma, se utiliza como evidencia el hecho de que la República Islámica trate de adquirir armas nucleares a pesar de que el Guía Supremo de la Revolución, Ali Jameini, prohibiera equiparse con ellas. Irán es acusado de apoyar el terrorismo y de tratar de adquirir armas de destrucción masiva. Con regularidad se menciona, o queda sobrentendida, la amenaza de un terrorismo nuclear contra «Occidente». Como al parecer es evidente que incluso en el caso de que Irán contara con armas nucleares no podría utilizarlas sin correr el riesgo de exterminio se hace asimismo esencial insistir en el carácter irracional y fanático, por lo tanto suicida, de los dirigentes iraníes. Además, aunque desde el punto de vista técnico es imposible que Irán cuente con armas atómicas antes de diez años, en caso de que esa fuera sin embargo su intención, se insiste en la inminencia del peligro y en la urgencia de la reacción. Finalmente, al igual que en el caso de Irak, aquellos organismos internacionales cuyo discurso es diferente al de las potencias occidentales son desacreditados o sus declaraciones tergiversadas. Los partidarios de la negociación son acusados de mercantilismo o de pusilanimidad «a lo Munich».
Nada nuevo aportan estos argumentos que los lectores de Tribunas y Análisis conocen muy bien. No obstante, existe una diferencia capital entre los textos que condenan a Irán en estos momentos y aquellos que estigmatizaban el Irak de Sadam Husein antes de la invasión: prácticamente no se habla de la posibilidad de una guerra. El proceso de satanización de Irán marcha a buen ritmo pero hasta los neoconservadores más belicistas fruncen el ceño por el momento antes de hablar de manera explícita de conflicto armado. El consenso sobre la satanización de Irán es amplio, por no decir unánime, pero no existe unidad en cuanto a la solución que debe darse al «problema» iraní.

En Francia, el diario conservador Le Figaro, propiedad del constructor de aviones Dassault, lleva a cabo desde algunas semanas un intenso trabajo de preparación psicológica de sus lectores contra la República Islámica. Primero presentó el reinicio del programa iraní de enriquecimiento de uranio como un «punto de no retorno», para luego pretender que hasta Rusia, vinculada al programa nuclear iraní, condenaba la política de la República Islámica. Esta línea editorial siguió adelante con la publicación de dos tribunas firmadas por diputados atlantistas de la UMP, el partido en el poder en Francia, que comparan a Mahmud Ahmadineyad con Adolfo Hitler.
El diputado parisino y presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN, Pierre Lellouche, redactó con este fin un texto firmado por 13 diputados de la mayoría presidencial (Alfred Almont, Richard Dell’Agnola, Bernard Depierre, Claude Goasguen, Arlette Grosskost, Jean-Yves Hugon, Jean-Marc Lefranc, Lionnel Luca, Richard Mallié, Pierre Micaux, Marc Reymann, Jean-Marc Roubaud y Philippe Vitel). En opinión del autor y de los otros firmantes existe una filiación ideológica y táctica entre el Führer y el presidente iraní. Este es un argumento tradicional cuando se trata de satanizar al adversario. La comparación con Adolfo Hitler fue utilizada contra Sadam Husein durante la primera guerra del Golfo y en la guerra contra Irak así como contra Milosevic durante la guerra de Kosovo… y sólo hablamos de los casos más célebres de los últimos 15 años. Pero Mahmud Ahmadineyad favoreció el empleo de este eje de propaganda tan burdo y ya gastado, y abrió la vía a sus adversarios con sus declaraciones negacionistas y al colocar el Holocausto en el centro de un tema donde no cabía. Al repetir los argumentos clásicos de la amenaza que representa la adquisición de armas de destrucción masiva por parte de terroristas, los signatarios del texto afirman que Irán podría entregarle una a Hezbollah (que según la Unión Europea no es una organización terrorista) para atacar las ciudades occidentales (cuando en realidad Hezbollah no realiza acciones fuera del Líbano). Los diputados piden que el tema sea llevado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (sin pedir precisamente una medida en particular). Pero ya han comenzado a preparar a la opinión pública para una falta de consenso y para una acción fuera del marco de las Naciones Unidas. Como podemos ver, esta tribuna se propone ante todo suscitar el temor en el lector sin preocuparse en lo más mínimo por la verosimilitud o la exactitud.
Otro diputado UMP de París, en este caso Bernard Debré, es autor de un texto muy similar al anterior. El hermano del presidente de la Asamblea Nacional usa y abusa de los calificativos extremos para nombrar al régimen iraní: «sanguinario», «odioso», «peligroso» y también lo compara con el régimen hitleriano. No obstante, contrariamente a sus colegas diputados, Debré sí propone una medida contra Irán: el embargo económico internacional. Esta propuesta ya había sido formulada por el senador republicano Bill Frist y ya nos preguntamos en aquel momento cuál era la lógica que yacía bajo la propuesta. Al igual que el jefe de la mayoría republicana en el Senado, el señor Debré no puede ignorar que es imposible lograr un consenso internacional a favor del embargo contra Irán. Rusia, China y la India reconocen la legalidad del programa nuclear iraní y un embargo económico sin la participación de estos países sólo tendría un impacto limitado. Además, si tenemos en cuenta el alza de los niveles de los precios del barril de petróleo nos damos cuenta de que un conflicto económico con Irán sería tal vez más perjudicial para las economías occidentales que para la propia la República Islámica. En estas condiciones, ¿qué interés tiene esta propuesta?

