No hay lógica en las matemáticas.

El capitalismo es capaz de masacrar la esencia de su principal pasión, los números.

Aquí van las cifras que demuestran lo anterior: el 0,1 por ciento de la población mundial controla el 17,5 por ciento de la riqueza que produce la humanidad.

Descomunal concentración de dinero en poquísimas manos.

Los datos provienen del Boston Consulting Group y aseguran que las familias millonarias crecieron un catorce por ciento en los últimos dos años.

Controlan, este grupo de magnates planetarios y globalizados, la tercera parte de casi cien billones de dólares, el monto que -según dicen- es la riqueza del mundo.

Un poco más de números: 9 millones seiscientas mil familias, apenas el 0,7 por ciento de las familias de la cápsula espacial llamada planeta Tierra, tienen alrededor de 33 billones de dólares.

No se trata de una obscenidad relativa, sino de una vergüenza absoluta. Einstein ridiculizado, expulsado de la historia de la ciencia, del esfuerzo humano por vivir mejor en este rincón del cosmos.

Pero también hay una geografía de la riqueza absoluta.

Casi la mitad de esas familias se encuentran en los Estados Unidos y Canadá y una cuarta parte en Europa.

Una vez más el norte es el que ordena.

Y no se trata de una canción setentista, sino de una confirmación de la realidad del tercer milenio.

El primer mundo es el norte, el que más consume, el que mata, el que destruye, el que tiene la riqueza.

Geografía del poder, impudicia de las cifras.

No hay armonía en lo que reflejan esos números. Pitágoras expulsado de la evolución del pensamiento de occidente. Su pasión por encontrarle un secreto que comunique el viaje vital del ser humano con las maniobras de los astros y los otros ciclos naturales no tienen importancia ante tamaña prepotencia de estos guarismos del capitalismo desbocado.

Dice la información que la marcha triunfal del dinero de pocos se produjo por dos causas, “un aumento en los ahorros y en las ganancias de las acciones, bonos y dinero en efectivo dentro de los mercados, reflejando la visión de los dueños de riqueza de que las inversiones en el mercado son un factor clave en la construcción del patrimonio”.

Concentración de riquezas en pocas manos, un cifracidio en puertas, la condena perpetua contra Pitágoras y Einstein.

# Agencia Pelota de TRapo (www.pelotadetrapo.com.ar)