Entre enero y junio de este año, Medicina Legal reporta 66 casos de suicidio en el país, de los cuales 60 son de menores de 18 años. Sometidos a constantes presiones por una sociedad que cada día les demanda más y mejores resultados académicos y económicos, los jóvenes están abocados, en muchas circunstancias, a ser lo que no desean ser. Pero luego de los trágicos descenlases, case siemrpe se escuchan lamentos, pero pocas veces soluciones.

Según la psicóloga de Bienestar Familiar Claudia Cortéz, los estudiantes manejan altísimos niveles de estrés provocados por la exigencia de los padres y la institución educativa, por eso cuando un alumno teme a las represalias que estos puedan tomar a causa de notas deficientes o problemas con compañeros deciden recurrir al suicidio, “para prevenir esto, el docente debe aprender a captar cambios de conducta en sus alumnos y servir de mediador en sus conflictos” afirma la psicóloga.

La encuesta

Miguel de Zubiría, un reconocido psicólogo, realizó una encuesta con 2000 jóvenes entre 11 y 18 años y concluyó que más del 40 por ciento de éstos han pensado no solo en suicidarse sino que han analizado el método con que lo llevarían a cabo: por ejemplo, las niñas recurrirían a envenenamientos mientras que los niños tienen como primera opción un ahorcamiento. ”La idea no es curar el trauma en un niño que intentó suicidarse, la idea es evitar que los menores piensen siquiera en un suicidio”, dice Cortéz.

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Andrea Alvarado, una estudiante de un colegio privado en Bogotá que entabló una tutela a su institución por persecución psicológica, expresa: “Yo nunca he pensado en suicidarme, pero creo que es más por mi familia, un niño que se encuentre solo todo el día, que llegue después de tener un problema en el colegio y en su casa no encuentre apoyo, ve en el suicidio la ruta más fácil para acabar con sus dificultades”.

Falta de ayuda psicológica

La mayor parte de suicidios de menores de edad, por motivos relacionados con la vida escolar, se presenta en niños de estrato alto, quienes paradójicamente cuentan con ayuda psicológica especializada, en tanto estudian en colegios privados. “Un niño de una clase social alta generalmente no tiene más responsabilidades aparte de responder con un estudio, entonces el nivel de exigencia y autoexigencia es aún mayor, además algunos son concientes de la alta suma de dinero que puede llegar a cobrar un colegio privado y eso intensifica un sentimiento de culpabilidad” dice Cortéz.

Por su parte, Andrea, precisa, “La psicología no es de mucha ayuda ya que cuando uno se siente presionado porque el colegio no lo acepta como es, descubre que el psicólogo también está de lado del colegio y solo busca cambiar la forma de pensar de uno”.

La solución

Una persona que tiene problemas por presión académica y psicológica en la institución educativa lo primero que hace es buscar apoyo, “afortunadamente mis papás me apoyan todo porque ellos saben que pensar diferente lejos de ser un problema es una virtud, lo cual mi colegio no ha aprendido a valorar [...]

A todos los jóvenes que se sientan presionados por su colegio solo puedo decirles que busquen apoyo, tanto afectiva como legalmente, porque suicidarse es como perder la batalla existiendo métodos para ganarla”, afirma Andrea. “La familia debe estar pendientes de sus jóvenes y apoyarlos porque el afecto es la clave para combatir el suicidio”, concluye la psicóloga. batalla»