Red Voltaire
Un amigo que «nos quiere» bien

Por qué la Fundación Ford subvenciona la oposición

Desde su creación, la Fundación Ford no ha cambiado sus objetivos de defensa de los intereses estratégicos de Estados Unidos. Si durante la Guerra Fría no fue más que una cobertura de la CIA, durante los últimos veinte años adquirió autonomía y desarrolló un nuevo método de injerencia, el soft power, consistente en intervenir en los debates internos de sus adversarios subvencionando a unos para hundir a otros, o estimulando rivalidades esterilizantes. Ejemplo más reciente: el financiamiento del Forum Social Mundial para tratar de neutralizarlo.

| Paris (Francia)
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«El "soft power" es la capacidad de obtener lo que se quiere seduciendo y persuadiendo a los demás para que adopten nuestros objetivos. Se diferencia del "hard power", que es la capacidad de utilizar las zanahorias y los garrotes de la potencia económica y militar para que los demás se plieguen a nuestra voluntad». Joseph S, Nye Jr., International Herald Tribune, 10 de enero de 2003.

Al salir parcialmente a la luz las relaciones entre la Fundación Ford y la CIA durante el escándalo ligado al financiamiento del Congreso por la libertad de la cultura, la Ford se vio obligada, en los años 80, a cambiar de estrategia.

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Dos fotos de Susan Berresford, presidenta de la Fondación Ford.

Si durante la guerra fría servía de cobertura a la CIA, como demostramos en la primera parte de nuestra investigación, la Ford se orientó durante los últimos 20 años hacia el ejercicio del soft power. Ya no se trata de apoyar a aliados naturales sino de escoger, entre los adversarios, a los que se desear privilegiar, o más bien tratar de seducirlos y hacerlos evolucionar.

El equipo

Si durante la Guerra Fría los cuadros de la Ford y los de la CIA eran intercambiables, los administradores y directores de la Fundación se reclutan hoy en los medios llamados «liberales de izquierda» que esperan difundir el modelo de la «democracia de mercado». Claro, estos «liberales» no son defensores de la libertad sino de la desregulación y la democracia no se basa en el mercado. Pero, si tales conceptos no fueran ambiguos no haría falta tanto dinero para promoverlos.

La presidenta de la Fundación es Susan Berresford, miembro del comité ejecutivo del Chase Manhattan Bank. Ella ocupa también un puesto en el comité estadounidense de la Comisión Trilateral de David Rockefeller, junto a Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright.
Es también miembro del Council on Foreign Relations, que recibió una donación de 100,000 dólares «para el desarrollo de una Council Task Force sobre el terrorismo».

El CFR elabora síntesis de consenso en el seno de la alta sociedad de Washington que se imponen después como política exterior de Estados Unidos. Es así que en septiembre de 2002 se podía ver en el sitio del CFR una publicidad sobre un «nuevo libro del Council» en la que se podía leer: «-la invasión es la única opción realista para deshacerse de la amenaza iraquí- afirma Kenneth Pollack en el libro The Threatening Storm» [1].

El Consejo de Administración de la Fundación incluye dos ex-presidentes de la Xerix, el presidente de ALCOA, un vicepresidente ejecutivo de Coca Cola, el presidente de Levi-Strauss & Co., el presidente de Reuters Holdings, un socio principal de la firma de cabildeo Akin, Gump, Straus, Hauser & Feld y el presidente del Vassar College.

Otras firmas han estado representadas en esa instancia entre finales de los años 1990 y los años 2000: Timer Warner, el Chasse Manhattant Bank, Ryder Systems, CBS, AT&T, Adolph Coors Company, Dayton-Hudson, el Bank of England, J. P. Morgan, Marine Midland Bank, Southern California Edison, KRCX Radio, The Central Gas & Corp. DuPont, Citicorp y el New York Stock Exchange. Deval Laurdine Patrick, vicepresidente de Texaco Inc, era aún miembro de este hace poco y los amigos de George W. Bush tienen varias plazas reservadas.

