Es un hecho que la Base de Manta no tiene como propósito fundamental controlar el tráfico de drogas, sino que es un punto estratégico para implementar la política armamentista y terrorista de Estados Unidos en el Ecuador y en la región andina.

Esto lo hemos analizado constantemente en el periódico OPCIÓN, pero ahora han sido hechos tomados también por los grandes medios de comunicación, sobre todo a raíz de la denuncia acerca de la existencia en nuestro país de empresas de servicios militares, que no hacen otra cosa que reclutar mercenarios para la guerra, y que operan bajo la cobertura legal de “consultoras, especialistas y expertos”. El interés de estas empresas es contratar ex militares o policías y, en general, profesionales de cualquier rama para cumplir con sus propósitos. Se los entrena para combatir y prestar servicios en diversas partes del mundo en Instituciones estatales o privadas. El mercenarismo, actividad alimentada y sostenida por fuerzas poderosas, tiene fuerza en Estados Unidos y Europa, donde la demanda de personal militar especializado que no esté sujeto a leyes o convenciones internacionales va en ascenso.

En nuestro país operan algunas de estas empresas. La Dyncorp ingresó al Ecuador en marzo de 2003, como empresa tercerizadora en la Base de Manta, y de sus filas salió el ex bombero norteamericano Jeffrey Shippy, quien supuestamente por tener un “insuficiente” ingreso, de 4 200 dólares como remuneración por sus servicios en la FOL, armó su propio cuartel en Manta: la EPI Secutiry & Investigation, que “se enorgullece de proveer hombres experimentados al calor de la intensidad del conflicto colombiano y que están dispuestos a cumplir misiones de seguridad en Ira, por salarios mensuales de entre 2 500 y 5 000 dólares”, según consta en su página web. Costo relativamente bajo, en relación a los contratados en otros países, y particularmente en Norteamérica, donde el pago por este trabajo oscila entre los 20 000 y 25 000 dólares. Son los encargados de hacer el trabajo sucio en cualquier lugar del mundo, por ello se los denomina “perros de la guerra”. También se conoce la existencia de la Episecurity, con asiento en la ciudad de Machala, administrada por Jacinto Marca.

No se trata de una actividad circunscrita a nuestro país, se expande como una telaraña en el mundo, y al parecer hoy tienen mucho interés en contratar personal entre los latinoamericanos, víctimas de la desocupación por la crisis que afecta a nuestros países.

Las autoridades gubernamentales no han pasado de la formalidad en el asunto; la frase favorita de “se realizarán las investigaciones del caso y se tomarán las medidas adecuadas” ha sido la respuesta. El ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, ha dicho que tenemos que pedir explicaciones a la Embajada Norteamericana, mientras su discurso de defensa de la soberanía se ha bajado de tono desde que llegó a esa función.

Mientras tanto, en la ciudad de Manta existe malestar porque hay quienes aseguran “que hace algunos meses atrás se daban entrenamientos de militares en el sector del Aromo, cuya vía de acceso es de tierra y está a una hora de camino. Los moradores prefieren omitir sus nombres por temor, y aseguran que al lugar llevaban personas vestidas de militares a realizar prácticas, e incluso maquinaria pesada limpió parte del acceso”. Hoy entienden que de espectadores pasaron a ser partícipes del Plan Colombia.

Ecuador está siendo utilizado por EEUU como un centro de operaciones para su política armamentista y terrorista en América Latina, porque los movimientos políticos de obreros, campesinos e indígenas del área representan un creciente desafío y peligro para el control que EE.UU ejerce en la región. El ascenso de la lucha popular latinoamericana es un dolor de cabeza para los que pretenden ser dueños del mundo y se arrogan la capacidad de garantizar la paz en el planeta.

Los Mercenarios son asalariados que trabajan en todo el mundo

René Vargas Grupo de Monitoreo de los Impactos del Plan Colombia

Estas empresas militares privadas consiguen trabajadores de las más variadas especialidades. La Dyncorp tiene una fama muy mala, con juicios en 77 países del mundo por crímenes, torturas, tráficos de niñas, pornografía infantil, entre otras cosas; presta una variedad de servicios, desde limpieza de locales hasta provisión de armas y personal para su uso. De entre sus integrantes se desprende el ex bombero norteamericano Shippy, que manejaba la compañía de seguridad que reclutaba mercenarios para enviarlos a Irak. Esta situación ocasionaría una mala imagen a nivel internacional para el país, porque asoma como país que está interviniendo en Irak, lo que puede ocasionar que grupos como Alqaeda tomen represalias contra el Ecuador.

No es una coincidencia que Uribe Vélez acepte la desmovilización de los paramilitares en Colombia y que por otro lado se los esté reclutando en estas agencias, y una de ellas creada en el Ecuador. Esto ha producido que en Manta se encuentren alarmados, porque esta gente es capaz de todo; esto es malo para el país, porque vulnera nuestra seguridad y soberanía.

EEUU tiene muchos planes para atacar y adueñarse de América Latina, uno de estos sería el “Plan Balboa” una operación bélica, bajo el pretexto de que Ecuador, Bolivia y Venezuela no son países viables para los fines que tiene Norteamérica, y en bien de la paz actuarían como lo hicieron en Panamá la última vez y en Guatemala, Nicaragua, República Dominicana y Haití.

Jefrey Shippy, en su página web, como carta de presentación de su empresa manifiesta:

“Eliminemos el factor del miedo y substituyámoslo por las bases sólidas del conocimiento y de la experiencia. Servimos todas las investigaciones que usted necesita en Ecuador y Sudamérica... nuestros agentes son altamente profesionales y expertos, y son ecuatorianos retirados o en servicio activo del Ejército, servicios de inteligencia y policía nacional.