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El 10 de enero de 2021, el ministro italiano de Exteriores, Luigi Di Maio, firma en Riad el ‎‎“Diálogo Estratégico” entre Italia y Arabia Saudita. ‎

Las loas de Matteo Renzi a Arabia Saudita, al ser recibido en Riad por Su Alteza Real, el príncipe ‎Mohamed ben Salman, han suscitado críticas. Pero en noviembre de 2015 nadie criticó la visita ‎oficial que el mismo Matteo Renzi hizo a Riad, como jefe del gobierno italiano y secretario del ‎Partido Democrático, para consolidar las relaciones entre Italia y Arabia Saudita. Al contrario, aquella visita mostró que existía ‎un consenso partidista favorable a tal iniciativa. ‎

Sin embargo, la Arabia Saudita de 2015 era sustancialmente la misma de hoy y ya había iniciado ‎su guerra contra Yemen. Aquella visita era parte de la tradicional política italiana de relaciones ‎amistosas con Arabia Saudita y con las demás monarquías del Golfo Pérsico. Hay que recordar ‎que Emma Bonino, como ministro de Exteriores del gobierno de Letta, declaraba en 2013 que ‎‎«Italia y Arabia Saudita realmente tienen mucho en común y hay profundas razones para el ‎fortalecimiento de nuestros vínculos». ‎

En esa misma línea se inserta la visita del actual ministro de Exteriores, Luigi Di Maio, a Arabia ‎Saudita, visita que realizó el 10 de enero –algo más de 2 semanas antes que Renzi. ‎

Allí, el ministro italiano de Exteriores no sólo se reunió con el príncipe Ben Salman, exaltando ‎‎«el constante fortalecimiento de las relaciones de amistad y cooperación» sino que además llevó ‎a cabo un acto oficial mucho más importante firmando con el ministro saudita de Exteriores, el ‎príncipe Faisal ben Fahran, un memorándum sobre el «diálogo estratégico» entre la República ‎Italiana y el Reino de Arabia Saudita. Ese acto, mucho más grave que la declaración de Renzi, ‎sobre el «nuevo renacimiento» de Arabia Saudita, no suscitó ninguna crítica en Italia y fue ‎prácticamente silenciado. ‎

Pero ese nuevo acuerdo ata aún más Italia a una monarquía absolutista cuyo soberano acapara ‎los poderes político, económico, legislativo, ejecutivo y judicial. Esos poderes están hoy ‎en manos del príncipe Mohamed ben Salman, quien se hizo con el poder absoluto mediante una ‎asonada en el seno de la familia reinante. ‎

En Arabia Saudita no hay parlamento, sólo un consejo consultativo nombrado por el rey. ‎Los partidos políticos y organizaciones sindicales son ilegales. El sistema judicial se basa en la ley ‎coránica, dictada por tribunales religiosos. Son frecuentes las condenas a la decapitación o que ‎le corten a alguien una mano, condenas que se ejecutan en público. Opositores o simples ‎críticos son encarcelados, torturados y asesinados. El periodista Jamal Khashoggi fue asesinado ‎en el recinto del consulado de Arabia Saudita en Estambul y su cuerpo fue desmembrado para ‎hacerlo desaparecer. ‎

En Arabia Saudita, unos 10 millones de inmigrantes –la mitad de la fuerza de trabajo del reino– ‎viven bajo condiciones de intensa explotación y de esclavitud y en 4 años más de 4 millones de esos ‎inmigrantes han sido arrestados por presuntas violaciones de las leyes de inmigración. ‎

En realidad, el acuerdo sobre el «diálogo estratégico» consolida los vínculos del complejo ‎militaro-industrial italiano con Arabia Saudita, uno de los principales compradores de armas a nivel ‎mundial. Mientras el gobierno italiano revoca la venta de bombas a Arabia Saudita –como ‎medida contra las masacres que el reino ha perpetrado en su guerra contra Yemen–, la firma ‎Leonardo –principal fabricante de armas de Italia– presta asistencia a Arabia Saudita en el uso de ‎los aviones de guerra Eurofighter Typhoon que bombardean Yemen. Riad compró 72 de esos ‎aviones de guerra al consorcio [europeo] que los fabrica, donde Leonardo representa un 36% de ‎la capacidad industrial. ‎

Esa industria certifica que el Eurofighter Typhoon está en la categoría combat proven, o sea ‎que ha demostrado su eficacia en combate, puesto que ya ha sido «sometido a prueba en ‎operaciones en Libia, en Irak y en Siria» –habría que agregar Yemen. La firma Leonardo ‎documenta que «Durante más de 40 años hemos proporcionado la aviónica y los sistemas de ‎comunicación del Typhoon y del Tornado, utilizados por la Real Fuerza Aérea de Arabia Saudita» y ‎resalta que «ofrecemos a la Real Fuerza Aérea de Arabia Saudita aparatos aéreos sin piloto y ‎soluciones de “target acquisition”», o sea drones para la localización de los objetivos que serán ‎bombardeados. Leonardo precisa además que «tenemos personal en las bases militares del ‎Reino». ‎

Al mismo tiempo, la empresa pública italiana Fincantieri está construyendo en Estados Unidos ‎‎4 navíos del tipo más avanzado (Multi-mission Surface Combatants) destinados a Arabia Saudita ‎en virtud de un pedido del orden de varios miles de millones. ‎

Así que hay sólidas bases para el desarrollo del «diálogo estratégico» entre Italia y Arabia ‎Saudita. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio ‎