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 Red de Prensa No Alineados

Tribunas y análisis - 26 de septiembre de 2005
Irán y Rusia desean reconciliarse con Europa Occidental

Análisis

La Unión Europea multiplica las declaraciones agresivas contra Irán sobre la cuestión de su programa nuclear. Con Estados Unidos, los países de la troika europea ejercen presión en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para presentar el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Este cambio de estrategia que se inició durante el último verano no ha dejado de profundizarse hasta provocar la irritación del director del OIEA Mohammed El Baradei, quien recordó que las demandas estadounidense-europeas van más allá el Tratado de No Proliferación.

Los europeos tienen el rechazo de China e India (socios económicos de Irán) y de los Países No Alineados que temen un escenario del tipo iraquí. Contra Bagdad, la denuncia ante el Consejo de Seguridad constituyó el inicio de una campaña a favor de la guerra que legitimó la amenaza ante la opinión pública. En el New York Times y luego en el International Herald Tribune, Pierre Goldschmidt, ex vicedirector del OIEA y miembro del directorio de Eurodif, consorcio nuclear asociado en una época a Irán, trata de atenuar sus inquietudes y pide que el caso sea llevado al Consejo de Seguridad. Tratando de vencer las aprensiones de quienes desean evitar una profundización de la crisis, afirma que el hecho de que pase al Consejo no conducirá necesariamente a un escenario del tipo iraquí, sino, por el contrario, fortalecerá la acción de los inspectores del OIEA. Este argumento se parece de forma muy extraña al empleado antes de la guerra de Irak por algunos medios atlantistas que afirmaban que la presión militar alrededor de Irak orquestada por Estados Unidos y las sanciones internacionales fortalecían el trabajo de los inspectores de desarme en Irak y alejaban el espectro de la guerra.
El mismo día, en el propio International Herald Tribune, Philip H. Gordon, de la Brookings Institution, y Charles Grant, del Center for European Reform, redactaron un llamamiento firmado por grandes nombres atlantistas entre quienes se encontraba el de Francis Fukuyama. El mismo es el resultado del trabajo de un grupo interno en la Brookings Institution dedicado al acercamiento trasatlántico, es decir, al alineamiento de Europa bajo el «paraguas norteamericano». El texto se propone encontrar una salida a la crisis iraní mediante la cooperación entre Europa y Estados Unidos. En realidad, al difundir la clásica propaganda antiiraní de Washington y al pedir a la Unión Europea que se mantenga lista para la aplicación de sanciones en caso de que Irán no acepte las condiciones fijadas unilateralmente, el texto trata ante todo de comprometer a Europa junto a Estados Unidos contra Teherán. Así, para los signatarios de este texto, no hay dudas de que Irán trata de adquirir el arma atómica tras un programa nuclear de apariencia civil, que Irán apoya el terrorismo internacional y socava los esfuerzos de paz israelo-palestinos. Los autores llaman a estadounidenses y a europeos a acudir a la ONU en lo formal y luego a organizar su propio sistema de sanciones fuera del derecho internacional. Numerosos signatarios de este texto participaron en la intoxicación sobre las armas de destrucción masiva iraquíes hace dos años. Son los mismos que hoy tratan de convencer a los europeos de lo bien fundamentada de la amenaza iraní y algunos de ellos participaron en la redacción del informe publicado por el IISS de Londres.

Es difícil comprender la estrategia de Francia en este asunto. Luego de haberse opuesto a la guerra de Irak, París se encuentra hoy junto a Washington en los temas sirio e iraní y maneja argumentos de mala fe. No podemos dejar de recordar los inicios del caso iraquí cuando Francia apoyó la tesis de la existencia de las armas de destrucción masiva iraquíes antes de oponerse a cualquier intervención militar basándose en la resolución de la ONU. ¿Cuál es hoy la estrategia francesa, en caso de que la haya? Esta pregunta se impone con mayor fuerza ante la lectura de la tribuna publicada en Le Monde por el ex embajador francés en Irán, François Nicoullaud. Su punto de vista tiene mucho más valor por haberse encontrado en servicio en Teherán hasta su retiro, en julio de 2005, por lo que conoce muchos aspectos de la crisis actual y las reales intenciones de Francia en cuanto a este tema. El autor se entrega a un análisis muy pragmático de la situación en Irán. Se declara favorable al enriquecimiento de uranio por parte de Irán con tal y que esto sirva únicamente para la generación de electricidad y no para la fabricación de armamento nuclear, y que todo el proceso tenga lugar bajo el control del OIEA. Mediante comentarios técnicos, recuerda que si bien la mayor parte de las tecnologías nucleares son duales (es decir pueden tener al mismo tiempo una utilidad civil y militar), su uso no es el mismo según el objetivo perseguido. Se trata de una precisión perfectamente conocida por un experto como Pierre Goldschmidt, pero que éste último ocultó en su tribuna. Para Nicoullaud, Irán puede perfectamente producir uranio enriquecido, dado que si Teherán transgrediera este acuerdo, habría tiempo más que suficiente para castigarlo antes de que llegara a disponer efectivamente de la bomba. La militarización del programa nuclear iraní no puede escapar al OIEA si los controles se mantienen rigurosos.
Este análisis tan pragmático encuentra poca repercusión en la prensa europea que prefiere dar la palabra a los «expertos» que denuncian la inminencia del peligro nuclear iraní.