Afsaneh Mashayethi Beschloss, ex-dirigente del Banco Mundial y una de las principales consejeras del Carlyle Group para asuntos de inversiones, también ocupa un puesto en el Consejo de Administración. Ella es la esposa de Michael Beschloss, el historiador presidencial del mandato de George W. Bush.

El consejo de socios del comité para la educación, medios de difusión, arte y cultura de la Fundación Ford incluía, a fines de los años 1990, al presidente del Vassar College, el presidente de Reuters Holdings PLC, el ex-presidente y director general de Xerox y a Vernon Jordan, muy cercano al ex-presidente estadounidense Bill Clinton. La vicepresidenta para medios de difusión de la Fundación Ford es Alison Bernstein.

La diplomacia proestadounidense

La lucha actual de la Fundación Ford no tiene ya nada que ver con el peligro comunista. Ahora se trata de formar a los futuros dirigentes del mundo entero para hacerlos compatibles con el pensamiento económico de Estados Unidos y garantizar que los que se opongan a la hegemonía estadounidense no lleven su retórica más allá de los simples epítetos de campaña electoral. La Ford mantiene, por otro lado, su apoyo a los movimientos que se oponen a los regímenes enemigos.

La Fundación Ford financia de esa manera la Organización de Pueblos y Naciones No Representados (UNPO) que cuenta entre sus miembros a los karen de Birmania, los indios lakotas y otras etnias como los twas de Rwanda, los tártaros de Crimen, los abjasios, los aborígenes de Australia, los circasianos, los ogonis de Nigeria, los tibetanos, los chechenos, específicamente a los partidarios del presidente Doudaev [2].

El secretario general de la UNPO era, en 1995, Michael van Walt, un holandés consejero jurídico del Dalai Lama. Los otros financiamientos vienen de los cuatros países escandinavos, la cadena británica de cosméticos Body Shop, de «Iglesias dedicadas a la prevención de conflictos» y de la Fundación MacArthur. En 1995, la organización contaba 43 miembros (18 en 1991).

La Fundación Ford subvenciona también la National Endowment for Democracy (NED). En 1997, los dos organizaciones financian juntas la publicación de un manual sobre los derechos de la mujer en las sociedades islámicas intitulado Claiming our rights. La obra fue redactada por un grupo de mujeres musulmanas reunidas por iniciativa de la señora Mahnaz Afkhani, ex-ministro del cha de Irán que reside en Washington.
Fue traducido a lenguas como árabe, bengalí, malayo, persa, farsi y uzbeco con vistas a su difusión en Bangla Desh, Jordania, Líbano, Malasia y Uzbekistán [3].

Este último país es una pieza importante en el dominó de la región del Caspio, donde el petróleo es centro de luchas de influencia entre Moscú y Washington. De la misma manera, la Ford apoya a los independentistas chechenos así como a la Casa de los Derechos Humanos de Moscú, junto a la Fundación Heinrich Boll [4].

Otro punto sensible es África. Con el descubrimiento de importantes yacimientos de petróleo, Washington ha tratado de garantizar la fidelidad de Nigeria y Angola. Por consiguiente, la Ford subvencionó a Claude Ake, «uno de los intelectuales nigerianos más comprometidos a favor de democracia» [5].

Este dirigía el Centro por el Avance de las Ciencias Sociales, en Port Harcourt, y fue consejero en la UNESCO y el Banco Mundial. En los años 1990, aceptó «a pedido de su amigo Saro Wiwa, formar parte del comité que patrocinaba, por iniciativa de la Shell, un amplio estudio sobre el medio ambiente en el delta del río Níger. Pero [dimite] en noviembre de 1995 en protesta por la ejecución, al cabo de un juicio falseado, del escritor y de otros ocho militantes ogonis». Claude Ake murió en un accidente aéreo el 7 de noviembre de 1996.

Pero, la Fundación no apoya únicamente opositores, sobre todo teniendo en cuenta que el ex-presidente de Nigeria, el general Obasanjo, es miembro del consejo de administración de la Ford. Obasanjo es también miembro del «Consejo Interacción», junto a Helmut Schmidt, Valery Giscard d’Estaing, James Callaghan y Mijail Gorbatchov.