La satanización del régimen iraní incluye asimismo la denuncia de su fanatismo religioso. Los autores que se apoyan en este argumento recurren a la retórica de la teocracia iraní para presentar no a un régimen basado en preceptos religiosos, conservador en materia de costumbres y progresista en la esfera social, sino a una dictadura milenarista en manos de locos.
Esta opinión ha sido ampliamente difundida por el propagandista neoconservador Kenneth Timmermans en una tribuna apoyada por Project Syndicate. El análisis tenía como punto de partida, sin citarlo, un artículo de Scott Peterson publicado por el Christian Science Monitor en el que se describía el fervor religioso del presidente Mahmud Ahmadineyad y su apego a la figura del Mahdi, imán mítico del Islam chiíta.
En el New York Sun y el Jerusalem Post, Daniel Pipes, teórico islamófobo y administrador del U.S. Institute of Peace, repite, punto por punto, los argumentos ya desarrollados por Kenneth Timmermans. Pipes también da por sentado el hecho de que el presidente iraní y toda la clase dirigente de ese país piensan que se acerca el fin de los tiempos. ¿Cómo negociar entonces con un individuo que piensa que está del lado de Dios mientras se acerca el juicio final? Sin prestar atención a la coherencia, Pipes se apoya en esta imagen para comparar también a Mahmud Ahmadineyad con Hitler.

La asociación entre islamismo y nazismo no tiene como base ningún elemento ideológico concreto, pero es algo frecuente en la prensa occidental mainstream. Esta asimilación permite presentar al islamismo como el «tercer totalitarismo» (después del nazismo y del estalinismo) y, por oposición, loar los méritos y justificar las acciones del «campo de la libertad» dirigido por Estados Unidos.
La asociación entre islamismo y nazismo se ve fortalecida por el empleo recurrente de neologismos como «islamofacismo» (término común en los textos del coordinador de los halcones estadounidenses Franck Gaffney) o «fascislamismo» (neologismo más reciente observado en repetidas ocasiones en las crónicas del mediático «filósofo» francés Henri Lévy).
Por supuesto, para aquellos que divulgan estas fórmulas, la base de la unión entre fascismo e islamismo es el antisemitismo.
Esta opinión no sólo es difundida en Europa y Estados Unidos. En el diario colombiano El Tiempo, el editorialista y ex viceministro de justicia colombiano Rafael Nieto Loaiza ataca a Irán al multiplicar los lugares comunes. En opinión del autor, Irán quiere adquirir el arma atómica y constituye, a causa de su antisemitismo, una amenaza para Israel. Lamentablemente, no es posible llevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU pues Irán mantiene excelentes relaciones con China y Rusia (no se menciona el hecho de que Irán no ha infringido el derecho internacional). El autor multiplica las asociaciones en este editorial. De esta forma, el hecho de que Irán pueda amenazar a Israel constituye una amenaza para «los judíos» en su conjunto. Irán es asimismo un país antisemita «aunque no sea árabe», lo que sugeriría que el antisemitismo es ante todo una característica del mundo árabe. En una palabra, el autor inscribe sus ataques contra Irán en la lógica del choque de civilizaciones, teoría que no necesitaba del tema nuclear para pedir el derrocamiento del régimen iraní. El autor, partidario de un gobierno colombiano que mantiene pésimas relaciones con su vecino venezolano, aprovecha esta oportunidad para repetir las acusaciones de antisemitismo contra Hugo Chávez y recordar los supuestos vínculos amistosos que unen a Mahmud Ahmadineyad con el presidente de la República Bolivariana.

