Sí, ese día pasó algo que no tiene nombre, en Luján de Cuyo. El hecho fue noticia fugaz en los grandes diarios y radios y agencias de Buenos Aires. La noticia nos dijo que un tren que trasladaba carbón se detuvo en Perdriel, muy cerca del barrio Cuadro Estación. Ya habían empezado a morder los primeros fríos. Vecinos del barrio, varios chicos entre ellos, treparon a los vagones para sacar carbón para sus precarias viviendas.

Un aviso, y enseguida llegó la policía a hacer su “trabajo pericial”. Persuadieron con balas de goma, y de plomo. Una bala de plomo, sin orificio de salida, fue para el pecho de un chico de 14 (o 13) años. Morán, Mauricio Morán se llamaba. Pero ya ni nombre precisa porque murió víctima del celo de una de las policías más inhumanas de Latinoamérica. Otros dos chicos, de 13 y de un año y medio resultaron heridos. Claro, “por algo será”. Claro, “en algo andarían”.

Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos, ¿qué pensamos de las declaraciones del semi-ingeniero sobre esta asesinación de ese chico que antes había sido secuestrado por la marginalidad y la analfabetización? Cómo, ¿no sabemos lo que declaró Blumberg, el cruzado de la mano dura? Bueno, es natural que no sepamos, porque Blumberg, el mediático, no dijo ni una sílaba: él sólo reclama justicia cuando las víctimas son de la clase media para arriba. Para él la Vida sólo empieza a ser sagrada cuando pertenece a nosotros, es decir: los bien abrigados bien comidos bien leídos y bien educados. Nosotros, los que no tenemos la piel tirando para marrón... Señor Blumberg, ¿sabe una cosa? Así no vale. Eso no se hace.

Morán, Mauricio Morán, había nacido para vivir, como nosotros, vosotros y ellos. Como Blumberg y el hijo de Blumberg.

Mauricio Morán era un pibe. Que fue borrado del mapa por tener frío.

Posdata: Miro su foto: sonríe Mauricio Morán. Tiene una camisa granate y se parece bastante al pibe Sebastián Bordón.

Miro y miro su foto. De pronto me escucho hablándole en voz alta: –Pibe, ni siquiera podrás perdonar a tus asesinos. Porque para perdonar hay que estar vivo… Pero pibe, ¡cómo se te ocurre! ¿Viste lo que ganaste por tener tanto frío?.

Nota publicada por la Agencia Pelota de Trapo (http://www.pelotadetrapo.org.ar/).