¿Cómo llamarnos? ¿Hispanos? ¿Latinos? ¿Hispanoamericanos? ¿Latinoamericanos?. Da lo mismo. Lo cierto es que somos del sur, de la América pobre que viene al norte, a la América rica, en busca de un destino mejor. Ya somos 37 millones. Un millón más que los negros, proclaman con cierto orgullo alguno que otro locutor de la televisión en español. Y lo dice como si porque somos unos cuantos más, que la minoría de la raza negra, eso significara una victoria.

¡Bonita victoria! Arrebatarle a los negros norteamericanos el título de ser la minoría más numerosa de los Estados Unidos. Pero la victoria significa bien poco si se tiene en cuenta de que precisamente porque nos queremos diferenciar de otras minorías que viven en este país, la Norteamérica blanca nos impone sus reglas bajo el viejo esquema de divide e impera.

¿Se ha visto acaso en cualquier ciudad de Estados Unidos que existan organizaciones comunitarias compuestas por negros norteamericanos y latinos? Hay lugares, como en Los Ángeles, donde existen hasta rivalidades entre negros e hispanos que han llegado hasta la violencia pandillera. Los discriminadores, por supuesto muy satisfechos de que así sea.

Pero ahí no para la cosa. Porque no solo es que los hispanos apenas tienen relaciones con la comunidad negra, sino que entre nosotros mismos, entre los que hablamos la misma lengua y tenemos el mismo origen cultural, nos separamos los unos de los otros por nuestros países de origen.

Preferimos antes que la unidad, seguir diferenciados como cubanos, dominicanos, mejicanos, argentinos, nicaragüense o venezolanos. En fin, que queremos ser mejor cabeza de ratón que cola de león. Y no es solo que no estamos unidos. Es que si nos discriminan los blancos americanos, nosotros lo que hacemos en respuesta, es discriminar a los negros y discriminarnos entre nosotros mismos. ¿No ha oído Ud. En mas de una ocasión referirse a los puertorriqueños como "boniatos?

"¿O decirle "indios" o "indígenas" a los latinoamericanos que no son blancos puros de origen europeo? Quienes tales calificaciones discriminatorias hacen, no son precisamente los norteamericanos blancos.

Calificamos de "Arrogantes" a los argentinos. A los venezolanos les llaman "Cubanos con petróleo". A los mejicanos pobres, a los campesinos, "espaldas mojadas". Se les mira con desprecio. Y a los que somos cubanos, los otros nos califican de "hijos del imperio" por nos decirnos hijos de otra cosa. Lo dicen no sin cierta razón por los grandes privilegios que han disfrutado los cubanos de parte del gobierno de los Estados Unidos.

De nada vale que seamos 37 millones los que hablemos español en este país, si aún teniendo la misma lengua, no somos capaces de entendernos entre nosotros mismos. Lo que más tenemos en común es el mal gusto por los culebronos de la televisión en español. La guerra por el rating de las telenovelas de las cadenas Univisión y Telemundo provocan mas interés que los acontecimientos que a diario verdaderamente afectan nuestras vidas. Las payasadas de Don Francisco en "Sábado Gigante" o el show de "Laura de América" con sus piñaceras entre mujeres celosas o maridos burlados, interesan más, que el rumbo que toma la economía en la nación o la guerra petrolera que se nos viene encima.

Para eso ha quedado la televisión en español en los Estados Unidos. Puro entretenimiento banal que en nada contribuye a la cultura y la educación de los proclamados 37 millones de hispanos que viven en Norteamérica.

De la radio mejor ni hablar. La de Miami, controlada por los cubanos, es la peor, por lo que tiene de radicalismo extremista de derecha. Aquí si no se le mienta la madre a Fidel Castro mil veces al día, no se cumple la meta establecida como cuota obligada de feroz oposición. !Así de estúpida¡

Los ejecutivos de los medios de comunicación en español son en gran medida responsables de que estas cosas ocurran porque lo único que les interesa es el llamado "rating" que se traduce en publicidad y en grandes ganancias económicas.

Proclamar a bombo y platillo que arribamos a la cifra de que ya somos 37 millones nada tiene de victoria. ¡ Que somos mas que los negros!

Que si hay una invasión a Irak habrá mas hispanos que negros en la guerra. ¿Lo había pensado Ud.? Eso no se los dijeron por la televisión.