La llegada de la FM como una opción al estilo comunicativo de la AM, durante mediados de la década de los `80, trajo consigo un cambio interesante y novedoso, para intentar captar a la franja de audiencia que va de los 15 a los 35 años, “segmento joven” que buscaban en este medio de comunicación música y programas con un lenguaje informal que tratara temáticas vinculadas a su cotidianeidad.

Tanto las FM comerciales como las barriales modificaron el tipo de oyente y con el tiempo no sólo impusieron su propio estilo. Las radios AM comenzaron a copiar estéticas de programación y conducción que redefinieron la manera de llegarle a la audiencia, desde un medio que hasta no hace mucho tiempo se destacaba por sus informativos, las columnas de opinión, y el análisis.

El periodista de FM En Tránsito, Martín Messutti considera que “no sólo la AM se modificó tomando cosas de la FM sino también la FM se ha ido modificando al tomar cosas de la AM, por ejemplo los espacios de información de la mañana. Creo que el hecho de que Lalo Mir esté en Mitre es un indicador de que las barreras estéticas entre la AM y la FM son cada vez menos notorias”.

Gastón Montells, periodista de FM La Tribu, señala que estos cambios “no son sólo para sostener audiencia, sino también para revitalizar las propuestas sonoras más allá de la esencia periodística. Es decir: potenciar el uso del soporte. Por supuesto más por razones de mercado que de experimentación”.

Armando Sepúlveda, conductor del programa Hora 18, de Radio Continental, considera que “hay aún una búsqueda del estilo dentro de las AM, aunque también creo que hubo un traspaso de estilos de la AM a la FM. En los referentes de la radio también hubo un cambios”.

En relación al tratamiento superficial con el que se tratan temas coyunturales en los programas periodísticos, el periodista y docente de la UBA Oscar Bossetti, explica que “los programas de la primera mañana de la radio, que antes estaban dedicados absolutamente a lo informativo con un conductor-periodista que presentaba la noticia, ya casi no existe. La imagen del show y de la banalización de la información avanza cada vez más en la radio. Cada vez hay más similitud entre el conductor de televisión y el conductor de radio”.

“Otro aspecto central son las condiciones laborales que tienen que ver con la manera de producir y poner al aire información. Los movileros ocupan un lugar importante en tal sentido. Están en una jornada laboral pasando de un acontecimiento a otro, dando cuenta de lo que ocurre. Ese estar en el lugar de los hechos, con en esa urgencia y ese régimen laboral daña la calidad de información”, sostiene Bosetti.

Eduardo Aliverti, a su vez, consideró cuáles tareas deberían tener mayor rigurosidad de análisis: “La radio ha copiado, aunque por supuesto no llega al nivel de histeria de la televisión, el concepto de color que rige al mensaje televisivo. Está sucediendo mucho en los magazines de la mañana, hay imitadores al lado del conductor, todo tiene que estar rodeado de alguna suerte de color o de descarga a la banalización del mensaje. Este es un detalle que no me parece para nada menor, ya que antes no sucedía”.

“Creo que además en la radio -ahonda Aliverti- sobre todo en la AM, están desapareciendo los grandes momentos de reposo, de nota editorial, de columna fundamentada y está ganando lugar la tertulia, el diálogo entre la mesa, las voces que se superponen, en desmedro del análisis profundo. En ese sentido hay una cierta copia radiofónica del esquema televisivo donde todo pasa y nada termina de quedar”.

Sepúlveda, coincide y advierte que “eso se acentuó durante la década de los 90. Prendió mucho la idea de que la gente no quiere escuchar los problemas de todos los días, por eso es tan habitual escuchar en las mañanas informativas espacios de comicidad y tratamiento liviano de las noticias. Entiendo que no toda la gente responde a ése target de audiencia, por lo tanto espero que aunque sea en algunos espacios se vuelva a los programas informativos puros”.

El periodista y docente Daniel Santácchita agrega un dato a manera de ejemplo: “En radio Continental en los `80 había un programa que se llamaba “Nuestro parlamento”. ¿Alguien imagina hoy en día un programa así? Lamentablemente ésta es una tendencia mundial, el tratamiento informativo es cada vez más light”.

Tecnología e Internet

Al referirse a la tecnología y particularmente a Internet, Santácchita explica que esos adelantos “modifican todo a su paso, y la radio no es una excepción. Internet cambió la manera de hacer radio y la de recibirla. Ahora uno puede tener la tapa de un diario internacional en un segundo en una pantalla”.

Para Sepúlveda, “la llegada de tantos adelantos técnicos en nuestro medio no fue tomado como una posibilidad para ampliar la calidad profesional y el mejoramiento de las condiciones laborales, sino que se lo vio desde un plano absolutamente economicista”.

“No sólo la Web está produciendo cambios en la estética sino también en las costumbres de escucha -opina Martín Messutti- A partir de la masificación en las ventas de los reproductores de mp3 ahora existen muchas radios, y medios que no son radios, que optaron por armar producciones como podcast y esto transforma radicalmente las propiedades de instantaneidad, temporalidad e inmediatez que le eran casi exclusivas a la radio”.

Montells, de La Tribu, advierte que a pesar de los adelantos técnicos “si los medios masivos no abren sus agendas (periodísticas y musicales) y además las cierran, la tecnología será utilizada como línea de fuga de nuevas demandas e inquietudes. El problema sigue siendo el acceso y la brecha digital”.

La radio fue, es y será uno de los medios de mayor llegada en el público. No importa cuánto avance la tecnología, la radio tomará lo que necesite para mantenerse entre las primeras opciones que busque la gente para mantenerse informada, aunque lo que muchas veces resigne, en la búsqueda de nuevos estilos sea precisamente la información, uno de los pilares fundamentales de su existencia.

# Revista del Observatorio de Medios-UTPBA, mayo/julio 2006