El Plan Colombia, estrategia militar contra los pueblos de la región andina, aplicará a partir del próximo mes en las fumigaciones de las plantaciones de coca no solo el lesivo glifosato, sino que añadirá el hongo fusarim oxysporum, una combinación letal, considerada por los expertos como una arma biológica.

De a cuerdo a lo programado por el Gobierno de Álvaro Uribe sobre las acciones a seguir en el Plan Colombia, las fumigaciones aéreas en la zona fronteriza iniciarán nuevamente a partir de septiembre de este año. Al respecto, se han dado varios encuentros entre cancilleres de Ecuador y Colombia; el uno para evitar las aspersiones masivas que están afectando la integridad, la salud, los cultivos y animales de los habitantes de la zona norte del oriente ecuatoriano, y el otro para garantizar su continuación. Es que el gobierno de Colombia en sus fumigaciones no respeta los 10 km de la franja fronteriza, y de esta forma nos hace partícipes y víctimas de tan horrible Plan.

Los afectados: niños, jóvenes y adultos ecuatorianos y colombianos, que sufren lesiones severas de la piel, enfermedades gastrointestinales, respiratorias, abortos y deformaciones en fetos, como efecto de la utilización del peligroso glifosato.

Este químico tiene prohibición para el uso manual en las plantaciones en los Estado Unidos, pues según las investigaciones que se realizaron en el estado de la Florida, al ser utilizado se producen efectos secundarios en los productos de consumo humano.

Los efectos nocivos de las asperciones del glifosato han terminado con plantaciones de café, cacao y de otros productos, lo que agudizó la precaria situación económica de miles de agricultores pobres de las dos naciones. Los gobiernos terroristas de EEUU y Colombia, no conformes con estos resultados, ahora pretenden combinar este veneno con otro más lesivo, como es el hongo Fusarium Oxysporum, que utilizado en las cantidades astronómicas que serían necesarias para fumigar por vía aérea la selva, resultaría como un ataque de los que hizo los Estados Unidos a Hiroshima en la segunda guerra mundial, con la diferencia que los resultados devastadores son a más largo plazo.

El hongo Fusarium oxysporum, fue considerado como arma biológica por ser altamente tóxico ya que puede producir micro toxinas que son letales, según Jan Van Aken, biólogo del Sunshine Project y la Agencia de Protección Ambiental de la Florida, quienes manifestaron que es imposible detener o controlar la dispersión de las especies de fusarium luego de su aplicación, estos hongos son más activos y nocivos en suelos cálidos, así mismo, pueden durar años en el lugar que se apliquen.

Entendidos en el manejo de microorganismos, biologos, agrónomos y otros investigadores particulares y del Ministerio del Ambiente, coinciden con los pronunciamientos anteriores y consideran que por el clima y por poseer la amazonia la máxima biodiversidad en el planeta, corren riesgo no solo los monocultivos a los que pretende llegar el fusarium o come coca, sino todas las especies vivas, ya que al ser este hongo una derivación manipulada o mutante, usada en grandes cantidades nadie garantiza que no vuelva a mutar al mezclarse con factores climáticos, orgánicos e inclusive con sangre humana; no se puede prever cuales pueden ser las fatales consecuencias, pero lo único que sí se conoce por experiencias anteriores, es que aplicado manualmente ha sido capaz de terminar con 125 especies de productos como la coca, papa, yuca, maíz y otros productos de consumo masivo.

Varios empresarios exportadores y productores de banano son testigos y víctimas de este fatal hongo, que vieron en los años cincuenta que sus cultivos se perdían ante la llegada de fusarium, llevándolos a la quiebra, lo mismo ocurrió con los cultivos legales de coca y de otros productos en el Perú. Estos agentes microscópicos acabaron con los hongos y demás bacterias benéficas para las plantas y tierra.

Por ser un problema de grandes dimensiones, el Defensor del Pueblo, Claudio Muekay, planteó una demanda al Estado colombiano por la pretensión de nuevas fumigaciones que utilicen este hongo y el glifosato, además exige el respeto por parte de Colombia a la franja de 10 km en la frontera. Esta acción jurídica se la realiza porque esa es su labor, comenta el delegado del Defensor del Pueblo, y porque se está actuando en estricto cumplimiento de la Constitución Política del Estado en sus artículos 10, 11 y 12. Por la decisión soberana de los pueblos de participar o no en planes y programas como es el Plan Colombia; por la vigencia de varios convenios internacionales de los que el Ecuador es firmante, como es el Convenio de Diversidad Biológica, la Declaración de Derechos Humanos, entre otros.

En la Defensoría del Pueblo, están concientes del peligro que corre la vida humana y silvestre, es por ello también que se encuentra encaminadas reuniones con los similares de los países que se afectarían con estas fumigaciones aéreas, ya que con el viento y el clima el hongo puede expandirse en forma acelerada a toda la cuenca amazónica. Organizaciones como Acción Ecológica manifiestan que el riesgo de este hongo no solo podría afectar a la amazonía, sino al país entero, ya que su clima en todas las regiones es cálido seco y húmedo, ambiente perfecto para la superviviencia y crecimiento del fusarium oxysporum. Aclaran además que el verdadero propósito de los Estado Unidos no es terminar con la coca, sino con las poblaciones que se oponen a la extracción del petróleo, objetivo primordial de ese país y por el que ha provocado guerras como en Irak, sin importarle la vida humana y vegetal.

Pero también se evidencian contradicciones en los planes de poder de esta terrorista nación, pues por un lado pretende aniquilar el pulmón del planeta al fumigar la selva a pretexto de la lucha contra el narcotráfico y por otro se llevan muestras de sangre de nativos y plantas originarias de la amazonia para la elaboración de medicinas y patentarlas como propias y sin derecho a reclamo alguno.

Si bien es cierto la coca es producida y refinada la mayor parte en Colombia, tiene altos valores porque la mafia estadounidense maneja este “negocio”; la segunda es que la erradicación o eliminación de esta planta no depende de los agricultores sino de la medida en que se consuma y Estados Unidos es el mayor consumidor. El Gobierno debería trabajar en una ley que eduque a su pueblo sobre las consecuencias del uso de la droga y no poner en peligro a quienes viven en la tierra más rica del planeta.