George W. Bush agradeció a la comisión investigadora Robb-Silberman su análisis acerca de los errores de la inteligencia norteamericana en sus informes referentes a los países del «Eje del Mal». El informe contiene numerosas recomendaciones juiciosas, pero el problema consiste en que los fracasos de la inteligencia son rara vez el verdadero problema en comparación con los errores políticos. Es fácil comprender por qué el presidente Bush no desea que se insista sobre este punto, pero la comisión investigadora habría tenido que hacerlo así y todo.

Aunque el capítulo sobre Corea del Norte esté clasificado como secreto de defensa, parece, por lo que se ha filtrado, que el informe reprocha que no haya suficientes medios para disponer de informaciones sobre el programa nuclear de Pyongyang. Sin embargo, como Corea del Norte ha admitido tener la bomba y ha tenido una política bastante clara a ese respecto, ¿qué otra cosa había que saber? El resultado de su programa nuclear se debe fundamentalmente a la inacción política de Washington. Asistimos a lo mismo en Irán. Por falta de acciones militares o de negociaciones, Teherán desarrolla su programa nuclear. En Irak hay efectivamente un problema proveniente de los servicios de inteligencia, pero como la administración Bush ha afirmado desde la invasión que de todas maneras haría la guerra a ese país, haya o no armas de destrucción masiva, el problema entonces es político.

En los tres casos estudiados, los problemas de inteligencia no tienen gran importancia en comparación con el problema de la toma de decisiones. Hoy sabemos que Ben Laden quiere obtener armas nucleares, pero la administración Bush no toma una decisión. Se hace necesaria una mejor política contra las armas de destrucción masiva.

Fuente
Washington Post (Estados Unidos)

Washington Post
Referencia: «A Failure of Policy, Not Spying», por Ashton B. Carter, Washington Post, 3 de abril de 2005.