Podríamos formular ese problema como un interrogante: si acordamos que la lucha por la hegemonía en la recuperación económica del capitalismo en nuestro país puso en primer plano el vínculo entre pobreza y exclusión a través de reclamos de orden que legitimaron la vigilancia y el control, ¿cómo ha afectado la producción periodística a las organizaciones colectivas contra el desempleo, el aislamiento político y la represión?

Este tipo de pregunta forma parte de la convocatoria de la UTPBA en la medida en que, históricamente, sus propuestas han sostenido que la lucha ideológica es, intrínsecamente, una lucha organizativa que involucra los modos colectivos de planteo de alternativas políticas.

El conflicto entre pobreza y marginación discutido desde las rutinas y la producción ideológica de los medios focaliza la lucha por la hegemonía, no sólo como soporte de modos de autoridad concebidos como garantía de orden y previsibilidad económica sino como conducción y liderazgo en la rearticulación del dominio político. Esta discusión introduce la historicidad de las ideologías sociales que, en nuestro país, hicieron posible tanto la persecución y el exterminio como su consentimiento por acuerdo, omisión o supuesta ignorancia.

En este marco el Observatorio de Medios de la UTPBA, en articulación con el Área Queer de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, la Cátedra de Comunicación y Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad de La Plata, el Proyecto Antirrepresivo de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Entre Ríos, la Federación LGTB de la Argentina y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, ha producido un primer trabajo de relevamiento y discusión de las tramas ideológicas producidas por los medios en nuestro país cuando focalizan historias o situaciones que involucran sujetos y colectivos excluidos por la desigualdad de clase enlazada con la estigmatización por etnias, nacionalidades, religión, géneros, orientación sexual, sexualidades no normativas, capacidades diferentes y condición social.

Para convocar a la discusión se propuso un documento que indica entre sus objetivos:

1) discutir rutinas periodísticas que sostienen reclamos de orden a través de la discriminación basada en estereotipos, perfiles o roles excluyentes, que generan tres problemas simultáneos: a) el uso de términos y tramas discriminatorias explícitas perpetúa la desigualdad por exclusión y represión hacia algunos grupos a partir de xenofobia, sexismo, homofobia, pánico moral o sexual; b) la estigmatización de grupos y colectivos a través de tramas y situaciones no explícitamente discriminatorias sino desde un aparente “punto medio, liberal o moderado”; c) la descontextualización y deshistorización de las condiciones de producción y, en consecuencia, de las ideologías sociales que hacen admisibles la exclusión en forma de reclamo de control y represión alrededor de esos grupos definidos como “amenaza” o “peligro” respecto de la seguridad;

2) discutir el modo en que como “efecto ideológico” de los medios, la criminalización produce la inteligibilidad de las crisis económicas y políticas en un momento dado. Asimismo, se indica que en los últimos años las principales agencias de noticias y empresas de medios públicos o privados en el mundo han incluido, en sus “manuales de estilo”, instrucciones respecto de términos y representaciones que deben ser evitados, no sólo porque esperan sostener posiciones inclusivas sino, fundamentalmente, para no recibir reclamos o demandas por parte de los organismos del Estado y de los movimientos contra la discriminación y la represión.

Frente a estas políticas empresariales, la tarea conjunta que propone el documento de la UTPBA pretende, en cambio, recuperar las prácticas contra la represión y la discriminación de los movimientos sociales y políticos que hicieron evidente la relación entre discriminación y represión a través del vínculo entre violencia económica y violencia represiva al indicar que la discriminación legitima impunidad como modo concreto de cultura política en la medida en que las ideologías sexistas, homofóbicas y xenófobas constituyen un campo tan material como político de prácticas de persecución, represión y silenciamiento a formas de organización que distintos colectivos políticos han dado a los proyectos de transformación de sus condiciones de existencia. Es en este sentido que la lucha contra la represión y la discriminación es una lucha tanto ideológica como organizativa para enfrentar las formas contemporáneas de exclusión y garantizar la recuperación de modos de asociación que reivindiquen la acción colectiva por una vida digna.