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Las bajas mortales del Ejército y la Marina ascienden a 98 personas, correspondiendo la mayor parte de estas víctimas a los accidentes que han sido resultado de negligencia o baja disciplina. Asimismo, se registraron en junio 25 suicidios entre los efectivos militares.

El titular de Defensa ruso Sergey Ivanov admitió hace poco que la disciplina en el Ejército podría mejorar hacia el año 2008 como mínimo, cuando los voluntarios especiales hayan pasado a representar aproximadamente la mitad de los efectivos militares en Rusia, y el resto, es decir, los reclutas permanezcan en el servicio obligatorio durante doce meses, en lugar de los actuales veinticuatro.

El general Nikolai Pankov, jefe de Personal y Labor Educativa en el departamento militar de Rusia, reconoce sin embargo que la estadística de delitos cometidos precisamente por los voluntarios especiales se ha duplicado en los seis primeros meses de 2005. De los 6.195 delitos y accidentes registrados en el Ejército a lo largo del primer semestre, un 8,3% ó 496 casos corresponden a los que hacen el servicio por contrato.

En la estructura de esos delitos, según Pankov, predominan las mismas figuras que en el caso de los reclutas: evasión del servicio militar, arbitrariedades en relación con los vecinos locales, alcoholismo y novatadas.

El 9% de los soldados y sargentos rusos tenía antecedentes policiales en el momento de alistamiento, el 5% había sido condenado a diversas penas, el 4% y el 11% había consumido con regularidad las drogas y el alcohol, respectivamente, el 3% tenía una elevada propensión al suicidio y el 4% pertenecía a diversas asociaciones criminales.

¿Cuál es la salida en esta situación? Se propone formar el Ejército ruso sobre la base de contratos, y que los voluntarios especiales cobren un sueldo muy superior a la cifra actual de US$200, suficiente para convencer tan sólo a un público bastante lumpenizado.

Esto es necesario para que muchachos bien educados y cultos quieran enrolarse en el Ejército ruso y para que los oficiales jóvenes dejen de buscar cualquier pretexto para abandonar las filas. Aparte de la remuneración, los militares y sus familias deberían tener vivienda, así como contar con fuertes garantías sociales.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)

Ria Novosti 12 julio 2005