El consenso de los expertos mediáticos en sus denuncias del régimen iraní no permite sin embargo lograr la unidad en cuanto a las medidas que deben adoptarse. La mayoría de los analistas se niega además a pronunciarse sobre la solución.
Timothy Garton Ash, editorialista conservador del diario británico de izquierda The Guardian, se limita también a enumerar toda una serie de soluciones contra Irán que no funcionarán: imposible movilizar a China y a Rusia; será difícil atacar a Irán debido a los medios de que dispone gracias al aumento de las ganancias petroleras y a su peso en Irak; un ataque contra Irán eliminará el sentimiento pro occidental en el país y el apoyo a una revolución corre el riesgo de provocar un baño de sangre. En resumen, ninguna solución es deseable. El autor se limita a lanzar un llamamiento a favor de la unidad de Occidente con respecto al tema y a que cada medida sea bien pensada antes de ser adoptada. Es decir, no propone nada pero en cambio repite las acusaciones tradicionales contra Irán y sobre la locura de su presidente.
En su editorial en el Weekly Standard, semanario de referencia de los neoconservadores, y que es a su vez publicado por el cotidiano australiano The Australian, el jefe de redacción William Kristol demuestra, muy a su pesar, las ambigüedades y vacilaciones de las élites washingtonianas. De este modo rechaza las opciones que consistirían en negociar sin amenaza militar o dejarle a Israel la tarea de atacar, pero afirma que apoya las otras soluciones. Reafirma su apoyo a la diplomacia firme, a las actividades del OIEA, a la constitución de coaliciones para adoptar sanciones, a los «demócratas iraníes» con vista a un cambio de régimen, al desarrollo de las capacidades de inteligencia contra Irán y a la posibilidad de una acción militar. El hecho de que la mayoría de las opciones defendidas se excluyan unas a otras no parece contrariarle. En una palabra, Kristol también golpea el balón y se limita a recapitular todas las posibilidades sin atreverse a favorecer una de ellas.

Más resuelto, el experto en temas de seguridad del Daily Telegraph, John Keegan, opta por su parte por el bloqueo económico. En el Daily Telegraph, el Gulf News y The Age, el analista se une al coro de las críticas contra Irán. Al igual que los restantes expertos convocados por los medios de comunicación, Keegan afirma que Teherán trata de adquirir el arma atómica, amenaza a Israel y a la región, y apoya al terrorismo. Y llega mucho más lejos al asegurar que Irán está vinculado a Al Qaeda y podría haber tenido algo que ver con los atentados de Londres. No pasen por alto lo absurda que resulta esta última afirmación. ¿Cuál habría sido el interés de Irán en cometer un atentado en Londres cuando el país ya estaba amenazado por Estados Unidos pero mantenía negociaciones con el Reino Unido? Además, si Teherán utilizaba las negociaciones para ganar tiempo y desarrollar su arsenal nuclear, como afirman con frecuencia los analistas cercanos al señor Keegan, ¿qué interés tendría en provocar atentados en Londres que habrían amenazado con acortar las negociaciones? Pero nada les parece suficiente para empañar la imagen del enemigo.
Al igual que Bill Frist y Bernard Debré, el señor Keegan también recomienda el bloqueo económico. Considera que Estados Unidos no está en condiciones de librar una guerra y que se podría pensar en ataques israelíes pero que el aislamiento económico de Irán es preferible, al menos en una primera etapa. El autor no oculta que será necesario pensar en otra cosa, sin precisar cuál, en caso de que esta estrategia fracase.
El portavoz de los Muyaidines del Pueblo, Ali M. Safavi, pide también el bloqueo total de la economía iraní en el Washington Times. Sin embargo, considera que se trata de una medida necesaria pero no suficiente. Se pronuncia por consiguiente a favor del apoyo de Estados Unidos a su organización con vistas a derrocar al régimen iraní. Con ello, el señor Safavi asocia, al igual que los neoconservadores, el tema nuclear iraní al del régimen instaurado en Teherán y olvida que la voluntad iraní de lograr dominar la energía nuclear no es algo que date de la revolución de 1979, sino del régimen del shah, y se basa en las necesidades de la economía iraní. Un nuevo régimen necesitaría centrales nucleares tanto como el actual para asegurar el desarrollo económico iraní.

