Además de dos reporteros de planta y una reportera colaboradora (free lance), en la lista de pagos hechos por la administración del presidente George W. Bush se encuentra el colaborador del diario conservador español ABC, Carlos Alberto Montaner -también presidente de una agrupación denominada Unión Liberal Cubana-, quien apenas el primero de septiembre pasado publicó un artículo de opinión en el que criticó al ex candidato presidencial perredista, Andrés Manuel López Obrador, por “comportarse como si fuera Francisco I. Madero”.

Con este escándalo de retribuciones especiales del gobierno estadounidense a periodistas llega a tres el número de casos que en el último año quedan al descubierto en Estados Unidos. El primero fue conocido a finales de 2005: se trató de un popular columnista llamado Armstrong Williams, quien cobró decenas de miles de dólares por escribir favorablemente sobre un programa educativo para niños impulsado desde Washington; el segundo, que fue financiado por el Departamento de Defensa, tuvo el propósito de que una compañía de relaciones públicas lograra la inserción de reportajes favorables en medios iraquíes.

Los tres reporteros que cobraron las mayores sumas de dinero por colaborar con las emisoras anticastristas con sede en Miami, Radio Martí y TV Martí, cubrían asuntos relacionados con Cuba y los cubano-estadounidenses para El Nuevo Herald, el periódico en español de mayor tiraje en el sur de la península.

Los periodistas que llegaron a cobrar las más altas cantidades son Pablo Alfonso, un reportero veterano del Herald y columnista de la publicación, quien tenía asignada la cobertura permanente de las noticias relacionadas con Cuba y que acumuló pagos por unos 175 mil dólares desde 2001. Le sigue en la lista Olga Connor, otra veterana que en calidad de colaboradora del matutino se encargaba de la información cultural cubana, quien cobró 71 mil dólares en los pasados cinco años.

En tercer lugar se encuentra Wilfredo Cancio Isla, ex responsable en el Herald de la redacción de noticias sobre la comunidad de ascendencia cubana en Miami, quien cobró 15 mil dólares entre 2001 y 2006.

Ninguno de los tres reporteros cesados aceptó este viernes hablar ante la prensa sobre su caso, pero el presidente de la empresa con sede en Miami, Jesús Díaz Jr., dijo que el hecho de que los reporteros hayan aceptado estar en la nómina del gobierno estadounidense ’violó la sagrada confianza’ que existe entre los periodistas y su público.

“Ni siquiera la sola apariencia de que la objetividad o la integridad han quedado comprometidas es algo perdonable en esta profesión”, dijo Díaz.

“No creo, personalmente, que la integridad y la objetividad pueden ser garantizadas si alguno de nuestros reporteros recibe compensaciones monetarias de alguna entidad sobre la que pueda cubrir, especialmente si es una institución gubernamental”, puntualizó el directivo.

Los pagos a los reporteros fueron descubiertos por periodistas del diario en inglés de la empresa, The Miami Herald, que obtuvieron los datos mediante una petición hecha con base en la Ley de Libertad de Información, que facilita el acceso a documentos gubernamentales.

Otros de los periodistas que recibieron pagos de la Oficina de Difusión sobre Cuba fueron la directora de la sección de opinión del Diario de las Américas, Helen Aguirre Ferré, y el reportero y columnista de la misma publicación Ariel Remos.

También están en la lista Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41 de la televisión local; Juan Manuel Cao, reportero de la televisora afiliada a Univisión, responsable de los asuntos vinculados a la comunidad de origen cubano en Florida, y Ninoska Pérez, ex vocera de la Fundación Nacional Cubano-Americana, quien funge actualmente como locutora de Radio Mambí, una emisora comercial de Miami conocida por sus posiciones anticastristas.

Al ser interrogado sobre las razones por las que los periodistas estaban en nómina, el director de la Oficina de Difusión sobre Cuba, Pedro Roig, dijo que la intención fue mejorar la calidad de sus servicios informativos sobre Cuba y la comunidad de Florida mediante la contratación de profesionistas formados en Estados Unidos.

Voceros de Radio y TV Martí informaron, de su lado, que otros periodistas que han colaborado con las emisoras han recibido pagos como compensación por su tiempo. Juan Manuel Cao, quien cobró 11 mil 400 dólares este año por sus colaboraciones con TV Martí, fue enviado a Argentina en julio para reportar sobre la cumbre del Mercosur a la que asistió el presidente Fidel Castro.

Uno de sus despachos cobró relevancia en Miami luego de que intentó presionar a Castro con preguntas sobre la negativa del gobierno cubano a permitir la salida de la isla de Hilda Molina, integrante de una organización disidente, quien había solicitado autorización para visitar a su hija en el país sudamericano.

Durante el intercambio de palabras, el mandatario le espetó:

- ¿Quién te paga?

- Nadie me paga por hacer preguntas; ése es mi trabajo -respondió Cao.

Fuente
La Jornada (México)

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