En los Estados Unidos, los halcones han adoptado ya una posición más dura y se preguntan cuándo se atacará a Irán. El coordinador de esta corriente, Franck J. Gaffney Jr., considera que los golpes contra Teherán deben ser inminentes y se encarga de desarrollar aún más la imagen de un Irán amenazante en el Washington Times. Sin embargo, su tribuna semanal es ocasión para insistir en otras cuestiones que considera muy importantes. Así, afirma que Irán podría provocar un impulso electromagnético de gran envergadura sobre los Estados Unidos gracias a sus armas nucleares y poner así a Washington de rodillas. Esto requiere por lo tanto un rápido ataque preventivo. Lamentablemente, las armas norteamericanas están equipadas con un programa alemán para gestión de su material, lo que hace deducir al autor que Berlín tiene los medios para impedir que Washington ataque a Irán, lo que no dejará de hacer Gerard Schröder. No nos queda claro cómo podría Alemania impedir algo a Estados Unidos mediante la venta de un programa; el razonamiento parece bastante oscuro. Sin embargo, seamos indulgentes con el analista neoconservador. En una sola tribuna decidió promover la guerra contra Irán, la defensa antimisiles norteamericana, la compra patriótica en materia de armamento y la necesidad de tener una Alemania sumisa. Tal exceso de esfuerzos sólo podía recurrir a la síntesis argumentativa.
Sin embargo, si bien los halcones se imaginan ya atacando a Irán, una guerra contra la República Islámica no será nada fácil. Es lo que trata de demostrar el analista sirio de Alquds Alarabi, Mohamed Ajlani. El autor recuerda que Irán tiene una posición estratégica ideal y provoca muchas codicias debido a sus riquezas. Sin embargo, no es un adversario fácil. El ejército iraní no ha sufrido nunca un embargo y tiene apoyo popular, no se le considera el ejército de un régimen. Además, Irán puede convocar la ayuda del mundo chiíta y se beneficia de las alianzas con China e India. En estas condiciones, Estados Unidos se rompería los dientes atacándolo. Sin embargo, el autor teme que Washington esté dispuesto a hacerlo así y todo.

Es evidente que Irán no es el Irak de Sadan Husein. Este país tiene mucho más apoyo internacional y da muestras de más habilidad que Irak antes de ser invadido. Consciente de su fuerza, Teherán trata de realizar una contra-propaganda dirigida a Europa. Mientras los medios atlantistas agitan la amenaza nuclear iraní y llaman a la unidad del «mundo occidental», Irán, por su parte, llama a una alianza para enfrentar la hegemonía estadounidense.
El embajador iraní en Londres, Seyed Mohammad Hossein Adeli, lamenta en The Guardian la actitud de la Unión Europea en el tema nuclear así como su sumisión a Estados Unidos. Para el diplomático, las relaciones entre Irán, el Reino Unido, Francia y Alemania eran buenas hasta que Washington logró modificar las posiciones europeas. Reafirma la posición tradicional de su país: el programa nuclear es únicamente civil y la necesidad de diversificación energética es reconocida desde hace mucho tiempo por los occidentales. En cuanto a este último punto, se basa en un estudio de BP que afirma que Irán podría convertirse en importador neto de petróleo en 2024. Este estudio ha sido considerado optimista por algunos que estiman que Irán podría importar petróleo a partir de 2015. El embajador recuerda igualmente la legalidad del programa nuclear de su país y anima a los europeos a tomar distancia de Estados Unidos. La elección del diario que difunde este texto no es neutral. El Guardian es el diario que más denuncia el control de Estados Unidos sobre la política exterior británica. Este llamado ocurre igualmente cuando hay rumores de un enfrentamiento en el gobierno laborista sobre la cuestión iraní que aparecen en los diarios del Reino Unido.