En Gulf News, el analista británico partidario del panarabismo, Patrick Seale, manifiesta su incredulidad ante esta campaña mediática. Recuerda que hasta que se demuestre lo contrario el programa nuclear iraní es legal y está controlado por el momento por los inspectores del OIEA. Seale muestra su preocupación ante el carácter cada vez más amenazador de las declaraciones occidentales e iraníes. El analista pide a Estados Unidos y a Irán, es probable que sin creer él mismo en ello, que solucionen la controversia que los enfrenta desde 1979 y emprendan negociaciones a favor de la desnuclearización total del Medio Oriente, única forma probable de evitar una confrontación.
Las declaraciones del señor Seale son unas de las pocas divergentes en la prensa mainstream. Como ya precisamos, no ha llegado aún la hora de pedir una operación militar contra Irán y por ello no se ha producido prácticamente una movilización en los países occidentales para denunciar el avance agazapado hacia la guerra. Durante los preparativos de la invasión a Irak, los neoconservadores manifestaron abiertamente sus intenciones lo que provocó reacciones y un gran movimiento popular de oposición. La situación actual es completamente diferente. La satanización de Irán y la deshumanización del adversario siguen su curso sin que los pacifistas reaccionen.

Red Voltaire




20 de enero de 2006

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 Irán
 Estados Unidos

Temas
 Cuestiones nucleares

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Y ahora, Irán»

Autor William Kristol

[William Kristol] es redactor jefe de Weekly Standard. Es presidente del Project for the New American Century.

Fuentes Weekly Standard (Estados Unidos), The Australian (Australia)
Referencia

«And Now Iran», por William Kristol, Weekly Standard, 23 de enero de 2006.
«Do not appease Tehran», The Australian, 16 de enero de 2006.

Resumen

La amenaza que encarna Irán se hace cada vez más evidente, pero las palomas quieren negociar y los halcones quisieran dejar actuar a Israel. Las palomas se niegan a considerar la opción militar cuando el dejar esa posibilidad abierta fortalecería el peso de la diplomacia. Los halcones, que habían apoyado la guerra de Irak, quieren tratar solamente un problema a la vez y cuentan con un Deus ex machina –un Deus ex machina judío– para realizar el trabajo en nuestro lugar. Sin embargo, las grandes potencias no pueden hacer recaer su responsabilidad sobre otros.
Apoyamos la diplomacia, los esfuerzos multilaterales por detener el programa nuclear iraní y la constitución de una coalición de voluntarios para establecer posibles sanciones. Respaldamos los esfuerzos realizados por los demócratas en Irán, suscribimos el fortalecimiento de nuestras capacidades de inteligencia en el país y el hecho de mantener abierta la opción militar.
Es de lamentar que pese a las protestas habituales contra el programa nuclear iraní, muchos piensen que es posible conformarse con un Irán nuclear al igual que vivimos con una URSS nuclear. No estamos de acuerdo. Si Irán es un país con capacidad nuclear, habrá una proliferación y ello será el fin de las esperanzas de un Cercano Oriente liberal. Tenemos que mostrarnos firmes.


«Por qué es urgente responder al desafío iraní»

Autoras y autores Pierre Lellouche, Colectivo de trece diputados UMP

Pierre Lellouche es diputado UMP de París, miembro de la comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional y presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

Alfred Almont, Richard Dell’Agnola, Bernard Depierre, Claude Goasguen, Arlette Grosskost, Jean-Yves Hugon, Jean-Marc Lefranc, Lionnel Luca, Richard Mallié, Pierre Micaux, Marc Reymann, Jean-Marc Roubaud y Philippe Vitel.

Fuente Le Figaro (Francia)
Referencia

«Pourquoi il est urgent de répondre au défi iranien», por Pierre Lellouche y un colectivo de trece diputados UMP, Le Figaro, 12 de enero de 2006.

