DECLARACIÓN DE GUAYAQUIL

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Nuestro país atraviesa una peligrosa crisis que se refleja en todos los ámbitos económico, social, político, ético. Creemos que se trata de una situación límite, ante la cual no podemos mantenernos indiferentes, pues está en juego la existencia del Ecuador como Estado soberano.

En pocas ocasiones registra la historia peligros como los que nos asechan al momento: pérdida gigantesca de territorio; renuncia a nuestra soberanía monetaria; la política económica entregada al Fondo Monetario Internacional, a tal punto que las “cartas de intención” de este organismo han reemplazado a los planes de gobierno; masivo endeudamiento externo que atenta contra el bienestar del pueblo ecuatoriano y que se ha convertido en instrumento de dominación y mayor control político; emigración masiva de los ecuatorianos.

Desde la entrega de la Base de Manta al ejército de los EEUU pasando por el cierre impuesto en nuestra frontera sur, hasta la militarización de la frontera norte, se ha involucrado peligrosamente al país en el Plan Colombia. Este convenio ha sido extendido de facto durante el actual régimen, al permitir la violación de nuestro espacio territorial marítimo (hasta con el hundimiento de barcos) y aéreo, y la imposición de los fallos judiciales, asumida en el extranjero.

La riqueza petrolera ha sido administrada abusivamente y entregada al capital extranjero en condiciones desventajosas para el país. Paradójicamente, quienes debieron proteger los intereses nacionales son los principales defensores de las compañías extranjeras, lo que significa una vez más, un ataque a nuestra soberanía, al igual que la firma de tratados que desconocen las instancias judiciales y administrativas del Ecuador y lo someten a tribunales internacionales.

En estas condiciones el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos pone en peligro a la nación. El TLC amenaza con destruir la producción agropecuaria y farmacéutica, la artesanía y la industria, con la consiguiente eliminación de fuentes de empleo. Fomenta el ingreso masivo de productos usados o prohibidos en otros países, pretende controlar y privatizar nuestras reservas de agua y restringir el uso de medicamentos genéricos, sobrexplotar los recursos naturales, sacrificar nuestra biodiversidad, los conocimientos y valores ancestrales, imponiéndonos una concepción de propiedad intelectual que implica el saqueo de nuestros recursos biológicos y culturales. El TLC supondría la anulación de nuestras leyes nacionales y la pérdida de nuestros derechos.

Frente a esta situación, quienes suscribimos, hemos decidido formar el Frente Provincial de Guayas por la Dignidad y Defensa de la Soberanía Nacional, constituido por ecuatorianos y ecuatorianas, civiles y militares, que aman nuestro país y quieren defenderlo, sin exclusiones religiosas, ideológicas, políticas, ni de ninguna clase. Con este Frente, enriquecido por nuestras diversidades nos proponemos:

Luchar por la Dignidad y Soberanía Nacional, recuperar la Base de Manta, romper con el Plan Colombia, y apoyar la solución pacífica del conflicto interno de ese país hermano;

Exigir la auditoría de la deuda externa y su renegociación en función de los intereses del pueblo. Impulsar la construcción de una nueva política económica productiva y socialmente justa, que supere la actual pesadilla neoliberal y la especulación bancaria;

Apoyar la lucha para que se someta a consulta popular el ingreso al TLC. Todos los ecuatorianos deben conocer las implicaciones de este Tratado y decidir sobre su suscripción. Impulsar la integración de toda América Latina y el Caribe;

Impulsar la renegociación del Tratado Ecuador-Estados Unidos “De Protección de Inversiones” y revisar la legislación que atente contra nuestra soberanía;

Exigir una política petrolera, energética y de recursos naturales soberana, que vele por los intereses nacionales;

Contribuir a que se respeten los derechos humanos y las garantías constitucionales;

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Asumir, como un ideal, la formación de la Gran Patria Latinoamericana, inspirados en el pensamiento de Bolívar, Martí y otros próceres, para los cual es indispensable apoyar la construcción de un sólido proyecto nacional para lograr un Estado democrático y contribuir al establecimiento de un gobierno popular que impulse el desarrollo nacional, con una política económica que responda a los intereses del país y se libere de la influencia perniciosa del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y banqueros corruptos.

Para todo ello convocamos a mujeres y hombres, civiles y militares, de todas las nacionalidades del Ecuador, a sumarse a esta lucha para devolver a la Patria su dignidad y soberanía.

¡El Patrimonio natural, la salud, la cultura y la vida de los ecuatorianos NO SON NEGOCIABLES!

¡RECUPEREMOS EL ORGULLO DE SER ECUATORIANOS!

Guayaquil, 24 de noviembre de 2004