En 1988 promovió un forum de dirigentes africanos en el que se elaboró el concepto del «buen gobierno» que condiciona la obtención de fondos provenientes del FMI [6].
El general Obasanjo volvió al poder en marzo de 1999, después de una visita de Jimmy Carter. Según el semanario francés L’Express, «él sabe la esperanza que sus amigos norteamericanos depositan en él. Demostrar al fin que la democracia, calcada sobre el modelo de Washington es posible en África.» [7]

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El presidente de Nigeria, el señor Obasanjo, en un discurso (izquierda) y cuando visitó al Secretario Cohen en el Pentágono (derecha).

El general Obasanjo fue presidente de Nigeria de 1976 a 1979, tres años durante los cuales se «enriqueció», construyó «una presidio político frente a Lagos, en la isla de Kiri-Kiri. Fue también él quien, además de emprenderla contra la libertad de prensa y los derechos sindicales, encarceló al cantante Fela, ídolo viviente del afrobeat, a causa de sus textos antimilitaristas», recuerdan sus detractores. Su propio encarcelamiento, de 1995 a 1998, bajo el régimen de Abacha, le permitió recuperar cierta popularidad.

La ONU secuestrada

Bajo la dirección de supuestos «liberales», la Fundación promueve un modelo estadounidense tan hegemónico como el que más, pero con un barniz menos unilateral, menos agresivo que la diplomacia de los neoconservadores que ocupan hoy el poder. La Fundación Ford trabaja, por tanto, a favor de una revalorización de la ONU y por una visión un poco menos desequilibrada del conflicto entre Israel y Palestina.

La Fundación Ford financió también un «grupo independiente de trabajo» que se reunió, a pedido de Butros Butros-Gali, a finales de 1993 para redactar un informo intitulado El segundo medio siglo de la Organización de Naciones Unidas. El grupo, bajo la presidencia conjunta del ex-primer ministro pakistaní Moeen Qureshi y Richard Von Weizsacker, ex-presidente alemán, entregó su informe el 19 de junio de 1995. Sus miembros proponían específicamente ampliar el Consejo de Seguridad a 23 miembros, incluyendo cinco miembros permanentes más, crear una fuerza de reacción de 10,000 hombres, un Consejo Económico y un Consejo Social así como recurrir a nuevas fuentes de financiamiento, como los impuestos [8].

En 1996, sir Brian Urquhart, ex-secretario general de Naciones Unidas, declara que el procedimiento de designación del secretario general de la ONU debe ser modificado. En el ínterin se convirtió en consultante de la Fundación Ford [9].

El mismo Kofi Annan obtuvo una beca de la Fundación Ford para estudiar economía en Estados Unidos, se graduó en el Massachussets Institute of Technologies, para pasar después a seguir los cursos del Instituto de Altos Estudies Internacionales, en Ginebra. A partir de entonces se le consideró como un amigo de Madeleine Albright y, al asumir la dirección de la ONU, como «el hombre de los americanos» [10].

En lo tocante al conflicto israelo-palestino, la Ford subvenciona el Centro israelí de Información por la Defensa de los Derechos Humanos en los territorios (Betselem, asociación de juristas y parlamentarios israelíes), que redactó en los años 1990 varios informes sobra la Intifada. Uno de ellos hizo mucho ruido, en mayo de 1990, al revelar que desde el principio de la primera Intifada más de 150 niños fueron muertos a tiros en Cisjordania y en Gaza por israelíes que no se encontraban bajo ninguna amenaza directa [11].

Las relaciones internacionales gozan de una atención particular de parte de la Fundación, que financia varios think tanks [Centros de investigación y divulgación de ideas, generalmente de carácter político. Nota del Traductor] dedicados a las cuestiones internacionales. El Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) recibió así, en mayo de 1995, una donación de 1,5 millones de dólares que le permitió comprar sus oficinas.

