Todos se preparan para ello, el choque entre los Estados Unidos y China debe ser el tema central de las relaciones internacionales en los próximos años.
En la National Review, el editorialista neoconservador y experto del Gabinete de Relaciones Públicas Benador Associates, Victor Davis Hanson, considera que China representará en el futuro un reto a la potencia norteamericana tan importante como lo fue la URSS durante la Guerra Fría. En esas condiciones, Hanson recomienda que se utilice contra Pekín la misma estrategia aplicada por Henry Kissinger en su lucha contra la URSS. En aquella época, China era la aliada, esta vez el objetivo será China, mientras que la aliada será la India. No obstante, si esa opción pudo tomarse cuando los nacionalistas del BJP estaban en el poder en Nueva Delhi, parece difícil de realizar cuando el gobierno emana del Partido del Congreso. El autor describe también una Corea del Norte satélite de China y utilizada por ésta para combatir a Washington y a Tokio sin tener que involucrarse directamente. Según expresa el investigador del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, Konstantin Asmolov, en el sitio Kreml.Org, es el gobierno de Bush, por el contrario, el que maneja la crisis coreana para afectar a Pekín y justificar un despliegue militar cuyo verdadero objetivo es China. Ambos países se preparan para un enfrentamiento y se proveen de las armas necesarias para ello.

Sin embargo, no todos han renunciado a evitar la confrontación entre ambos gigantes. El ex asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, trata, en el Washington Post, de disuadir a su país de provocar a China. Si Washington se muestra sensato y conciliador, los Estados Unidos pueden conservar su poder en Asia a pesar del desarrollo chino. Kissinger considera que una colaboración entre los dos países puede crear un clima beneficioso para ambos, pero que las actitudes de éstos podrían deteriorar rápidamente la situación. _ En el sitio Inosmi.ru, el primer ministro de Singapur, Goh Chok Tong, aboga por un fortalecimiento de la integración asiática y por la apertura de un gran mercado asiático en el año 2020. En su criterio, el comercio es un factor de paz. Por tanto, espera que los Estados Unidos se asocien a ello. De hecho, para que exista pacificación mediante los intercambios comerciales, no es conveniente que los Estados Unidos provoquen a China.

En caso de confrontación entre los Estados Unidos y China, ¿qué alianzas se formarían? Los neoconservadores están a favor de reconstituir un bloque occidental contra China, pero nada demuestra que la alianza de la Guerra Fría aún tendría vigencia en este nuevo contexto. El acercamiento de París y Berlín a Pekín incluso tendería a probar lo contrario. Como quiera que sea, el ministro holandés de Relaciones Exteriores, Bernard Bot, insta a un acercamiento de China a la Unión Europea. Su tribuna, difundida por Project Syndicate ha circulado por toda Asia y ha sido publicada por el Jordan Times, The Independent de Bangladesh, y el Daily Times de Paquistán; mañana puede aparecer en otros periódicos. Hace varios meses, el autor había admitido que la rápida ampliación de la Unión Europea se debía a la crisis energética que se avecinaba. Europa necesita asumir una dimensión considerable para poder competir con los gigantes asiáticos en el mercado de los recursos energéticos. Actualmente, el autor aboga por una asociación sino-europea en esta esfera para enfrentar los problemas ambientales y de desarrollo que se derivarán de la situación existente.
Por su parte, China desarrolla sus alianzas asociando pactos energéticos y apoyos militares. En el Asia Times, el analista de economía Jephraim P Gundzik señala cómo China crea una alianza con Rusia e Irán para contrarrestar las ambiciones hegemónicas de Washington. Aunque la prensa hace muy poca referencia a ello, a pesar de no constituir una novedad para nuestros lectores, esa alianza entre tres está bien constituida en estos momentos. En el futuro podría ser un contrapeso para la potencia estadounidense. Mu Shuling, director del grupo Sinopec (consorcio chino de energía), explica dicha alianza en Vremya novostyey, expresando que se siente complacido por las perspectivas económicas del comercio energético sino-ruso y espera que sea efectiva la próxima construcción del oleoducto que transportará el petróleo de Siberia a China. Moscú, sin embargo, vacila aún en optar entre dos grandes inversiones: o un oleoducto hacia China, u otro hacia Japón y el Sudeste Asiático.