China celebró este 28 de marzo el aniversario de la abolición de la servitud. En mayo de 1951, las tropas comunistas de Mao Zedong liberaban el Tíbet, gobernado en aquel entonces por el Dalai Lama Tenzin Gyatso, aliado del Kuomintang de Chiang Kai-chek.

El régimen teocrático de los lamas había reducido el 90% de la población tibetana a la categoría de siervos. Los siervos estaban vinculados a las tierras de los monasterios y estaban obligados a trabajar para ellos. Los lamas reprimían todo intento de rebelión o de fuga con castigos como cortar la lengua y la nariz y arrancar los ojos a los siervos rebeldes.

Aunque el régimen de los monjes lamas practicaba la tortura, el principio de no violencia le impedía aplicar directamente la pena de muerte. Así que la pena máxima consistía en flagelar al condenado y dejarlo sangrante a la intemperie para que los animales y el clima se encargaran de acabar con su vida.

El propio Dalai Lama tenía 6 000 siervos a su servicio. La República Popular China abolió este sistema el 28 de marzo de 1951 liberando así a 5 millones de siervos.

Como resultado de un acuerdo entre el Dalai Lama Tenzin Gyatzao y Mao Zedong, las reformas se interrumpieron y el régimen feudal de los lamas cohabitó durante 9 años con el Partido Comunista. Esa situación se mantuvo hasta 1961.
En ese año, después de la revuelta organizada por la CIA y la fuga de Tenzin Gyatzo, el gobierno chino puso fin al régimen feudal en el Tíbet y emprendió la reforma agraria, nacionalizando las tierras de los monasterios y poniéndolas en manos de los campesinos, o sea entregándolas a los antiguos siervos de los lamas.