Resumen

En los comienzos del sexto año del nuevo milenio, Adolf Hitler ha resucitado o, más exactamente, ha reencarnado en Mahmud Ahmadineyad, un individuo de baja estatura y enclenque como él cuyo discurso sigue la línea ideológica de Mein Kampf. Pero la diferencia entre Hitler y Ahmadineyad es que el primero fracasó donde está triunfando el segundo: tener acceso a la bomba atómica. ElOrganismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y su presidente Mohammed El Baradei han demostrado que Irán está peligrosamente a sólo unos pasos de adquirir el arma nuclear. Ese es el objetivo del programa clandestino iraní en total violación de sus compromisos internacionales, pero Irán desde hace largo tiempo se ha apartado de las reglas del mundo civilizado.
Ante las declaraciones del presidente Ahmadineyad, el silencio del mundo musulmán resulta ensordecedor. Nadie ha alzado su voz para criticar ese llamado al genocidio de los judíos, lo cual plantea otro problema: si el mundo árabe-musulmán no reacciona, ¿qué hace Occidente y, sobre todo, qué hace Europa, que vio nacer la locura hitleriana y su conclusión: la Shoah? Respuesta: las democracias occidentales «condenan» y «se indignan» ante los objetivos «escandalosos» y, por supuesto, «inaceptables»... pero más allá de las palabras, no hacen nada. La inexistencia de Irán es sólo comparable a su fracaso, las negociaciones de la troika europea no han logrado su objetivo. Hace un par de días los iraníes anunciaron que reanudarían sus actividades de enriquecimiento.
Al ritmo que van las cosas, Irán tendrá la bomba en el plazo de uno o dos años y Ahmadineyad podrá amenazar a Israel y también a los países árabes moderados amigos de Occidente, así como a Turquía, nuestra aliada en la OTAN. Del mismo modo, podría poner esas armas en manos de sus aliados terroristas, como el Hezbollah, que podría llevarlas al propio centro de nuestras ciudades. Entonces habría que temer lo peor.
Puede objetarse que, por el momento, Ahmadineyad sigue teóricamente sometido a la autoridad de Ali Jamenei, una especie de Hindenburg con turbante. Pero ¿por cuánto tiempo? También se afirmará que sus posiciones se verán debilitadas por su propia desmesura y todavía más por la alianza establecida de facto entre norteamericanos y chiítas en Irak. Esto quizás sea cierto. Pero su ritmo acelerado nos coloca en la situación de tener que jugar el todo por el todo. No podemos permitir que Ahmadineyad prosiga con su programa. Lo mejor que podría ocurrir sería un cambio de gobierno en Irán, pero no parecen existir las condiciones necesarias para ello.
Es preciso que el Consejo de Seguridad de la ONU se ocupe de este asunto y no demuestre, una vez más, su incapacidad para actuar.


«Hay que imponer un embargo a los ayatolás de Teherán»

Autor Bernard Debré

Hijo del ex primer ministro francés Michel Debré, hermano gemelo del presidente de la Asamblea Nacional, Jean-Louis Debré, médico del ex presidente François Mitterrand, Bernard Debré es diputado por París. Fue Ministro de Colaboración (1994-1995).

Fuente Le Figaro (Francia)
Referencia

«Il faut imposer un embargo aux ayatollahs de Téhéran», por Bernard Debré, Le Figaro, 12 de enero de 2006.

Resumen

Cuando Hitler escribió Mein Kampf, todo estaba ya anunciado, pero nadie quiso prestarle atención ya fuese por ceguera o por cobardía. Después de Munich, las multitudes estaban llenas de entusiasmo, sólo Churchill hizo el enfoque correcto.
Irán está en manos de un grupo de ayatolás sanguinarios, totalitarios y peligrosos que desarrollan el arma atómica en su territorio. Ese país está dirigido por un hombre que quiere poseer el arma atómica, que quiere que Israel sea borrado del mapa o desplazado a Europa, antes de pensar en una guerra contra Occidente. Los dirigentes de Irán no están al servicio de un pueblo, sino de una ideología. Recordemos que en 1981 los ayatolás empleaban niños en la labor de retirar minas de los campos de batalla. En nuestros días la historia se repite, pues los kamikazes son también reclutados entre los niños. No se vacila ante una realidad tan brutal. Si no hacemos nada, enfrentaremos hoy la deshonra y mañana la guerra. Sin embargo, Occidente vacila y condena sólo de dientes para afuera. ¿Qué vamos a esperar, el primer cohete o un pacto de alianza que una a los extremistas de Afganistán, Pakistán, Irak y Siria? Ahora, cuando la potencia iraní todavía titubea, es cuando tenemos que actuar.
La acción internacional en Irak, el envío de inspectores y la búsqueda de elementos nucleares o químicos ha culminado en una guerra sin vencedores, pero con un vencido: el pueblo iraquí. La pertinencia de esta guerra ya no se discute, el mal está hecho. Cayó un dictador, se desató la guerra civil. Los extremismos están en acción pero ello no debe hacernos temer participar en lo que ocurre en Irán. Es por ello que el embargo se hace aquí necesario. Embargo sobre el petróleo y sobre el comercio. Es innegable que el pueblo iraní se verá también afectado, pero el embargo sólo será eficaz cuando se asfixie la economía, tal como ocurrió en África del Sur.
Los iraníes, los que viven en Irán y los exiliados, saben que su gobierno es execrable y peligroso. Las antenas parabólicas e Internet les muestran que el gobierno que los somete no es una fatalidad del destino. La hora de la diplomacia de salón ha llegado a su fin, la situación geopolítica o georreligiosa es cada vez más extensa y el Islam radical se vuelve cada vez más organizado y transnacional. Hay tiempo aún de emplear la firmeza sin tener que recurrir a la guerra.


«La amenaza mística de Mahmud Ahmadineyad»

Autor Daniel Pipes

: Administrador del US Institute of Peace, Daniel Pipes es fundador del Middle East Forum y autor de Militant Islam Reaches America. Colabora con Benador Associates. Si desea consultar una biografía detallada vea la investigación realizada por la Red Voltaire.