En su intento de acercamiento a los europeos, Irán puede contar con Rusia y especialmente con la acción diplomática de Vladimir Putin. El sitio web Iran.ru reproduce los principales fragmentos de la entrevista concedida por el presidente ruso a Fox News. Éste se declara favorable a la consecución del programa nuclear iraní pronunciándose firmemente contra la proliferación nuclear… sin asociarla explícitamente a Irán. Expresa su satisfacción por sus relaciones con Mahmud Ahmadineyad, con los europeos y con los norteamericanos. Ante todo invita al respeto del derecho internacional y pone a su país como garante del mismo, posición que desea adopte la troika europea.
En el mismo sitio, el presidente de la Agencia para la Energía Nuclear Rusa, Alexander Rumiantsev, llega aún más lejos. Estima que los europeos deberían unirse a la asociación entre Moscú y Teherán para el desarrollo del programa nuclear iraní. Por otra parte, adopta la posición diplomática clásica de Rusia: Irán tiene todo el derecho de poseer un programa nuclear civil y es necesario que ese derecho se respete, aunque evitando que el programa sea desviado.

Red Voltaire




26 de septiembre de 2005

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Temas
 Cuestiones nucleares
 Control de Europa
 Control del «Gran Medio Oriente»

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Llegó el momento de la decisión para Irán»

Autor Pierre Goldschmidt

 Ex miembro del Directorio de Eurodif y director general de Synatom, Pierre Goldschmidt fue vice-director general para las garantías del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) (1999-junio 2005). Es investigador en la Carnegie Endowment for International Peace.

Fuentes International Herald Tribune (Francia), New York Times (Estados Unidos)
Referencia «Decision Time on Iran», por Pierre Goldschmidt, New York Times, 14 de septiembre de 2005.
«Iran: Call in the Security Council», International Herald Tribune, 15 de septiembre de 2005.

Resumen En noviembre de 2003, Irán evitó una crisis cuando decidió suspender las actividades que le habrían permitido producir material nuclear militar. El Organismo Internacional de la Energía Atómica Agence Internationale de l’Energie Atomique (OIEA) había descubierto el fruto de 18 años de incumplimiento por Irán de sus obligaciones de declarar sus actividades nucleares, de conformidad con el Tratado de No Proliferación. Como Teherán aceptó suspender sus actividades, el OIEA no informó al Consejo de Seguridad de la ONU este asunto. El pasado mes de noviembre, Irán firmó un acuerdo con Gran Bretaña, Francia y Alemania para suspender la actividad de todas sus instalaciones de conversión del uranio. _ La Junta de Gobernadores del OIEA debe reunirse en Viena para decidir la respuesta, pero no hay consenso. Esta cuestión debería confiarse al Consejo de Seguridad de la ONU pero muchos miembros, sometidos al cabildeo de Teherán, están reticentes. Temen que esto provoque una situación comparable a lo que pasó con Irak. No informar al Consejo de Seguridad debilitaría el OIEA y al conjunto del sistema de no proliferación. Se debe recordar que el hecho de informar al Consejo de Seguridad no implicará sanciones de forma automática. En cambio, ello puede fortalecer el trabajo de los inspectores.
Irán no acepta cooperar y es necesario conceder al OIEA la autoridad necesaria. Para ello, es necesario contar con una resolución del Consejo de Seguridad.

«Unidos contra las armas atómicas iraníes»

Autoras y autores Philip H. Gordon , Charles Grant

 Philip H. Gordon es investigador de la Brookings Institution en Washington. Ex director de Relaciones Europeas del National Security Council y consultor de la Rand Corporation. Es coautor de Allies at War: America, Europe and the Crisis Over Iraq.

 Ex periodista de The Economist, Charles Grant es director del Center for European Reform. Es miembro del Consejo de Administración del British Council y miembro del Committee for Russia in a United Europe.

