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Foto arriba: Joaquín Hernández Galicia, más conocido como «La Quina».
Foto cortesía Cuartoscuro

El líder moral del Sindicato revolucionario de trabajadores petroleros de la república mexicana, Joaquín Hernández Galicia, es, a sus 80 años de edad, el máximo resistente a la política neoliberal emprendida por el régimen del PRI desde 1982.

Al comenzar el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, un contingente de tropas especiales del ejército nacional tomó por asalto la casa de la Quina en Ciudad Madero, estado de Tamaulipas, y después de ser sometido a un procedimiento penal injusto, pasó nueve años en prisión. Su delito fue el de haberse opuesto a la designación de Salinas de Gortari como candidato presidencial del PRI y por haber apoyado económicamente a la Tendencia democrática del PRI que encabezaba Cuauhtémoc Cárdenas para enfrentarse a aquél.

Liberado por disposición de Ernesto Zedillo, Hernández Galicia ha seguido defendiendo a los trabajadores de la industria petrolera de cara a los políticos neoliberales. No pierde de vista a nadie, ni siquiera a andrés Manuel López Obrador. Este se dedicaba a pedir dinero a Carlos Salinas de Gortari para gastos personales, cuando la Quina padecía una pena de prisión arbitraria.

Era de esperar que Hernández Galicia opinara sobre el proceso electoral de 2006. Las implicaciones de esta elección en las que los electores se vieron en la difícil situación de tener que escoger entre tres candidatos neoliberales a la presidencia (PRI, PAN y PRD), la izquierda finalmente optó por el «menos malo», el hombre de Carlos Slim, socio de Felipe González, el elegido por las fuerzas monárquicas españolas para suceder a Francisco Franco en el ejercicio de la jefatura de gobierno bajo un sistema estatal monárquico absolutamente franquista.

Además de haber repudiado la presencia indispensable de Rosario Robles para organizar las brigadas del sol, que son formas de organizar a los electores del PRD, y que habrían sido indispensables para ganar la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador acaricia el llamado a integrarse a un gobierno de coalición, hecho por Felipe Calderón.

Los globalizadores de la política mexicana, los salinistas Manuel Camacho Solís y Marcelo Hebrard, reconocido éste por el diario francés globalista Le Monde como el nuevo dirigente de la izquierda mexicana, se frotan las manos. Veamos lo que respecto de estas amistades indeseables ha dicho implícitamente Joaquín Hernández Galicia en una declaración exclusiva al Diario del Sureste, de Tabasco.

«Los grupos insurgentes (disidentes) del sindicato petrolero que yo encabezo simpatizamos con Andrés Manuel López Obrador, aunque éste nunca quiso trazar un compromiso con nosotros; nos evadió, nos envió a Manuel Camacho Solí­s, pero nunca celebró ningún acuerdo, y quien no celebra pactos se queda solo», aseveró Joaquí­n Hernández Galicia, «La Quina», entrevistado por este columnista poco después de la asamblea de información que Andrés Manuel López Obrador llevó a cabo en el zócalo de la capital mexicana.

Los trabajadores petroleros simpatizamos con López Obrador, pero nunca estableció ningún compromiso con nosotros y tampoco celebró acuerdos con campesinos, obreros, o con la clase popular, y ahí­ están las consecuencias; López Obrador no tiene grupos fuertes, nos rehuyó y nunca quiso reunirse con los trabajadores petroleros insurgentes (disidentes), explicó el líder moral del sindicato revolucionario de trabajadores petroleros de la república mexicana, Joaquín Hernández Galicia, conocido con el sobrenombre de La Quina.

Sostuvo que la elección presidencial se ensució con la actitud de la maestra Elba Esther Gordillo, quien por ese acto de platicar con los gobernadores en labor de proselitismo puede la elección; por ello Obrador debió de haber invitado a los obreros, campesinos, a hacer un pacto para rescatar al paí­s, pero no, "agarró en bola", y ahí­ están las consecuencias, además de que se rodeó de muchos polí­ticos como Manuel Camacho Solí­s y Porfirio Muñoz Ledo, que evitaron que los petroleros se acercaran a López Obrador, dijo el líder moral de los petroleros.

"Seguimos simpatizando con él, pero ya no con la misma pasión que antes; ahora esperaremos el resultado que emita el Tribunal Federal Electoral, pues Andrés Manuel anduvo en Ciudad Madero, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y sí -dijo La Quina-, me vino a ver Porfirio Muñoz Ledo, y reflejó agresividad, después vino Manuel Camacho Solí­s, más conciliador, pero en nada ayudaron ambos a López Obrador.

Afirmó ser nacionalista pero no "rogón", portador de la bandera de la dignidad, fui objeto de represalias por parte del gobierno salinista por evitar que despidieran a 130 mil petroleros y por no permitir la privatización de PEMEX, pero si llega a la presidencia de México Felipe Calderón, seguirá el mismo camino de Vicente Fox, seguirá llenando al paí­s de capitales extranjeros, sostuvo Hernández Galicia.

Fuente: Diario Presente con el diario Sureste