Fuentes Jerusalem Post (Israel), New York Sun (Estados Unidos)
Referencia

«The Mystical Menace of Mahmoud Ahmadinejad», por Daniel Pipes, New York Sun,10 de enero de 2006.
Mission and mysticism», Jerusalem Post, 11 de enero de 2006.

Resumen

Gracias al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, ha surgido un nuevo término en el vocabulario político: mahdaviat. Es un término técnico religioso que se refiere al mahdi, elemento de la doctrina chiíta que designa al restaurador de la religión y de la justicia que reinará antes del final de los tiempos. Se le llama también «regreso del doceavo imán». El mahdaviat ocupa un lugar central en las ambiciones y creencias de Ahmadineyad. Tanto como alcalde de Teherán que como presidente de la República Islámica, su política y su discurso se basan en esta creencia. Incluso finalizó su alocución en la ONU con una plegaria por el advenimiento del Mahdi.
Esta obsesión le da la certeza de aplicar la política adecuada. La eliminación del abismo existente entre ricos y pobres en Irán, el desafío lanzado a Estados Unidos y a Israel, y la creación de un programa de armamento nuclear son iniciativas que se insertan en la preparación del retorno del mahdi. Pero, ¿qué puede temer un presidente convencido de que el Mahdi arribará tan pronto? El mahdaviat tiene implicaciones directas y preocupantes en cuanto al enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. Prefiero la formulación inversa. Los dirigentes más peligrosos de la historia moderna han sido los que (como Hitler) contaban con una ideología totalitaria y tenían una fe mística en su propia misión. Ahmadineyad posee ambas características.


«El peligro iraní»

Autor Rafael Nieto Loaiza

Abogado, ex viceministro colombiano de Justicia en el gobierno de Uribe, Rafael Nieto Loaiza es editorialista de El Tiempo.

Fuente El Tiempo (Colombia)
Referencia

«El peligro de Irán», por Rafael Nieto Loaiza, El Tiempo, 12 de enero de 2006.

Resumen

En abierto desafío a la comunidad internacional, el régimen presidido por Mahmud Ahmadineyad rompió los sellos que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) había puesto en las instalaciones nucleares iraníes y reanudó su programa nuclear. Irán ha sostenido que ese programa sólo tiende a la producción de energía nuclear pero, en verdad, muchos opinan que lo que busca Teherán es construir armas nucleares.
La reanudación del programa de enriquecimiento de uranio constituye una ofensa para las cancillerías francesa, británica y alemana. No obstante, sumidos en el atolladero que representa Irak, Estados Unidos sólo puede actuar en coordinación con los europeos. El problema es grave y muestra que el gobierno iraní no está dispuesto a ceder a las presiones internacionales. En tales condiciones, lo ideal sería que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte una resolución que prevea una serie de sanciones que incluyan hasta el uso de la fuerza, pero los vínculos de Irán con Rusia y China protegen por el momento al régimen iraní. Su posición como cuarto productor mundial de petróleo lo protege igualmente en momentos en que suben los precios del barril. Si Irán adquiere el arma atómica, esta región desestabilizada sufrirá la amenaza de un nuevo factor de riesgo.
Israel, en particular, se preocupa con razón por el discurso negacionista y por las declaraciones que afirman que Israel debe ser borrado del mapa. Aunque Irán no sea un país árabe, el antisemitismo está muy arraigado allí y es el principal enemigo de Israel. El peligro para los judíos es, por tanto, real. Hay que enfrentar el antisemitismo nuclear, es preciso combatirlo.
Asimismo, es vergonzoso que las declaraciones antisemitas de Hugo Chávez, el amigo de Ahmadineyad, hayan provocado tan pocas reacciones.


«Asegurémonos de que actuaremos mejor en el caso de Irán que en el de Irak»

Autor Timothy Garton Ash

Historiador de la caída del comunismo, Timothy Garton Ash es investigador en el St Antony’s College de Oxford y en la Hoover Institution de la Stanford University. Es gobernador de la Westminster Foundation for Democracy y el autor de History of the Present.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia

«Let’s make sure we do better with Iran than we did with Iraq», por Timothy Garton Ash, The Guardian, 12 de enero de 2006.