Fuente International Herald Tribune (Francia)
Referencia «United against Iranian nukes», por Philip H. Gordon y Charles Grant, International Herald Tribune, 15 de septiembre de 2005. Este texto también fue firmado por Urban Ahlin, Giuliano Amato, Gerassimos Arsenis, Samuel R. Berger, Richard Burt, Jean-Claude Casanova, Ivo H. Daalder, Marta Dassu, Thérèse Delpech, Lawrence Freedman, Francis Fukuyama, Leslie Gelb, Robert Gelbard, John Gibson, Nicole Gnesotto, Ulrike Guérot, David Hannay, Douglas Hurd, Robert Hutchings, G. John Ikenberry, Josef Janning, Géza Jeszensky, Robert Kagan, Daniel Keohane, Ivan Krastev, Mart Laar, Anthony Lake, Mark Leonard, Andrew Moravcsik, Kalypso Nicolaidis, Joseph S. Nye, Jr., Michael O’Hanlon, Soli Özel, Ana Palacio, William J. Perry, Thomas Pickering, Susan Rice, George Robertson, Gary Samore, David Sandalow, Simon Serfaty, Narcís Serra, Jeremy Shapiro, Stefano Silvestri, Anne-Marie Slaughter, James B. Steinberg, Strobe Talbott, Antonio Vitorino y Joris Vos.

Resumen El abismo existente entre los Estados Unidos y la Unión Europea es perjudicial para ambos lados del Atlántico. Nos sentimos decepcionados por la negativa iraní a la propuesta de acuerdo de Francia, Gran Bretaña y Alemania, con el apoyo de los Estados Unidos. Teherán prefirió rechazar esta mano tendida y reactivar el programa de enriquecimiento de uranio. Pensamos que un Irán que disponga de la capacidad de producir armas nucleares es desestabilizador para toda la región. Los Estados Unidos e Irán tienen un interés común en que Teherán regrese a la mesa de negociaciones. Para ello, hay que convencer a Irán de que tiene todo para ganar y, a tal fin, los Estados Unidos deben permanecer unidos.
Es necesario que los estadounidenses y los europeos hagan una declaración común sobre los puntos siguientes:
- Los Estados Unidos y la Unión Europea deben exigir el fin del enriquecimiento del uranio por parte de Irán y el envío fuera del país de todo el material producido en Isfahan desde la reapertura de ese centro.
- Los Estados Unidos deben apoyar las negociaciones entre Irán y Europa y aceptar que Irán pueda disponer de un programa nuclear civil.
- Los Estados Unidos deben declararse dispuestos a iniciar discusiones bilaterales con Irán sobre las sanciones económicas contra Irán, el apoyo de Teherán a los grupos terroristas internacionales, la oposición de Irán al proceso de paz israelí-palestino y sobre la entrada de Irán a la OMC. La Unión Europea y los Estados Unidos deben sostener los esfuerzos del pueblo iraní por los Derechos Humanos.
- La Unión Europea debe renovar su apoyo al programa nuclear civil iraní, pero debe asociarse a las amenazas de sanciones en caso de negativa de Teherán de detener su programa de enriquecimiento de uranio.
Será necesario tratar de encontrar una solución de consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU, sin embargo las probables oposiciones rusa y china deben llevar a la Unión Europea a reflexionar sobre un sistema de sanciones transatlánticas con Japón.

«Para salir por la puerta ancha de la crisis nuclear iraní»

Autor François Nicoullaud

 François Nicoullaud es diplomático. Fue embajador de Francia en Irán de 2001 a julio de 2005.

Fuente Le Monde (Francia)
Referencia «Pour sortir par le haut de la crise nucléaire iranienne», por François Nicoullaud, Le Monde, 18 de septiembre de 2005.