Esta donación completaba el financiamiento que le aseguraban ya «una veintena de empresas francesas o europeas como la Caisse des dépôts et consignations, Alcatel, Daimler Benz, Danone, Renault, Schneider o la UAP». Thierry de Montbrial, miembro de la Comisión Trilateral y del Grupo de Bilderberg, dirige el IFRI que publica notas, cuadernos y una revista trimestral, Politique étrangère, así como el informe anual Ramses. El IFRI se presenta a sí mismo como «actor de la sociedad civil transnacional» [12].

En Estados Unidos, el «conservadurismo compasivo»

En Estados Unidos, la Fundación Ford financia iniciativas morales dirigidas a rellenar las brechas que deja la renuncia al Estado protector. Se puede citar el caso del Instituto por una Paternidad Responsable y la Revitalización, creado por Charles Ballard, institución que recibió 2 millones de dólares en 1996. Este Instituto trata de encontrar a los padres que abandonan a sus hijos con el fin de reinsertarlos en las familias [13].

La Fundación Ford apoya también el Self Help, que ayuda específicamente a retrasados mentales leves a financiar la compra de sus propios apartamentos. La organización se ocupa más ampliamente de microcréditos.

Numerosas obras de ese corte son financiadas a través de todo el país, en virtud de una ideología cercana al «conservadurismo compasivo». No se trata de aliviar las carencias de un Estado protector reducido a su mínima expresión sino más bien de sustituirlo, ya que la función del Estado no es corregir las desigualdades sociales. Estas están ligadas a las diferencias culturales, a una incapacidad de «motivarse para salir adelante», o sea al carácter hereditario del coeficiente intelectual de las minorías.

Todo esto se parece más a las teorías de Charles Murray sobre la Bell curve (según la cual los negros tendrían, por naturaleza, un nivel de inteligencia inferior al de los blancos) que a una verdadera búsqueda de reducción de las desigualdades sociales inherentes a un sistema económico no regulado.

La prensa

Es en el sector de los medios de difusión que la estrategia de la Ford se hace más evidente. Después de haber apoyado masivamente, en los años 1950 y 1960, varios periódicos provenientes de la izquierda anticomunista, la Fundación Ford financia sobre todo, desde los años 1980, diarios alternativos críticos. Se ve claramente ahí la similitud entre la Fundación Ford y el Open Society Institute de George Soros.

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George Soros

Este último concedió en 1999 una subvención de 50,000 dólares al Nation Institute para «apoyar proyectos tendientes a mejorar la calidad y la difusión de Radio Nation, de las informaciones semanales de la radio pública y los programas y comentarios». El consejero político personal de Soros, Hamilton Fish III, es un dirigente de primer nivel del Nation Institute, que pertenece al mismo grupo que el semanario The Nation.

También financió el Citizens for Independent Public Broadcasting Group, el Fund for Investigative Journalism, la publicación American Prospect, el Center for Defense Information así como el Public Media Center de San Francisco [14].
Sus propuestas de financiamiento para el grupo alternativo Indymedia suscitaron violentos debates en los forums de esta agencia de prensa colaborativa.

El financiamiento que ofrece George Soros a estas estructuras no es desinteresado. Sus vínculos con una parte del establishment estadounidense hacen pensar, al contrario, que trata de infiltrarse en esos viveros del pensamiento crítico para someterlos. La guerra de la información es, en efecto, la clave del control político en Estados Unidos. Como escribe Herbert I. Schiller, «el principio de la "libre circulación de la información" -vital para la exportación de los productos culturales norteamericanos- fue inventado para conferir a las exigencias de los industriales el estatuto de virtud universal.

Hay que recordar que John Foster Dulles, sin lugar a dudas el secretario de Estado más agresivo de los años de posguerra, veía en ella el elemento central de la política exterior de Estados Unidos. Incluso desde antes del fin de las hostilidades, el Pentágono puso aviones militares a la disposición de los editores y de las "grandes firmas" de la prensa norteamericana para que fueran a predicar entre los dirigentes de once países aliados y neutrales las virtudes de una prensa libre -o sea, en manos privadas- y del libre intercambio en materia de información».

