Si leemos únicamente los despachos de las principales agencias de prensa, como la Associated Pres (AP) , Reuters o la Agencia France Presse (AFP) así como los medios que los reproducen, resulta que los recientes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales registrados en la capital de Estonia no tienen otra causa que el traslado de un monumento que rinde homenaje a la memoria de los soldados soviéticos caídos durante la lucha que liberó al país del fascismo. Al mismo tiempo, la seria crisis diplomática entre Tallin y Moscú no tendría tampoco otra razón que el traslado de ciertos monumentos que, según el gobierno estonio «conmemoran acentuadamente la dictadura comunista».
Con tales elementos de juicio como única referencia para la comprensión del asunto, el lector no puede más que pensar que la reacción rusa es desproporcionada cuando el presidente Vladimir Putin declara, la víspera de las conmemoraciones organizadas para recordar la victoria soviética del 8 de mayo de 1945, que deplora que ciertos países «no comprendan que Rusia perdió más vidas en esa guerra que todo el resto del mundo junto».
Los lectores habituales de nuestra publicación seguramente han notado, sin embargo, que las autoridades estonias y letonas no se limitan solamente al traslado de estatuas de la era soviética. En efecto, hace años que una verdadera rehabilitación del nazismo está teniendo lugar en Letonia y en Estonia bajo la mirada tolerante de la Unión Europea y la OTAN. Se han erigido estatuas en memoria de los oficiales de las SS y desfiles con uniformes y banderas nazis tienen lugar en ambas repúblicas mientras que los veteranos de la resistencia son objeto de acciones legales por supuestos crímenes de guerra y a los colaboradores de la ocupación nazi se les otorgan jugosas pensiones por haber participado en la guerra, sin que nada de esto dé lugar a la menor reacción en Occidente.
(Ilustración: estatua que representa a un soldado alemán erigida en memoria«de todos los soldados estonios muertos durante la segunda guerra por la liberación de la patria y por una Europa libre en 1940-1945» situada ahora en el Museo de la Lucha por la Libertad de Estonia.)