Resumen La magnitud que reviste hoy el tema nuclear iraní depende en gran medida de la índole y el comportamiento del régimen islámico. Una parte de la comunidad internacional apoyó la acción de Alemania, Francia y Reino Unido, que deseaban poner fin a la deriva inaceptable de un país signatario del Tratado de No Proliferación (TNP). Sin embargo, el tema iraní es perfectamente manejable y de nada sirve que se desarrolle la crisis.
Irán reactivó su programa nuclear en los años 80 para obligar a Sadam Husein, pero tras años de esfuerzos en violación de sus compromisos internacionales, Irán sin dudas llegó a la conclusión de que se trataba de una empresa más difícil de lo que hubiera creído. Cuando el programa clandestino se reveló en 2002, sólo había producido algunos miligramos de plutonio y unos gramos de uranio. A partir de entonces, no se puso de manifiesto ningún progreso significativo durante las campañas intensivas de inspección realizadas en el terreno por los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y Teherán aceptó la aplicación en su territorio del sistema de control adicional del organismo. Ese control aún sigue vigente, incluidas las actividades del sitio de Isfahan, aunque éstas contravengan las demandas de la comunidad internacional.
Ese logro no deja de ser importante y se obtuvo gracias a la acción de Alemania, Francia y Reino Unido. Hay que apoyarse en él para progresar. Irán es miembro del TNP y debe seguir siéndolo. Si está adscrito al protocolo adicional del OIEA, debe ahora ratificarlo. Hoy, también debe conceder garantías de que las tecnologías nucleares no serán desviadas de su uso con fines militares. En este punto es donde se estancan las negociaciones. Los europeos piden a Irán que renuncie a la tecnología especialmente sensible del enriquecimiento de uranio por centrifugación y le garantizan el suministro de combustible necesario. Por su parte, Irán teme que su sector energético dependa de la buena voluntad europea. Nadie quiere dar su brazo a torcer.
Sin embargo, existe una zona de convergencia posible. Los iraníes tienen derecho, en virtud del TNP, a realizar investigaciones y a desarrollar la centrifugación. Es posible reconocerles ese derecho limitándolo a un compromiso de no enriquecer el uranio más allá del 3 al 5 % necesarios y suficientes para el combustible de las centrales, pero muy insuficiente para las armas nucleares. Si las instalaciones son controladas por el OIEA, bastarían algunos días para darse cuenta de si el contrato se rompe, mientras sería necesario mucho más tiempo para disponer del material nuclear necesario para una bomba. Si el OIEA se cree capaz de realizar los controles necesarios, entonces la querella podría solucionarse.
Los que se oponen a semejante acuerdo declaran que Irán podría, sobre la base de ese contrato, desarrollar un programa clandestino, pero esto es también totalmente cierto si Teherán afirmara cesar su programa de enriquecimiento de uranio. Es fácil esconder la actividad de una docena de centrífugas, pero no la de miles, ni reunir secretamente el uranio. Hay que construir ese sistema de seguridad pero manteniéndose desconfiados y con los ojos bien abiertos. Recordemos que lo peor sería que Irán saliera del protocolo adicional, una especie de TNP, debido a las presiones o a agresiones inaceptables, y a la negación de lo que considera, equivocado o no, como un derecho imprescriptible de acceder a las tecnologías de la modernidad.

«¿Un veto alemán?»

Autor Frank J. Gaffney Jr.

 Frank J. Gaffney Jr. Jr. es presidente del Center for Security Policy, el centro de investigación, propaganda y divulgación de ideas que reúne a los principales «halcones» estadounidenses y al que la Red Voltaire dedicó una investigación intitulada «Le Centre pour la politique de sécurité : les marionnettistes de Washington». Gaffney participó en la Cumbre de Jerusalén.

Fuente Washington Times (Estados Unidos)
Referencia «A German veto?», por Franck J. Gaffney Jr., Washington Times, 20 de septiembre de 2005.

Resumen Hace años, los pacifistas se hacían la siguiente pregunta retórica: ¿qué ocurriría si se declarara una guerra y nadie aceptara pelear en ella? Hoy, debemos formularnos otra interrogante: ¿qué ocurriría si el Pentágono tuviera que librar una guerra y Alemania no la autorizara?
La probabilidad de que Estados Unidos tenga que recurrir a la fuerza contra el régimen islamo fascista de Irán para impedir que éste cuente con armas nucleares es cada vez mayor. Mahmud Ahmadineyad fue muy preciso: Irán seguirá adelante con su programa nuclear militar y dice estar listo para suministrarle esta tecnología a otros Estados islámicos. Francia, Gran Bretaña y Alemania jugaron en una primera etapa la carta de la eliminación de las tensiones pero al darse cuenta de la inutilidad de esta política parecen estar dispuestos a abrazar la posición estadounidense y quieren presentar el tema a la ONU. Sin embargo, la protección de Rusia y de China le permitirá a Irán escapar a cualquier sanción de la organización.
Gracias a este patrocinio, Irán puede seguir perturbando la liberación de Irak y transformando a Gaza en refugio de terroristas. Como si esto no fuera suficiente, Irán busca un medio para golpear a Estados Unidos con un impulso electromagnético masivo que destruirá todos los programas electrónicos de nuestro país. Es preciso por lo tanto preparar nuestras defensas contra un ataque de Irán. Lamentablemente, para ello el US Army, la Navy y las oficinas del Pentágono deberían estar en condiciones de hacerlo. Ahora bien, todos dependen de un programa de gestión de recursos poco confiable vendido por una sociedad alemana. Pero ocurre que Gerhard Schröder no sólo se opone a una guerra contra Irán, sino que además este programa informático también se comercializa en Irán. Como no contamos con un programa estadounidense, Alemania dispone de un derecho de veto con relación a nuestras intervenciones.

