Ni siquiera los clásicos se libran del cerco impuesto a la cultura cubana, recrudecido con la administración de W. Bush y que pretende borrar los tradicionales vínculos históricos entre los dos pueblos.

Solo de este año algunos ejemplos a la mano: La Universidad de California solicitó a entidades cubanas reproducir poemas de José Lezama Lima, lo que no se pudo concretar por no hallar vía para hacer efectivo el pago a La Habana.

De igual forma sucedió con la revista literaria estadounidense Sentence: a Journal of Prose Poetic, interesada en traducir algunos cuentos del autor teatral Virgilio Piñera. Ni siquiera por terceros países o con una tercera moneda extranjera, pudo realizarse la transacción.

Ambos escritores se ubican entre los mejores en sus géneros dentro de la lengua española del siglo XX.

Ana Lydia Triana, directora de la Agencia Literaria Latinoamericana en Cuba, explica que otro centro educativo de altos estudios de EEUU se interesó por adquirir derechos para traducir y reproducir un capítulo de la novela El reino de este mundo, del cubano Alejo Carpentier, Premio Cervantes.

’’La enredada madeja del bloqueo impidió ese simple contrato", subraya Triana. El texto en el que se interesaban los académicos es exponente esencial de lo ’’real-maravilloso’’, forma de expresión latinoamericana que refleja la realidad de una manera mágica. Por supuesto esos estudiantes no pudieron contar con el notable fragmento.

Sin embargo, los alumnos cubanos estudian a Ernest Hemingway y otros autores norteamericanos como parte de los programas del sistema educacional en la Isla.

Marianela Ferriol, vicepresidenta del Instituto Cubano del Libro, afirma que los daños del bloqueo van más allá al obstaculizar e impedir totalmente en el último año, a escritores norteamericanos o latinoamericanos residentes en ese país, la visita a Ferias del Libro en La Habana o presentaciones de sus obras.

El destacado escritor de EEUU William Blum donó los derechos de autor para la publicación en Cuba de su novela Asesinando la esperanza, y declinó finalmente asistir a la presentación de su título por las humillaciones que debía transitar en la solicitud de autorización para viajar, que finalmente le denegarían. El libro, no obstante, fue un éxito entre los lectores cubanos.

Agrega Ferriol que "nos está prácticamente vedada la participación en la Feria internacional del Libro de Puerto Rico, entre las más representativas del Caribe, única de hispanoamérica a la que Cuba no ha podido asistir".

Añade que incluso esa cruzada contra la Isla y su creación literaria alcanza la prohibición de circulación de publicaciones cubanas en su territorio, los obstáculos para consultas de investigaciones en sus bibliotecas, y con la exportación de libros nacionales a otros países.

Precisa Ferriol que se hace cada vez más difícil contratar compañías navieras para transportar los títulos cubanos para comercializar, ya que si esos barcos tocan puerto de EEUU, corren el riesgo de ser severamente multados o recibir presión de autoridades de ese país, si llevan libros de la Mayor Antilla.

A las interrogantes sobre el bloqueo contra la cultura, fueron aún más enfáticas las respuestas de Daniel García, director de la Editorial Letras Cubanas, quien asevera que ’’la literatura cubana no puede acceder al mercado norteamericano debido al feroz bloqueo’’.

Comenta que libreros en EEUU tienen expectativas por adquirir literatura cubana, sobre todo la actual, pero las trabas por parte de la Casa Blanca son insalvables. ’’Por otro lado, nosotros en la Isla sí publicamos a autores cubanoamericanos, y ya contamos con decenas de sus obras hasta en antologías. Algunos se inhiben de hacerlo porque les harían la vida imposible con agresiones o manipulaciones en Estados Unidos’’, agrega García.

El bloqueo, principal obstáculo en el desarrollo económico de Cuba, golpea todas las esferas de la vida y se ensaña con algo tan natural como el derecho a las relaciones culturales entre dos pueblos, por demás,-qué contrasentido-, vecinos.

Agencia Cubana de Noticias