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Luis Ignacio da Silva «Lula»
Foto Gob. Brasil por Ricardo Stuckert

Los desfavorecidos y la gente pobre del Brasil han hecho posible que Luis Ignacio da Silva «Lula» llegue a la presidencia del país. Lula ex-izquierdista y ex-sindicalista está verdaderamente defendiendo los intereses de la mayoría? ¿Habrá apostado una vez más el pueblo brasileño por el caballo equivocado en esta carrera contra las injusticias en Brasil...?

Hoy, a la vista de los hechos, los cuales se han comprobado y se comprueban día a día respecto a la actuación del presidente Lula en el Brasil, vale la pena que la pregunta sea formulada y muy seriamente.

En verdad, si los decepcionados, que se encuentran principalmente entre sus antiguos camaradas y seguidores, -suman ya miles de cientos-, es debido en cierta medida según ellos porque Lula ha sido el que en menos tiempo se ha «volteado la camiseta» (cambiado de bando), incluso lo ha hecho más rápido de lo que lo pudiera hacer un político demócrata de EE.UU., convertiéndose además en la mascota del gran empresariado brasileño, categoria socio-profesional mal conocida por su falso aspecto angelical.

A tal punto se ha transformado el camaleón que incluso sus más fieles seguidores han comenzado a dudar e interrogarse. Como por ejemplo el sindicalista Luiz Marinho que declaró, con la punta de sus labios: «que yo apoyo el gobierno que trabaja por el bien del Brasil...Pero que sin embargo, como sindicalista, yo pienso que no será aumentando los impuestos sino favoreciendo un aumento salarial que nosostros incitaremos la economía». [1]

¡Por el «bienestar del Brasil!» Vamos a ver…

Para Clovis Rossi, editorialista en A Folha de Sao Paulo, en uno de los más grandes diarios de Brasil, ya no hay más duda al respecto: su ex-ídolo se ha transformado en «un rehén de los financieros» [2], conversando con colegas suyos franceses, Rossi contó que «hace unos días, el gerente general de uno de los más grandes bancos del Brasil le había dicho en forma de ocurrencia, que él gustoso construiría un monumento a la gloria de Lula» (por su política actual). Todo esto le da mucha indignación. En uno, dos, tres pasos, el equipo Lula en el poder se ha convertido al capitalismo financiero. [3]

¡Caramba! ¿Y qué financieros son?

Recientemente un asunto que ha pasado casi desapercibido en los grandes medios de comunicación brasileños puede ayudarnos mucho a comprender el misterio de Lula. Efectivamente, nos confirma Patrick Laurent afirmando que: «el anuncio por el presidente Lula de la proxima adquisición de un avión Airbus A319 (la versión VIP, para very important persons) para sus desplazamientos, en remplazo del viejo Boeing-707 de la Forza Aerea Brasileira, no cuenta con la unanimidad de la opinión pública». [4]

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El avión EMB-190
Joya tecnológica de la industria aeronáutica brasileña. Foto Embraer.

La razón a este gran asombro es el rechazo del presidente Lula por el último modelo de la aeronautica brasileña, el avión EMB-190 de Embraer, joya tecnológica de la industria de este país. Algunos comentarios, declaraciones y «...críticas afirman que a pesar de haber una cierta diferencia en materia de prestaciones, el nuevo avión bimotor brasileño puede cumplir con todas las misiones y funciones que el Airbus ACJ francés realiza y a menor costo, asegurando además una demanda de trabajo muy provechosa y bienvenida para la empresa nacional de Sao José dos Campos». [5]

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Bautizo del EMB-190
Por el Presidente. Foto Embraer.

¿Curioso, no? ¿Qué ha podido motivar a una elección tan aberrante de la parte del jefe de Estado brasileño, que de costumbre no desperdicia una ocasión para lamentar la falta de medios económicos que le son necesarios para incentivar los pistones de la economía del país que le ayudaría mucho a realizar sus reformas?

¿Es esto la simple y clásica megalomanía del emergente? ¿La mentalidad de un nuevo rico? Lula quiere pagarse un avión de star de la jet-set, como los que utilizan los grandes patrones todopoderosos de la finanza mundial. Al igual que el tristemente célebre Señor Messier, patron francés de un gran grupo comercial que optó por el Airbus A319 ACJ y por su confort antes de resolver los casos más urgentes y espinosos de la empresa. ¡Messier llevó a su empresa a una bancarrota general...!

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Trabajadores de Embraer
Ingenieros, dibujantes, técnicos, diseñadores, obreros, pilotos y un sinfín de profesionales brasileños han hecho posible la realización del avión EBM-190. Foto Embraer

Raro, muy raro, en cuanto a la elección del presidente Lula. Efectivamente, el avión brasileño EMB-190 de Embraer, además de su gran fiabilidad, hace parte de los aviones de negocios que cuentan con la mejor reputación internacional.

¿Es qué en alguna parte, el presidente Lula se ha sentido obligado de hacer un «gesto», un «regalo» a la industria aeronáutica europea, a pesar de lo costoso que puede resultar este gesto al contribuyente brasileño?

Si esto sería el caso, el pueblo brasileño tiene el derecho de preguntarse entonces: ¿A cambio de qué?

Patrick Laurent nos da otra pista más cuando nos hace acordar que Lula, él mismo en persona, en tanto que «presidente» fue quien «rechazó de tomar cualquier decisión del programa de aviones de combate F-X cuando apenas asumió las funciones del gobierno». [6] – Resulta que el muy posible ganador de todo este entramado sea el proyecto franco-brasileño en una versión semejante al Mirage 2000-5 del grupo aeronautico francés Dassault-, porque según Lula y ¡lean bien esto!, a causa de «razones de necesidad social». [7]

Remarquemos aquí la poca consistencia lógica de ésta afirmación de «razones de necesidad social» cuando Lula trata de adjudicarse a sí mismo un carísimo Airbus ACJ menospreciando de paso la industria de vanguardia de su país...

Cómo uno no se puede dar cuenta y ver que Lula es el «prisionero de los financieros» [8], los cuales nunca se han mostrado preocupados por el interés nacional ni incluso cuando se trata de las más prestigiosas empresas del Brasil, como lo es Embraer (que está compitiendo eso sí con la empresa estadounidense Boeing), al momento de presentar al mundo su último modelo, entrando de esta manera en el club de los grandes de la aviación comercial.

Se sabe también en el mundo de la aeronáutica que la mejor carta de presentación de un nuevo modelo es: ¡la utilización, la adopción y la comercialización en su propio país!

Todo este marañas comerciales es para preguntarse si, después del congelamiento de la adquisición de los caza-bombarderos Mirage franceses, que debían desarrollarse en cooperación con Embraer, todo esto estaría vinculado al rechazo del avión presidencial EMB-190 a cambio de un Airbus ACJ, para consolar Europa. ¿Serían los primeros indicios de los cínicos arreglados de Lula con Washington? ¿Significaría, ¡oh sorpresa! el primer paso para otorgar a los estadounidenses la «modernización» de la Fuerza Aérea Brasileña, los cuales muy gustosos venderían su chatarra aérea, como por ejemplo un lote de anticuados F-16C/D Fighting Falcon?

Por un lado nos ofrecen un plato de lentejas y por otro lado daremos miles de millones de dólares. ¿Pero este tipo de traición es nuevo? ¿Esta maña no funcionó muy bien en Varsovia? (el gobierno polaco a cambio de promesas económicas optó por apoyar a Washington en su guerra en Irak, incluso envió tropas a ese país ocupado actualemnte por la Coalición que no cuenta con mandato de la ONU).