La última Marcha de la Resistencia que realizó la Asociación Madres de Plaza de Mayo, como la historia de las Madres marca, fue acompañada por artistas musicales de nuestro pueblo. Y la cultura es dignidad cuando se asume como expresión del propio pueblo, es rebelde ante la prepotencia de la aculturación que impone el imperio con su modo, donde todo es mercancía y la música se define por el consumo. Cuando las Madres cumplieron sus primeros veinte años, ellas premiaron a muchos artistas, compañeros artistas, que durante todos esos años compartieron la lucha con ellas, y cuando en aquél momento el poeta Hamlet Lima Quintana recibió su premio, pronunció una idea que expresa el sentimiento de los artistas populares: “Este es el reconocimiento que más importa, el reconocimiento del pueblo”. Ahora, durante la última Marcha de la Resistencia, más de veinte números musicales pusieron ritmo a la tarde, la noche y el día de la vigésimo quinta Marcha de la Resistencia.

León Gieco fue el primero en subir al escenario, el mismo que es voz cantante de la música popular, quien nos dice que “La memoria estalla hasta vencer a los pueblos que la aplastan y que no la dejan ser libre como el viento.”, desde la agonía de la dictadura genocida hasta hoy, al igual que, entre otros, Víctor Heredia, quien con su música armonizó los casi últimos momentos de la marcha, con su canto que hoy redobla el significado desde Bolivia y Venezuela. “¡Coraje! La unión hace la fuerza y un corazón americano crece a la luz del sol”. También, durante la tarde y noche del miércoles se marchó al ritmo de Teresa Parodi, otra compañera artista de todos estos años, el trío musical Vitale-Baraj-González con todo su talento, el tango canyengue de La Chicana, los Falsos Profetas, Liliana Vitale, Horacio Fontova, Raúl Barboza, Esteban Morgado y el Coro Voces del Viento. Entrada la noche, fue el turno de La Mancha de Rolando, M.A.M., Murga Bufonada, Adoquín, La Trifásica, La Covacha, Radio Roots, Tranquilo Enano, El espiador y La Buon Apetit Orquest.

El jueves de sol vino acompasado con la música de Panconi-Lobo, Caín y Abel, Saida Zaiace con Fernando Zamalea, La Gouard, Pedro Conde, Cajas rojas, Sergio Sáenz y Adrián Abonizio, Beatriz Villar, la historia y presente musical mapuche con Beatriz Pichimalén, la bailarina Alicia Orlando y el ya nombrado y siempre reconocido Víctor Heredia. El cierre, un abrazo rioplatense lleno de contenido, ritmo y emoción, estuvo asumido por la Murga Falta y Resto de Uruguay, quienes tras sembrar con flores nuestros oídos, repartieron claveles para las Madres con la voz y las manos, cantando “Un cariño para vos dulce mujer, valiente sos por tus ganas de vivir y de entregar el corazón. Madre altiva de la patria, este grito de la Falta, es un regalo para vos, sólo un clavel por tu valor...” y dieron paso a los discursos.