“En el hotel Palestina había gentes diversas,
de profesión periodistas, que mandaban
imágenes o crónicas no controladas desde
el Pentágono. Eso no interesa para las guerras
‘Disney’, donde los muertos no existen
y la devastación tiene color verde. Dos días
después del asesinato de mi hermano nos
preguntábamos: si esto es lo que hacen con
periodistas acreditados y ante los ojos del
mundo, qué no estarán haciendo con los
que consideran enemigos, con los que tienen
que doblegar.

Mi hermano tiene un nombre y una cara
que recuerda a un país, es el rostro del asesinato
impune, de la razón del imperio y
de la sumisión de la colonia. Pero ¿y los
miles de asesinados en sus bombardeos de
conmoción y espanto y los miles de asesinados
por la desnutrición y la carestía?

Esos no tienen rostro (…) Pero los planes
de los poderosos a veces se resquebrajan
con las ‘chinas’ que los enanos metemos
en sus ruedas de molino: Las armas de
destrucción masiva no aparecieron, el pueblo
no les ha recibido como libertadores,
la resistencia civil y armada no cesa.

¿Nos creímos las mentiras de los asesinos?
No. Ni yo ni mi familia tragamos, ni
nos callamos. (…) Mucha gente nos pregunta
reiteradamente: ¿habéis conseguido
algo, se sabe algo más? Para después mirarnos
con cara de pena y desilusión por
las respuestas negativas (…) Esta prueba
dura nos va enseñando que a veces no se
puede pensar en estos términos de pérdida
o ganancia. Nosotros ya vamos ganando,
quizás no respuestas, tal vez no beneficios,
pero sí, con seguridad, la dignidad del que
no se resigna, del que busca respuestas, del
que no se rinde. Y eso no se mide en euros
o dólares. Hace unos meses un iraquí me
dijo: ‘José ya es parte de mi pueblo, pues
dejó su vida en mi tierra a manos de los
asesinos’. Hoy caminamos al lado del pueblo
iraquí en la búsqueda de la justicia y la
dignidad. Nosotros por nuestro hermano y
ellos por su país ocupado.”

“La opción está en no dejarse manipular,
porque es cierto que los periodistas podemos
ser un arma terrible cuando somos
manipulados y usados para vaciar cerebros,
pero podemos ser un arma, también,
invencible cuando nos decidimos a decir la
verdad.”

Arleen Rodríguez
Periodista de la Televisión cubana.