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Adolf Hitler y el auge del nazismo en Alemania, años 1933

Los presidentes de Lituania y Estonia se negaron a llegar a Moscú para honrar la memoria de decenas de millones de caídos en la lucha contra la tiranía nazi, alegando como pretexto el hecho de que después de la guerra Stalin impuso a los países bálticos el dominio soviético. En esta actitud se mantiene también la señora Freiberga, la presidente de Letonia, aunque aceptó la invitación para visitar Moscú el 9 de mayo. Los representantes de la autoridad pública de Polonia piensan del mismo modo.

Recordemos la historia para traer a la memoria la amenaza que para todos los pueblos representaba el dominio nazi. Esto lo dice con extrema claridad el Plan General «Ost», uno de los documentos más oprobiosos y monstruosos del siglo XX elaborado en los departamentos de Himmler y Rosenberg.

El plan estipulaba deportar durante 30 años siguientes a la guerra de 40 a 50 millones de personas a Siberia Occidental, Cáucaso del Norte, América del Sur y Africa desde Rusia del Oeste, Polonia (el 85% de la población), Ucrania del Oeste (65% de la población), Bielorrusia (75% de la población) y parte considerable de los habitantes de Estonia, Letonia y Lituania.

Las actas taquigráficas de la reunión celebrada en el cuartel general nazi el 15 de mayo de 1942 contienen las instrucciones que Hitler dio a sus allegados: «El objetivo de la política oriental, de verla en perspectiva, el caudillo la definió como posibilidad de crear en el espacio oriental un territorio apropiado para poblar allí cerca de cien millones de personas de la raza germana.
Hitler estimaba necesario hacer el máximo de esfuerzos para trasladar con férrea obstinación al Este millones y millones de alemanes. Hitler dijo que al cabo de diez años a más tardar esperaba un informe sobre la colonización de las tierras orientales que hacia aquel tiempo serían ya anexadas u ocupadas al menos por veinte millones de alemanes».

El gobernador general de Polonia entendía su misión del modo siguiente: «Desde ahora el papel político del pueblo polaco ha terminado. Este se declara mano de obra y nada más... Procuraremos lograr que quede borrado el concepto mismo de Polonia. Nunca más renacerá la República Polaca o algún otro Estado polaco».

De hecho, la misma suerte esperaba también a los países bálticos. Un destino aún más terrible se tenía deparado al pueblo ruso. Ya durante la guerra contra la Unión Soviética se pensaba aniquilar cerca de 30 millones de rusos.

Hoy día de esto no quieren hablar, acusando la URSS y el estalinismo de la ocupación de estos países. Son absolutamente inválidos los intentos de echar la culpa a Rusia y sus dirigentes de hoy por los crímenes cometidos por Stalin y su régimen totalitario y sus intentos de ampliar el dominio comunista.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)