Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN)

México firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLCAN) hace exactamente 10 años. A partir de su vigencia la productividad en este país bajó su desarrollo drásticamente. Desde entonces México se ha visto afectado por el incremento incontrolable de los niveles de desnutrición, pobreza, desempleo, subempleo, abandono, migración, perdida de la diversidad, invasión de productos transgénicos -cuyos efectos sobre el ser humano todavía se desconocen-, y especialmente pérdida de la soberanía política, económica, alimentaria y social. Uno de los sectores más afectados en este país es el agropecuario.

Hace 10 años...

Hace una década, México estaba entre los países con mejor calificación en desarrollo económico de toda América Latina. Fue entonces cuando Estados Unidos, aprovechando el buen momento, impulsa la idea del TLC, como puerta al primer mundo. Igualmente a lo que hoy vivimos en Ecuador, el Gobierno mexicano presentó ante todo el país un proyecto económico que sacaría a México de entre los países tercermundistas.

Sin tener ejemplos anteriores - en nuestro caso sí tenemos-, firman un acuerdo a ciegas, llenos de miles de promesas y esperanzas en su país.

El TLCAN fue sinónimo en esos años de mayores exportaciones, mayor empleo, mayor inversión, mayor calidad, mejores y más baratos alimentos, disminución de la pobreza... etc. Símil a lo que sucede en Ecuador, donde constantemente en campañas publicitarias oímos todos los días, esas maravillas.

Cambios en la economía mexicana

Así, poco a poco se evidenciaron las desigualdades económicas entre los tres países que conforman el TLCAN. Además que los mexicanos empezaron a ver que ninguna de las promesas hechas se cumplían, por lo contrario la vida se hacía cada vez más difícil sin miras a un cambio positivo y rápido.

Las riquezas se concentraban en unos cuantos, los artículos de primera necesidad prácticamente desaparecieron de las mesas de un mexicano que ganaba medianamente, el empleo escaseaba cada día más, la migración se convirtió en la única esperanza de sobrevivir, el medio ambiente paso a ser privado en manos de transnacionales, el sector público se privatizó casi por completo, entre otros. En particular, el sector agrícola fue el más afectado. Casi en su totalidad fue arrasado por las importaciones de productos subsidiados desde los EEUU.

Con el TLCAN solo las grandes empresas mexicanas salieron ganando (cerveza, tequila, algunas frutas tropicales). Mientras estos grandes monopolios crecían, miles de medianas y pequeñas empresas cerraron sus puertas, dejando a millones en la quiebra total. Este tratado otorgó derechos inauditos a las empresas transnacionales, mediante los cuales estas pueden demandar a gobiernos nacionales por cualquier ley, norma o reglamento que interfiera con la realización de sus funciones; lo que ha sido devastador para leyes ambientales, laborales, sociales.

Los legisladores están atados de manos, no pueden promover leyes para a estos sectores, por temor a una demanda contra el Estado, lo que interfiere directamente en la democracia mexicana. También este tratado ocasionó la modificación de la Constitución, la cual dejó de proteger la propiedad colectiva de la tierra. Durante estos 10 años, las condiciones laborales en México se han visto afectadas duramente en la organización laboral y el sindicalismo. Desde 1994 y 2002 los salarios sufrieron una caída de 12 por ciento.

Lo más grave que ha tenido que vivir México desde la vigencia del TLCAN es que en la actualidad invierte 78 mil millones de dólares para la compra de alimentos, cifra que es superior a la deuda pública del país (US$ 74 mm). Además, que se trata en gran parte de alimentos que antes producía México y ahora tienen que ser importados.

Los TLC son tratados elitistas y excluyentes, donde rigen las políticas de industrialización y comercio de los países llamados del Primer Mundo. Entonces, la libre comercialización no existe, sino que profundiza las desigualdades, todo lo que este en el medio desaparecerá, solo los extremos quedarán, por ejemplo: ricos- pobres, los intermedios han desaparecido. Es decir, las economías medias como las latinoamericanas.

Esperamos que este sea un claro ejemplo y una lección para las naciones latinoamericanas. Laura Carlsen, una especialista mexicana, en su intervención en el foro A 10 años del TLC de América del Norte, realizado el año pasado en México, aseguró que “uno de los resultados más notables a 10 años de la firma del TLCAN, es el fracaso de la teoría de la integración, desarrollo y convergencia que debería haberse producido entre México y sus dos socios comerciales”.

Ahora, el Gobierno ecuatoriano está a punto de sumergir al país en este tratado sin futuro. El TLC entre Ecuador, Perú, Colombia y Estados Unidos podría ser el próximo triunfo de EEUU, los ecuatorianos tenemos la palabra, firmemos en contra del TLC para ser los ecuatorianos quienes digamos NO al servilismo, NO al entreguismo, NO a la venta de nuestros recursos humanos y naturales..., ¡NO al TLC!