Cerca de100 participantes estuvieron en la Cumbre de Legisladores y Líderes Indígenas, que se reunió en Quito desde el 11 al 13 de octubre, con el objetivo de definir propuestas y estrategias de cara a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Acudieron delegaciones de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela, que debatieron sobre los alcances de la propuesta de la CSN y expusieron una visión de la integración que va mucho más lejos de la de ciertos gobernantes que solo la miran como un instrumento para la apertura comercial y el impulso de infraestructuras en función de los intereses del capital transnacional. Los indígenas plantean una integración plurinacional, equitativa, soberana, justa y fraterna, en la que se preserve la vida y se garanticen los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas ’en armonía con los demás pueblos que coexistimos en Sudamérica’.

Algunos de los tópicos planteados en este evento tienen que ver con el reconocimiento de la identidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas, la identidad, los recursos naturales, el Estado plurinacional, la biodiversidad, los conocimientos ancestrales, la militarización de los territorios indígenas y las amenazas de los tratados de ’libre comercio’.

A esto se suma la acción de las transnacionales que están privatizando todo. Las inversiones extranjeras no han sido beneficiosas para los pueblos indígenas, éstas solo han favorecido a una élite de políticos y empresarios. Las actividades de las transnacionales petroleras, madereras, mineras, farmacéuticas y otras, han provocado la destrucción de los bosques, la división y la muerte de las comunidades indígenas y la erosión de sus identidades. La parlamentarios y líderes indígenas plantean que la integración propuesta por los gobiernos no responde a la realidad de los pueblos de la región, sino que responde a los intereses de las élites dominantes.

Marcelo Pastuña, dirigente indígena de la provincia de Cotopaxi, que participó en el evento, señalo que “a más de la lucha por la defensa de nuestra cultura y nuestra identidad, debemos entender que se trata de una lucha de clases, por las necesidades de nuestras comunidades. Como pueblos y nacionalidades necesitamos vivir en mejores condiciones de vida, de salud y de educación. Nuestras comunidades necesitan vida, ya no comen cuento, porque necesitamos agua, riego, préstamos para la reactivación de nuestros campos y la defensa de nuestra tierra”.

Desgraciadamente, la CONAIE, sostiene el dirigente, no ha estado pensando en ello: “está dirigida por una cúpula que al igual que la de Pacahakutik defienden intereses de su grupo, han defendido sus puestos y privilegios burocráticos, en los ministerios y otras instituciones, con las cuales se han enriquecido a nombre del movimiento indígena, olvidándose de las bases, de las comunidades y de todo el movimiento”.

Y así, aclara Pastusa, con acuerdos con las Ongs y el gobierno, con la burguesía, como actúan estas cúpulas, lo único que han obtenido es que se siga explotando a las nacionalidades indígenas y al resto del pueblo. “Esa no es la alternativa, esa es una traición. Estas prácticas pretenden dispersar al movimiento indígena, algunos de ellos hablan de recuperar el estado de derecho, sin embargo, no hay tal estado de derecho cuando carecemos de educación, salud, trabajo y tierra. Estar con el estado de derecho no es hacerle el juego al gobierno, ganando en esos puestos 2 ó 5 mil dólares, con ello han surgido nuevos patronos, solo que ahora indígenas, mientras a nuestras comunidades llegan con el proyectito para criar cuyes o unos borreguitos. Eso nada cambia, más bien aumenta la pobreza. Necesitamos un cambio profundo, que acabe con el sistema capitalista y que permita construir un estado popular, un gobierno popular. Es hacia allá donde debemos apuntar y concentrar nuestra acción”, enfatiza Pastusa.

Existen temas importantes, según el dirigente, por los cuales deben luchar unitariamente los pueblos indígenas, como son los tratados de libre comercio como el que se viene discutiendo entre Estados Unidos y los países andinos (Ecuador, Colombia y Perú): “Nosotros estamos opuestos al TLC pues las consecuencias serán muy graves, nuestras tierras serán nuevamente acaparadas por los latifundistas, nuestra medicina y la biodiversidad serán privatizados, pero además nuestros productos no podrán competir con los productos subsidiados por Estados Unidos.

Por ello, insistimos en rechazaro el TLC y estamos exigiendo que se convoque a una consulta popular para que el pueblo decida, previo a una información veraz y a un debate serio. En ese camino debemos trabajar por la unidad del movimiento indígena y popular”, manifiesta Pastusa.