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Resumen, elaborado por la presidencia, sobre la reunión del Consejo de Seguridad organizada ‎según la fórmula Arria y realizada el 24 de febrero de 2021

México organizó una reunión del Consejo de Seguridad según la fórmula Arria para examinar, con ‎toda transparencia, las cuestiones vinculadas al uso de la fuerza y la legítima defensa. ‎En particular, los participantes analizaron el alcance y la interpretación del Artículo 51 de la ‎Carta de las Naciones Unidas en lo tocante a los actores no estatales, principalmente en el ‎contexto de la lucha contra el terrorismo, y considerando los precedentes que esas acciones ‎podrían crear para otros casos que puedan presentarse en el futuro. La reunión se desarrolló ‎de manera virtual. ‎

Presidida por el Representante Permanente de México ante la Organización de las Naciones ‎Unidas, Juan Ramón de la Fuente, la reunión estaba abierta a la participación de todos los ‎Estados Miembros, de los observadores permanentes y de las organizaciones ‎no gubernamentales. También se transmitió en vivo a través del sitio de televisión online de ‎las Naciones Unidas y del canal de YouTube de la Misión Permanente de México. ‎Las transmisiones en vivo permitieron alcanzar un público más amplio para dar más transparencia ‎a los debates. Se pusieron en internet grabaciones de los trabajos. ‎

La reunión comenzó con una exposición de la Directora de Investigación del Programa sobre ‎Derecho Internacional y Conflictos Armados de la Facultad de Derecho de la Universidad de ‎Harvard, la profesora Naz K. Modirzadeh, quien subrayó la importancia de abordar con urgencia ‎estos temas, tanto en la Asamblea General como en el Consejo de Seguridad, ya que el derecho ‎que rige la legítima defensa se elabora y se aplica en un contexto de lucha contra el terrorismo ‎sin participación activa ni regular de la gran mayoría de los Estados. La oradora subrayó que, ‎para garantizar efectivamente el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales, todos ‎los Estados deberían estudiar primero el alcance y la interpretación del Artículo 51. ‎

La señora Modirzadeh mencionó también el debate en cuanto a saber si el silencio de ‎los Estados o del Consejo de Seguridad pudiera de alguna forma servir, legítimamente o no, de ‎apoyo tácito a ciertas afirmaciones vinculadas al derecho de legítima defensa. Resaltó la ‎importancia particular de realizar ese debate en caso de acción militar realizada por un Estado ‎contra un actor no estatal en territorio extranjero sin consentimiento del Estado ‎territorial/receptor o sin autorización del Consejo de Seguridad. La oradora invitó todos ‎los Estados a reflexionar sobre esa cuestión y a examinar si aceptan la idea de que una piedra ‎angular del edificio instituido por la Carta pueda ser alterada sin que se tomen en cuenta sus ‎puntos de vista y sin que tengan acceso a información confiable y oportuna. ‎

El señor de la Fuente reiteró después la preocupación de México sobre el hecho que, en los ‎últimos años, el derecho de legítima defensa ha sido invocado para justificar el uso de la fuerza ‎en el territorio de un tercer Estado, sin consentimiento del Estado territorial, supuestamente ‎como respuesta a agresiones armadas cometidas por actores no estatales, en el marco de lo que ‎podría considerarse una violación del Artículo 51. Subrayó que México rechaza los argumentos ‎que permiten el uso de la fuerza bajo la doctrina que justifica la intervención en un Estado cuyas ‎autoridades no tienen «la voluntad ni los medios de actuar» o que no ejercen un control ‎efectivo. ‎

El señor de la Fuente indicó que esa práctica tiene repercusiones diferentes en materia de fondo ‎o procedimiento y reafirmó la necesidad de incrementar la transparencia y de velar por que las ‎comunicaciones enviadas al Consejo de Seguridad invocando el Artículo 51 no se conviertan en ‎una «carta blanca» concedida al uso de la fuerza. Finalmente, llamó todos los Estados ‎Miembros a respetar la Carta y a examinar de manera conjunta la mejor manera de enfrentar las amenazas que se ciernen actualmente sobre la paz y la seguridad internacionales, en el pleno ‎respeto del estado de derecho. ‎