«La situación geopolítica de Irán y su impacto sobre sus relaciones internacionales»

Autor Mohamed Ajlani
Mohamed Ajlani, escritor sirio, es periodista del diario Alquds Alarabi y reside en París.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «الموقع الجغرافي السياسي لايران واثره علي علاقاتها الدولية», por Mohamed Ajlani, Alquds Alarabi, 2 de septiembre de 2005.

Resumen Irán, uno de los países mejor situados desde el punto de vista geográfico, ha sido siempre un blanco para las grandes potencias coloniales. Su situación le ha permitido asimismo convertirse en un mercado comercial sin igual al mismo tiempo que garantiza el paso de los más importantes oleoductos.
De esta forma, varios países, como India o China, no tardaron en establecer excelentes relaciones con Teherán. En este marco, Irán prefiere el mercado indio como destino para sus exportaciones al mismo tiempo que opta por los productos indios cuando se trata de importar. Europa necesita imperiosamente el gas y el petróleo iraníes y la prueba de ello fue la violación de la ley de Amato por parte de Lionel Jospin. El ex primer ministro francés suscribió contratos petroleros con el gobierno iraní a través de la importante compañía francesa Total. El propio Estados Unidos se dio cuenta desde los comienzos de la Guerra Fría de la importancia de Irán como frente estratégico para defender a Occidente. Los diferentes gobiernos estadounidenses de la época no tardaron por consiguiente en poner sus armas más modernas a la disposición de Teherán a cambio de contratos petroleros.
La importancia de Irán va más allá de su situación geográfica y de sus relaciones con las grandes potencias. Teherán ha comenzado a jugar sus cartas, en primer lugar la del peso demográfico de la población chiíta. A partir de ahora, el factor chiíta, representado por Irán, puede desempeñar un papel determinante en la política interna iraquí. De la misma forma, Teherán, representada por el movimiento chiíta Hezbollah en el sur del Líbano, está implicada en el conflicto árabo-israelí.
Estados Unidos se enfrenta a un verdadero dilema. ¿Habrá que atacar a Irán para que renuncie a sus actividades nucleares? Pero Irán, con su peso demográfico, geográfico y petrolero no es accesible al ocupante estadounidense. El país de los ayatollahs no es el de Sadam. Los iraníes cuentan con bases populares en todo el mundo árabe y su ejército no ha sido sometido nunca al embargo. Además, el gobierno de Teherán mantiene buenas relaciones con países que disponen del derecho de veto en el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, todos estos elementos no le impedirán a Estados Unidos, en caso de que así lo desee, desencadenar la guerra contra Irán, una guerra que causará pérdidas enormes al gobierno de Bush.

«Esto es sólo el fruto del trabajo perjudicial de Estados Unidos»

Autor Seyed Mohammad Hossein Adeli

 Ancien vice-ministre iranien des Affaires étrangères chargé des questions économiques, Seyed Mohammad Hossein Adeli est l’ambassadeur iranien au Royaume-Uni.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «This is solely the work of US prejudice», por Seyed Mohammad Hossein Adeli, The Guardian, 8 de septiembre de 2005.

