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El centro de pilotos de pruebas "GLITs Valery Chkalov", una entidad otrora clasificada como secreta en Rusia, cumplió la semana pasada 85 años.

Creado en medio de las estepas tórridas que se extienden entre el Volga y el Ajtuba, en la remota década del 20 del siglo pasado, el centro realizó ensayos con la práctica totalidad de los aviones de combate y transporte militar soviéticos y rusos, empezando con la "chapa de madera volante", que es como los aviadores solían referirse al I-15, uno de los modelos previos a la II Guerra Mundial, y terminando con el caza multiuso Su-30MKI desarrollado a petición del Ejército de Aire indio o el Su-27SKM, cuyas piruetas aéreas provocaron la admiración generalizada en la reciente edición del Salón Aeroespacial de Le Bourget.

Los aviones y helicópteros llegan al GLITs directamente desde las plantas piloto, antes de ser lanzados a la producción en serie, y es aquí donde se emite el veredicto definitivo sobre cada modelo: si puede incluirse o no en la dotación del Ejército ruso, producirse en cadena o quedar relegado a la condición de etapa intermedia en la conquista de nuevas alturas aéreas, nuevas velocidades supersónicas, extraordinarias capacidades de maniobra y otras prestaciones de combate cuya descripción incluye el epíteto ’nuevo’ o superlativos.

Prácticamente todas las naves aéreas que Rusia vendió a otros países - China, India, Argelia, Indonesia, Vietnam, Perú, Cuba, naciones del antiguo Pacto de Varsovia o de la ex Yugoslavia - también habían pasado por las manos de expertos del GLITs.

Mucho depende del piloto de pruebas y del cómo se haya preparado la máquina para los tests. Las mayores empresas y oficinas de diseño de la industria aeronáutica rusa han instalado en Ajtubinsk, ciudad crecida en torno al GLITs, sus filiales, talleres y hangares donde trabajan profesionales de primera . A lo largo de su historia, el centro realizó más de 3.100 pruebas de equipos y armamento aéreos, entre ellos, con sistemas como Su-27SM, Su-24SM, Su-27IB y

Su-30, Iliushin-80, 82 y 76MF, Antonov-70, 225 y 40, Yakovlev-130, Mi-34 y muchos otros. En el período entre 1954 y 1960, el GLITs dio su visto bueno a los aviones vectores de cohetes, en particular, los supersónicos, así como a los modelos de transporte, helicópteros y sistemas de armas modernas. Entre los más recientes estaban los misiles aire-aire y aire-superficie, sistemas automatizados de guiado y control de aparatos aéreos.

Fue aquí donde despegó por primera vez, en 1952, el bombardero Tupolev-16, capaz de transportar a bordo la bomba atómica desarrollada por la URSS. Este modelo permaneció durante más de veinte años en la dotación del Ejército de Aire ruso. También en Ajtubinsk se efectuaron en 1954 las pruebas del primer caza supersónico SM-9, transformado después en el famoso MiG-19 y más tarde en el MiG-21, un aparato leyenda que se considera como el caza más producido del planeta y se encuentra hasta ahora en la dotación de muchos Ejércitos, en particular, en la India.

La reciente modernización de este modelo histórico, en el cual se instalaron la nueva antena de fabricación rusa Kopie y los nuevos sistemas de misiles, permitió a los pilotos indios imponerse sobre las máquinas de combate estadounidenses F-15C/D Eagle y las francesas Mirage-2000 en un combate aéreo de instrucción. Muchas agencias noticiosas del mundo se hicieron eco de la noticia.

Una página brillante en la historia del GLITs fueron las pruebas del bombardero estratégico Tupolev-95, iniciadas en el ya remoto año 1956. Más tarde, este avión subsónico fue sometido a varias modernizaciones hasta quedar rebautizado como Tupolev-95MS. El aparato sigue en servicio en la aviación estratégica de Rusia y es capaz de llevar tanto las armas nucleares como los misiles crucero de gran precisión con ojivas convencionales, destinadas para destruir los puntos de control a gran profundidad o eventuales objetivos terroristas.

El centro GLITS "Valery Chkalov", aparte de que se han forjado aquí los mejores aviones de combate nacionales, ha sido la cuna de renombrados aviadores, navegantes e ingenieros de pruebas rusos. Han trabajado o siguen trabajando aquí más de un centenar de personas condecoradas con la Medalla de Héroe de la Nación. Los pilotos de pruebas Igor Votintsev, Serguei Melnikov, Serguei Bogdan, Anatoly Kvochur y muchos otros, cuyos nombres simbolizan la fama de la aviación rusa a día de hoy, han pasado por la escuela del GLITS.

El general Vladímir Mijailov, comandante en jefe del Ejército de Aire ruso, observó el otro día que el GLITs seguirá efectuando los ensayos en proporciones crecientes a pesar de las dificultades que hay en materia de la reforma militar. Las nuevas realidades económicas y la necesidad de modernizar los anteriores modelos de equipos aéreos, así como sentar las bases para el futuro caza multipropósito de la quinta generación, todo ello requiere que los profesionales del centro busquen nuevos enfoques en lo que concierne a la organización y la ejecución de las pruebas. Y este proceso no se interrumpe en Ajtubinsk por un solo día.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)