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Para los estadounidenses significa una deuda de casi 30 000 dólares por cada hombre, mujer y niño en Estados Unidos, informó AP.

Incluso si ha escapado ileso de las recientes crisis hipotecaria y de crédito y está lidiando sin muchos problemas con los altos precios de los combustibles, podría estarse encaminado a una miseria económica, junto con el resto del país.

Según AP, el gobierno está agotando rápidamente los recursos necesarios para satisfacer los pagos de intereses de la deuda nacional, que actualmente es de 9,13 billones de dólares.

Y al igual que las personas que tienen hipotecas de tasas de interés ajustable, el gobierno enfrenta la posibilidad de ver su deuda —ahora a tasas de interés relativamente bajas— cambiar a tasas mucho más altas, multiplicando las penurias financieras.

Mientras alguien esté dispuesto a seguir prestando dinero al fisco nacional, la deuda estará mayormente relegada al olvido.

Pero los pagos de intereses siguen acumulándose, y con el tiempo podrían opacar los otros gastos del gobierno, llevando a impuestos considerablemente más altos o recortes en servicios básicos como el Seguro Social y otros programas públicos federales.

Una desaceleración económica mayor —que algunos economistas dicen podría estar cerca— aceleraría el arribo de ese momento.

La deuda nacional —la acumulación total de los déficits presupuestarios anuales— ha subido de 5,7 billones de dólares cuando George W. Bush asumió la presidencia en enero del 2001 y superará los 10 billones cuando deje el cargo en enero del 2009.

Fuente: Granma Internacional, La Habana, 6 de Diciembre de 2007.