Esa doctrina corresponde a la siguiente declaración de William Benton, secretario de Estado en 1946: «La libertad de prensa -y del intercambio de información en general- es parte integrante de nuestra política exterior». En otros términos, no se trata de favorecer la libertad de expresión sino de un sistema de competencia dentro de la prensa que le permita a un actor externo obtener dentro de él una posición privilegiada.

La Fundación Ford sigue la misma lógica. Una larga investigación de Bob Feldman revela que la Fundación financió la organización de numerosos medios alternativos estadounidenses como FAIR, la publicación Progressive y Pacifica, que difunde Democracy Now, pero también IPA, Mother Jones y Alternet [15].

Entre los responsables de The Nation se encuentra Katrina Vanden Heuvel, miembro del comité director del Franklin and Eleanor Roosevelt Institute (FERI), al igual que su padre, William Vanden Heuvel, que lo presidió. Los dos ocuparon sus puestos junto a John Brademans, quien presidió el FERI antes de que Bill Clinton lo pusiera a la cabeza de la National Endowment for Democracy, de 1993 a 2001 [16].

Las mismas coincidencias existen en el seno de la redacción de Counterpunch, que dirige Alexander Cockburn, ex-colaborador del diario The Nation. Uno de los vicepresidentes del Institute for the Advancement of Journalistic Clarity (IJAC) no es otro que Ford Roosevelt, importante consejero del Franklin and Eleanor Roosevelt Institute. En 1947, Eleanor Roosevelt era una de las principales figuras liberales anticomunistas que dieron origen a la creación de Americans for Democratic Action, una agrupación política de la «izquierda paralela» [17].

Estos medios no son en lo absoluto complacientes en su tratamiento de la vida política estadounidense. Sin embargo, podemos señalar que raramente publican artículos sobre el papel de las fundaciones en la «fabricación del consentimiento» o sobre los diferentes análisis críticos de los hechos del 11 de septiembre de 2001.

Globalización y pensamiento económico

La organización del Forum Social Mundial en la India, a fines de 2003, permitió medir el alcance de las ramificaciones de la Fundación Ford. Según un informe redactado por el investigador indio Rajan X. Desai para la revista Aspects of India’s Economy, la organización financió ampliamente varias reuniones de los altermundistas, específicamente la prevista en Bombay.

La intervención era facilitada por las múltiples subvenciones de la Ford a organizaciones no gubernamentales indias, particularmente en el sector de la agricultura. Según Rajani Desai, los proyectos financiados permitieron la revolución verde que reforzó la producción agrícola india tanto como la invasión del mercado indio por los inversionistas extranjeros. Como quiera que sea, las críticas provenientes de la «sociedad civil» india contra la Fundación Ford disuadieron a esta última de seguir subvencionando el Forum Social Mundial.

A pesar de todo, al financiar el Forum Social Mundial la Fundación Ford logró influir en los debates intelectuales del movimiento altermundista. Fue así que militantes que se oponían a las imposiciones del FMI y el Banco Mundial hicieron campaña a favor de un impuesto mundial sobre las transacciones financieras que sería cobrada y administrada por... el FMI.
Vimos también entonces a militantes esforzándose por establecer una diferencia entre la oposición al orden económico y la protesta contra la invasión de Irak y a otros oponerse a la política exterior agresiva que aplica Washington desde el 11 de septiembre al mismo tiempo que exigían que fueran excluidos los movimientos sociales dirigidos por musulmanes.

Por tanto, es importante recordar que si la Fundación Ford financió el Forum Social Mundial no fue porque esté de acuerdo con sus tesis sino, al contrario, para neutralizarlas.
Hay quien recuerda aún que, en los años 1960, en la época en que actuaba sin complejos, la Ford concedió una subvención de 300,000 dólares al American Enterprise Institute (AEI), think tank destinado a desacreditar las políticas de redistribución dirigido actualmente por Lyne Cheney y Richard Perle [18].

La estrategia de la Ford es la del «regalo envenenado». Consiste en intervenir en las correlaciones de fuerza internas entre los que se oponen a Estados Unidos para alimentar conflictos y rivalidades que los debiliten o para facilitar el triunfo del menos radical sobre el que más molesta.