Resumen Irán creó una situación favorable cuando acudió a Europa hace dos años para que se ocupara de resolver el diferendo sobre su programa nuclear civil. Esta mano tendida habría podido dar lugar a una solución beneficiosa para todos al fortalecer la estatura internacional de Europa, y al forjar una alianza que habría beneficiado a la región y al mundo.
A causa de injustas sanciones económicas internacionales Irán debe diversificar sus fuentes de generación energética. Esta necesidad fue reconocida mucho antes de la revolución de 1979. Sin embargo, Occidente cuestiona el derecho de Irán a contar con tecnologías nucleares civiles. Según un estudio de la sociedad BP, de aquí a 2024 Irán será un importador neto de petróleo si sigue consumiendo sus propias reservas al ritmo actual [1]. Las negociaciones entre los tres grandes países europeos e Irán partieron de esta base: Irán debe ofrecer garantías respecto del carácter exclusivamente civil de su programa nuclear y la Unión Europea debe ayudarlo en esta vía.
Las negociaciones iban por buen camino cuando Estados Unidos decidió presionar a la Unión Europea. Europa cambió el tono y exigió la suspensión de todas las actividades nucleares iraníes. Ante esta actitud, Irán reinició su programa de enriquecimiento de uranio. A partir de entonces, la Unión Europea sigue a Estados Unidos y trata de convencer al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de la necesidad de adoptar sanciones. Ello equivaldría a olvidar que en virtud del Tratado de No Proliferación los objetivos de Irán son legales. Europa está perdiendo una oportunidad.

«Rusia está dispuesta a coordinar su acción con Estados Unidos y la Unión Europea con relación al problema nuclear de Irán»

Autor Vladimir V. Poutine

 Vladimir V. Putin es presidente de la Federación de Rusia.

Fuente Iran.Ru (Federación de Rusia)
Referencia «РФ готова координировать с США и ЕС действия по ядерной поблеме Ирана», por Vladimir Putin, Iran.ru, 18 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de fragmentos de una entrevista concedida a Fox news.

Resumen Acabo de reunirme con el presidente iraní en Nueva York y me afirmó que la parte iraní desea continuar con el proceso de negociación con la troika europea; partimos de este principio. Estamos dispuestos a coordinar nuestra acción con la de los europeos y los norteamericanos, nuestras posiciones son muy cercanas. En cualquier caso, tenemos una posición común sobre un tema: todos nos oponemos categóricamente a la proliferación de armas nucleares y esto es válido en el caso de Irán.
En estos momentos, los iraníes cooperan con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y esperamos que el trabajo común se prolongue. Quien esté familiarizado con el derecho internacional debe saber que cualquier miembro permanente del Consejo de Seguridad tiene el derecho, por iniciativa propia, de presentar un problema al Consejo de Seguridad de la ONU. Es como si se tratara de un hecho consumado. Si el OIEA se pronuncia en este sentido, colaboraremos con los miembros del Consejo de Seguridad. Mientras más intransigentes seamos mayores posibilidades habrá de que surjan problemas y corremos el riesgo de llegar a encontrarnos en un callejón sin salida.
Es indiscutible que Irán ha cometido muchos errores en sus relaciones con el OIEA y así lo ha reconocido. Nos ha mostrado los trabajos que lleva a cabo en la actualidad y coopera en las inspecciones. Espero que esta actitud se mantenga.

«Es posible que Rusia, Alemania, Francia y Gran Bretaña se unan para proponerle a Irán un nuevo proyecto de central nuclear»

Autor Alexandre Roumiantsev

 Alexandre Roumiantsev est le président de l’Agence pour l’énergie nucléaire russe.

Fuente Iran.Ru (Federación de Rusia)
Referencia «Возможно объединение РФ с Германией, Францией и Великобританией для предложения Ирану проекта новой АЭС», por Alexander Rumiantsev, Iran.ru, 20 de septiembre de 2005.

Resumen Rusia podría asociarse a Alemania, Francia y Gran Bretaña para proponer un proyecto común de nueva central nuclear; esta sería la solución ideal. En el marco del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dialogamos con la troika europea para saber si podríamos aumentar nuestra presencia común en Irán a través de la construcción de nuevos bloques. Múltiples países muestran su interés por Irán como actor potencial del mercado. Para Rusia, la mejor variante sería participar junto a la troika en la construcción de una central nuclear.
Para desarrollar la energía nuclear, Irán debe respetar al pie de la letra el programa de no proliferación pero éste es un derecho que ellos tienen. La crítica principal que se le hace a Irán, que consiste en decir que con la cantidad de gas y petróleo que posee no necesita desarrollar el sector nuclear, es válida asimismo para Rusia. Nuestro país cuenta también con una industria nuclear muy desarrollada cuando en realidad contamos con mucho gas y petróleo; simplemente pensamos en el futuro, en la economía y en el agotamiento de los recursos.

 



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