El miércoles 12 de mayo, 5 entendidos en temas de negociaciones internacionales se reunieron en un conversatorio para tratar la problemática del TLC con EEUU. Para ello, se invitó a los especialistas estadounidenses Robert Lawrence, de la Universidad de Harvard, y Craig Van Grasstek, del Institute for International Economics, quienes estuvieron acompañados por los economistas peruanos Alan Fairlie, Daniel Córdova y Bruno Seminario.

Seminario, catedrático de la Universidad Pacífico, esbozó durante su intervención, preguntas esenciales que parecen no haberse planteado muchos economistas. ¿Cómo cuantificar los beneficios y perjuicios del Tratado? ¿Es realmente beneficioso? Él presentó el tema de las exportaciones, infaltable en la agenda de quienes apoyan incondicionalmente al TLC, y se preguntó si realmente crecerían. Recordó que ya gozamos de una entrada al mercado norteamericano sin aranceles en muchos de nuestros productos, por el ATPDEA, y que la única diferencia es que esas ventajas serán indefinidas. “Pero no habrá mayores ventajas, por lo menos en el corto plazo”, dijo.

Sin embargo, señaló que, además, no obtendremos los aranceles que conseguíamos a través de las importaciones, pues así como nosotros, ellos podrán ingresar a nuestro mercado con arancel 0. Ante ello, Córdova, decano de la Facultad de Economía de la UPC, anotó que conseguiremos la estabilidad que, a largo plazo, nos traerá mayores inversiones.

Por ello, es importante poner “candado” al modelo económico actual, porque nos garantiza la estabilidad requerida a nivel internacional, para considerar al Perú como un país “seguro” para invertir. Pero, ¿quién dice que el desarrollo de un país depende de las inversiones extranjeras? Sobre este aspecto, Seminario replicó, además, que las inversiones no lloverán de manera automática con el TLC, y si, por ejemplo, las inversiones traerán mejoras en las condiciones laborales ¿Cuáles son las condiciones que se negociarán y mejorarán a través del TLC? ¿Acaso vamos a fomentar el trabajo en EEUU dentro de este acuerdo?

Por su parte, los especialistas estadounidenses, dejaron en claro que el interés de EEUU no va por los asuntos laborales y, menos, por los económicos. Su interés es político y, según dijo Van Grasstek, están abocados a resolver los problemas del terrorismo, las drogas y el petróleo. Entonces, su estratégica política internacional, utiliza al TLC como medio (¡ojo, el TLC sólo es un medio!) para poder atacar los asuntos que considera importantes.

Lo curioso y preocupante- es que, según Van Grasstek, están tratando de incentivar los cultivos alternativos de la hoja de coca, para poder erradicarla, pues no quieren tener que depender de policías y fuerzas represivas para hacerlo. ¿Estarán pensando entrar en nuestro país por la fuerza e instalar a sus ejércitos so pretexto de la erradicación de la hoja de coca si los cultivos alternativos no funcionan? ¿Estarán pensando, también, en otros recursos naturales que puedan necesitar en el futuro, como el agua o la Amazonía? Con respecto a este tema, el economista de la Universidad Católica, Fairlie se preguntó si, así como ellos, el equipo negociador peruano tiene una estrategia para proteger nuestros intereses, especialmente nuestros recursos naturales y de biodiversidad. Porque el tema de las patentes no debe limitarse a medicamentos y estudios, sino que debería proteger la biodiversidad que tienen países como el nuestro. Para ello, es menester plantear estrategias de negociación, y no entrar en ella con el único objetivo de firmar el Tratado.

En definitiva, queda establecido cuáles son los objetivos que EEUU busca alcanzar con el TLC: conseguir un mayor acceso político en territorios latinoamericanos para combatir y aprovechar los temas que le interesan. Asimismo, impulsa el TLC para poder conseguir bilateralmente lo que perdieron en las negociaciones multilaterales del ALCA. Van Grasstek dijo que comenzaron dividiendo al G 21, para posteriormente poder acorralar a Brasil e intentar quebrar el MERCOSUR. Es decir, buscan consolidar su influencia política en toda América Latina. Lawrence agregó que la influencia de EEUU sobre el Perú ya existe, simplemente se la está poniendo dentro de un marco legal.

Y aquí volvemos a las preguntas de siempre. ¿Estamos planteando una estrategia que le convenga al Perú o simplemente estamos siendo parte de la estrategia estadounidense para poder controlar a los países y recursos de América Latina? ¿El Perú realmente va a negociar con EEUU o piensa aceptar de antemano sus condiciones? ¿Ha planteado una estrategia en torno a la biodiversidad de nuestras tierras o planea cederla a las multinacionales que decidan patentarla?

Los mismos estadounidenses, en ese sentido, recomendaron al Perú plantear la posición que más le convenga, y tener bien claro hasta dónde estamos dispuestos a ceder. No podemos dejar que EEUU plantee la estructura de lo que se va a negociar, y nosotros simplemente acomodarnos a ella. El Perú debería plantear también sus intereses de antemano. Asimismo, advirtieron que EEUU no va a ceder nada en materia de subsidios o la propiedad intelectual, pues eso lo tratarán en la OMC, así como propiedad intelectual.

Finalmente, Lawrence recomendó sopesar qué es lo que nos interesa más, seguridad para las inversiones, es decir, mantenernos en una política económica clara e invariable, o la soberanía nacional. ¿Qué quieren nuestros negociadores? ¿Encerrarnos en una política económica inamovible por acuerdos internacionales, o tener el control soberano sobre nuestro desarrollo? Eso es algo que la población debería saber, para poder tomar las precauciones del caso.

*Mensajero peruano No 53