Ese juego complejo no es del gusto de los neoconservadores, quienes piensan que puede convertirse en cualquier momento en un apoyo ciego a organizaciones «antinorteamericanas». Algo que ha sucedido ya, por ejemplo, durante la conferencia mundial de Durban contra el racismo donde, en vez de pelearse entre sí, las asociaciones financiadas por la Fundación Fordse se pusieron de acuerdo para hacer fracasar a Israel y Estados Unidos.

Para más información sobre los orígenes de la Fundación Ford, el compromiso de su fundador -Henry Ford- con el antisemitismo, sus vínculos con el nacional socialismo alemán del canciller Hitler y el papel de la Fundación Ford dentro las redes estadounidenses de injerencia de la posguerra, consultar la primera parte de esta investigación: «La Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA».

[1] Observemos que si Kenneth Pollack militaba a favor de la invasión, no la veía sin embargo más que como resultado de un proceso durante el cual la comunidad internacional habría rechazado las demás opciones. Es por eso que los demócratas se utilizan actualmente el libro de Pollack en sentido inverso para subrayar que, al no cumplirse ciertas condiciones, Bush no debería haber atacado Irak.

[2] «Les peuples en mal d’État ont rendez-vous à La Haye», (Porqué los pueblos en busca de Estado tienen cita en La Haya) por Alain Frilet, diario Libération, Francia 21 de enero de 1995.

[3] «Manuel de droit pour musulmanes» (Manual de Derecho para musulmanes), por Michel Faure, revista L’Express, Francia, 16 de enero de 1997.

[4] «A Moscou, la maison des droits de l’homme travaille dans le dénuement» (En Moscú la Casa de los derechos humanos trabaja con complicación), diario Le Temps, 2 de mayo de 1998.

[5] «Laude Ake, un intelectual nigeriano y ferviente democrata», por Michèle Maringues, diario francés Le Monde, 23 de noviembre de 1996.

[6] «Obasanjo, président à remonter le temps», de Stephen Smith, diario francés Libération, 2 de marzo de 1999.

[7] Prouver, enfin, que la démocratie, calquée sur le modèle de Washington, est possible en Afrique.

[8] «Los 50 años de la ONU», por François de Alançon, diario La Croix Francia, 16 de octubre de 1995.

[9] «Lo países del Consejo de Seguridad buscan un lacayo», entrevista realizada por Agnès Rotivel, La Croix, 24 de septiembre de 1996.

[10] «El adelante con todo de Kofi Annan», de Vincent Hugueux, L’Express, 26 de febrero de 1998. En este caso, Washington veía a Annan como una alternativa ante el incontrolable Butros Butros Gali (ex Secreario General de la ONU), lo cual no quiere decir que después de la partida de este último, Washington haya simpatizado con Annan.

[11] «Según una organización internacional, más de 150 niños han muerto por bala en Cisjordanie y en Gaza (territorios palestinos)», por Alain Frachon, diario francés Le Monde, 18 de mayo de 1990.

[12] «El Ifri festeja sus 20 años», por Baudouin Bollaert, diario francés Le Figaro, 3 de noviembre de 1999.

[13] «Le retour du père», de Sylvie Kauffman, diario francés Le Monde, 26 de agosto de 1996.

[14] «George Soros Parallel Anti-War Media/Movement», por Bob Feldman, QuestionsQuestions, 27 de diciembre de 2002.

[15] «"Alternative" media paymasters: Carlyle, Alcoa, Xerox, Coca Cola...?», QuestionsQuestions, 1ero de octubre de 2002.

[16] «The Nation’s NED Connection», por Bob Feldman, QuestionsQuestions, 19 de octubre de 2002.

[17] «COUNTERPUNCH’s FERI/Roosevelt Dynasty Connection?», Bob Feldman, QuestionsQuestions, 27 de noviembre de 2002.

[18] «Comment la pensée devint unique» (Cómo el pensamiento se convierte hegemónico), por Susan George, mensual francés Le Monde diplomatique, agosto de 1996.

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