Resumen

Estamos ante una nueva prueba para Occidente. Después de Irak, ahora Irán. Mientras que Teherán rompe los sellos de las instalaciones nucleares y se prepara para reanudar su programa de enriquecimiento de uranio que podría permitirle en el plazo de unos años producir armas atómicas, se hace urgente que Europa y Estados Unidos elaboren una respuesta en común. Pero ¿cuál? Si esta crisis se maneja mal, conducirá a otra confrontación militar y también a una nueva crisis en Occidente.
La política europea de contención negociada, apoyada sin confianza por Estados Unidos y de manera ambigua por Rusia, ha fracasado. La Unión Europea no presionaba lo suficiente y Estados Unidos tenía muy pocos incentivos. Además, nadie a ambos lados del Atlántico contaba con los medios para hacer entrar en el juego a una China sedienta de petróleo y a una Rusia rica en petróleo.
El presidente iraní, medio loco, sin dudas debe haber analizado el costo/beneficio de la situación como un invento del gran Satanás y como una señal de decadencia occidental, pero hay mentes más mesuradas en Irán. Ahora bien, incluso éstos deben pensar que el riesgo vale la pena. Irán cuenta hoy con elevados ingresos derivados del aumento del precio del petróleo y tiene a Estados Unidos cogido por los testículos en Irak. China y Rusia tienen intereses distintos a los del Occidente; Alemania e Italia dudarán en romper sus fructíferas relaciones comerciales con Teherán. Hay pocos medios para presionar a Irán y si se les utiliza, se corre el riesgo de apuntalar a un gobierno que va a presentarse como víctima. En caso de ataques dirigidos contra las instalaciones nucleares, desaparecerá en el país el sentimiento pro occidental.
Es preciso que Europa tome en serio la amenaza, que los países occidentales intercambien información sobre Irán y que cada paso sea dado después de reflexionar sobre las implicaciones que ello puede tener para el gobierno iraní y para la sociedad iraní. Me siento mal cuando veo a Frank Gaffney exhortar a una revolución en Irán. Es fácil poner en peligro la vida de los demás.


«Deberíamos estar preocupados por la situación iraní»

Autor John Keegan

Ex profesor de historia militar en la Royal Military Academy, John Keegan es responsable de las cuestiones de defensa del Daily Telegraph.

Fuentes Gulf News (Emiratos Árabes Unidos), Daily Telegraph (Reino Unido), The Age (Australia)
Referencia

«We should be very worried about Iran», por Jogn Keegan, Daily Telegraph, 12 de enero de 2006.
«We should be worried about Iran», Gulf News, 13 de enero de 2006.
«How to tackle the threat of nuclear Iran», The Age, 14 de enero de 2006.

Resumen

Estaba a favor de la guerra contra Irak pero con reservas, que todavía tengo. Los que se oponen a esa guerra tienen fundamentos para ello e incluso podrían utilizar el argumento maquiavélico de que Sadam Husein fue un valioso aliado contra Irán y que hoy nos damos cuenta de que Irán quiere convertirse en una potencia nuclear. Sadam pretendía disponer de armas de destrucción masiva para alimentar sus propios fantasmas referentes a su poder. Irán por su parte desarrolla armas nucleares (lo que nadie discute) y no lo hace con un objetivo psicológico sino práctico que puede llegar, para retomar la expresión del presidente Mahmud Ahmadineyad, hasta «borrar a Israel del mapa». Ese es un tema que preocupa a Occidente, pero también a los vecinos de Irán.
Felizmente, los adversarios de Irán cuentan todavía con algún tiempo. Irán no ha desarrollado aún el arma nuclear. En la actualidad, proceden al enriquecimiento nuclear a fin de desarrollar su arma.
La voluntad actual de Estados Unidos y de la troika europea, (Reino Unido, Francia y Alemania), es llevar el caso de Irán al Consejo de Seguridad, mediante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el órgano de las Naciones Unidas encargado de verificar si se respeta el Tratado de No Proliferación (TNP). Hasta el presente, ni el OIEA ni el Consejo de Seguridad tienen la posibilidad de hacer respetar el TNP. La pregunta apremiante es: ¿qué se debe hacer si el Consejo de Seguridad no logra convencer a Irán de que renuncie a su programa de enriquecimiento nuclear? Las sanciones económicas suelen mencionarse como medio para reprimir a Irán, y sin duda es cierto que la interrupción del comercio y de los aportes de tecnología causaría serios problemas al gobierno iraní.
Pero parece poco evidente que esas sanciones obliguen a Irán a cambiar de actitud. Estados Unidos y la troika europea deben considerar otros métodos para mantener a Irán bajo control. Iniciar una segunda guerra en el Medio Oriente no sería una iniciativa deseable por el momento para Estados Unidos y sin duda sería muy impopular en su país y para sus aliados, lo que nos hace pensar en la geopolítica del Medio Oriente, y en Israel, que podría fácilmente destruir las centrales nucleares de Irán por la vía militar.
Occidente no puede, sencillamente, dejar que los hechos ocurran por sí solos. En ningún caso puede ignorarse una intervención militar, pero debe ser, siempre, como último recurso. Mientras tanto, debe ensayarse todo tipo de intervención limitada, que incluya el aislamiento económico y político, junto con la construcción del oleoducto alternativo para evitar la ruta actual del petróleo. Así como, por supuesto, la intensificación de las medidas antiterroristas.
El régimen de los ayatolás apoyan a los insurrectos en Irak y les suministran armas. También han establecido vínculos con las peores organizaciones terroristas mundiales, como Al Qaeda y Hezbollah. Los iraníes pueden ser el vínculo que falta para explicar lo que el MI5 siempre buscó tras los atentados del 7 de julio en Londres.