Además de México, 33 Estados Miembros expresaron sus posiciones, entre ellos 13 miembros ‎del Consejo de Seguridad. Los Estados Miembros expresaron sus consideraciones sobre los diversos aspectos de la cuestión. ‎

De manera general, todos los Estados subrayaron la importancia de realizar un diálogo sobre la ‎interpretación del Artículo 51 de la Carta y sobre sus incidencias directas sobre los sistemas de ‎seguridad individual o colectiva y agradecieron a México haber organizado esta importante ‎reunión. Además, los participantes subrayaron, tratándose de interpretar el Artículo 51, que ‎el alcance preciso de la disposición todavía no es claro. Sin embargo, esta cuestión ‎es pertinente, en parte, porque está estrechamente vinculada a otros principios del derecho ‎internacional, incluyendo la no intervención y la solución pacífica de diferendos. ‎

El papel del Consejo de Seguridad también fue ampliamente mencionado. Los participantes ‎llamaron la atención sobre la importancia de la transparencia en las comunicaciones sobre la ‎legítima defensa que se presentan invocando el Artículo 51. Se resaltó que, aunque esas ‎comunicaciones se hacen públicas, en último análisis, la manera como se manejan y ‎se distribuyen no permite identificarlas ni buscarlas fácilmente, como tampoco permiten acceder ‎a ellas rápidamente. Todos los participantes se mostraron abiertos al estudio de opciones ‎tendientes a garantizar la transparencia y la accesibilidad de esas comunicaciones. ‎

La mayor parte de los Estados Miembros que participaron en la reunión estimaron que el silencio ‎de la comunidad internacional no debe interpretarse como una aceptación ante invocaciones del ‎derecho a la legítima defensa. Reiteraron la importancia del diálogo para evitar la incertitud que ‎hasta ahora ha caracterizado varios aspectos relativos a las comunicaciones vinculadas al ‎Artículo 51. Se tomó nota de que, aunque el Artículo 51 obliga a todos los Estados a ‎comunicar las medidas que toman en el ejercicio de la legítima defensa, no precisa qué ‎contenido deben aportar esas comunicaciones al ser llevadas al Consejo de Seguridad. ‎Por otra parte, varios participantes recordaron la obligación de respetar los principios de ‎necesidad y de proporcionalidad en todas las medidas que se tomen invocando el derecho de ‎legítima defensa. ‎

También hubo un amplio consenso en cuanto a que es necesario examinar la cuestión –‎evidentemente controvertida– de saber si el derecho de legítima defensa pudiera justificar el ‎inicio de una acción militar contra actores no estatales, como grupos terroristas, en ‎circunstancias excepcionales. Si bien algunos invocaron la doctrina que justifica la intervención ‎en un Estado cuyas autoridades no tienen «la voluntad ni los medios de actuar», otros ‎rechazaron que esa doctrina sea válida, principalmente en nombre del principio de ‎no intervención y reafirmando que toda acción militar en territorio de un tercer Estado ‎necesitaría el consentimiento del Estado territorial o la autorización del Consejo de Seguridad. ‎Es evidente que aún no existe consenso sobre esa cuestión y que subsisten divergencias ‎fundamentales. ‎

Ciertas cuestiones específicas fueron subrayadas por algunas delegaciones, principalmente el hecho que las ‎violaciones de la soberanía de un Estado pueden constituir crímenes de agresión que merecen ‎sanciones en derecho internacional. Otros Estados Miembros estimaron que el Artículo 51‎ se ha ‎interpretado erradamente como un pretexto para invadir terceros Estados y para inmiscuirse en ‎sus asuntos internos. Ciertos diferendos bilaterales fueron mencionados de forma expresa. ‎

En sus observaciones finales, la señora Modirzadeh exhortó los Estados Miembros a proseguir ‎esta importantísima conversación, proponiendo en particular que examinen la manera como ‎el Consejo de Seguridad recibe, maneja y comparte las comunicaciones relativas al derecho de ‎legítima defensa, que son de la más alta importancia para la comunidad internacional. ‎

Luego de haber expresado su agradecimientos a todos los Estados Miembros participantes ‎así como a la señora Modirzadeh, el señor de la Fuente procedió a levantar la sesión. ‎