«Ignorar las amenazas de Teherán»

Autor Ali Safavi

Ali Safavi es presidente del Near East Policy Research, una firma de asesoría y análisis político y ex vocero del Consejo Nacional de Resistencia de Irán. Es miembro de los Muyaidines del pueblo.

Fuente Washington Times (Estados Unidos)
Referencia

«Ignoring Tehran’s threats», por Ali M. Safavi, Washington Times, 13 de enero de 2006.

Resumen

La reapertura del centro de enriquecimiento de uranio de Natanz es la última prueba de la futilidad de las negociaciones con los mulás de Teherán, quienes sólo utilizan las discusiones para ganar tiempo para su programa de armamento. La Unión Europea acusa a Irán de disponer de documentos sobre la construcción de cabezas nucleares y Estados Unidos tiene pruebas de que Irán diseña cabezas nucleares adaptables a sus misiles Shahab. Los mulás ya no pretenden ser moderados y realizan campañas terroristas para exportar la revolución islámica al mundo. Como lo recordó Nicolas Burns el 30 de noviembre, Irán continúa apoyando el terrorismo. ¿Cuándo Occidente comprenderá la peligrosidad de la teocracia iraní?
Felizmente, al contrario de Irak, se puede hacer algo diferente a la acción militar. Como lo subrayó Maryam Radjavi, la solución estriba en el apoyo al pueblo iraní. Es necesario comenzar llevando el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU y amenazar a Irán con un embargo petrolero que lo privaría de recursos. Hay que respaldar al Comité Nacional de la Resistencia Iraní y a los Muyaidines del pueblo,organización injustamente colocada en la lista de las organizaciones terroristas.


«La crisis iraní está al estallar»

Autor Patrick Seale

Patrick Seale es un conocido analista y autor sobre asuntos del Cercano Oriente. Colaborador habitual de Gulf News. Ha publicado obras acerca de la historia contemporánea de Siria y una biografía de Abu Nidal.

Fuente Gulf News (Emiratos Árabes Unidos)
Referencia

«Iran crisis is likely to explode», por Patrick Seale, Gulf News, 15 de enero de 2006.

Resumen

La disputa sobre el programa nuclear iraní se reaviva y muchos analistas predicen que será la principal crisis internacional de 2006. Las cuestiones implicadas en esa crisis son simples: Irán reclama su derecho a disponer del control total del ciclo de enriquecimiento del uranio para uso pacífico, de conformidad con los Artículos 1 y 4 del Tratado de No Proliferación. En la actualidad, Rusia ayuda a Irán a construir una central en Bushehr. Rusia propuso hacerse cargo del enriquecimiento del uranio, pero Teherán no quiere depender de otro Estado.
El programa nuclear iraní es transparente y está controlado regularmente por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El problema viene de la creencia de Estados Unidos, de sus aliados y de Israel de que el programa iraní encubre una actividad militar secreta. Tras el fracaso de las negociaciones entre Irán y la troika europea, ¿qué presiones se ejercerán, en lo adelante, contra Teherán? En las próximas semanas, los europeos y Estados Unidos van a tratar de movilizar el apoyo de China y Rusia, así como el de los Países No Alineados para llevar el tema iraní ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
La semana pasada, Irán declaró que si el Consejo de Seguridad aceptaba el caso, Teherán cesaría su cooperación con el OIEA y podría incluso retirarse del Tratado de No Proliferación. En Israel y Estados Unidos, los neoconservadores reclaman la intervención armada. [Benjamin Netanyahu->http://www.voltairenet.org/auteur57... declaró que si ganaba las elecciones, eso es lo que haría. Las recientes declaraciones de Ahmadineyad no han servido para calmar la situación.
La única forma de solucionar la crisis, reactivar las negociaciones entre Washington y Teherán para que resuelvan sus viejos litigios, es promover la desnuclearización total del Medio Oriente.


 



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