Dicho fenómeno, que afecta hasta los tuétanos la estructura productiva del país, no puede desligarse de la dicotomía que acompaña al aparato productivo venezolano al expresar ese abismo entre el mundo petrolero y el resto de la economía. Divorcio que se observó de manera dramática durante el reciente sabotaje petrolero de finales de 2002 y principios del 2003. El desempleo no es que sea un fenómeno nuevo ni de reciente data. Su modificación requerirá años para poder establecer otros equilibrios entre los diferentes sectores que componen el aparato productivo.

La población activa venezolana constituida por todas las personas de 15 y más años con disposición y disponibilidad de trabajar alcanza un valor de 12.042.617 personas para marzo de 2004. A esa cantidad debe sumársele para completar el total de la población mayor de 15 años la denominada económicamente inactiva, 5.439.940 de personas, que incluye a los estudiantes, rentistas, pensionados, jubilados y trabajadores familiares que trabajan menos de 15 horas a la semana, según cómo lo mide el Instituto Nacional de Estadística. El gran total es de 17.482.557 personas como población de 15 o más años.

Tales datos son obtenidos a través de la Encuesta de Hogares por Muestreo que se viene realizando en Venezuela desde 1967. En cuanto a la población desocupada que tiene un comportamiento estacional a finales de año luego de terminada las fiestas navideñas, paso de un 14,6% en diciembre de 2003 a 19,1% en enero para luego descender hasta un 15,6% en marzo de 2004.

La recuperación que se ha tenido tanto en términos relativos como absolutos en el primer trimestre del año no deja de impresionar y es otro dato que confirma la recuperación productiva que está teniendo la economía venezolana. Se recuperaron desde el inicio del año hasta marzo unos 450 mil puestos de trabajo, a los cuales se les debe agregar la incorporación de quienes se sumaron al mercado laboral, lo cual da un total para el trimestre de unos 70 mil puestos adicionales, para un gran total de unos 520 mil puestos en el primer trimestre del año.

Es conveniente señalar la velocidad en la disminución del desempleo que para marzo ya recuperó los niveles que se tenían en noviembre de 2003. Con estas cifras se agrega otro elemento a lo que por evidente no puede dejar de ser conocido por los más feroces detractores del gobierno. Que difícil es tapar el sol con un dedo, y al parecer es que no pueden aceptar resultados de un proceso que se ha venido dando de manera paulatina y consistentemente luego del sabotaje petrolero que pretendió acabar con el país. Logros indiscutibles también en lo económico, no hay duda, y afectan a quienes de una manera u otra se encuentran empeñados en empañar la labor que se realiza.

El total de la población ocupada superó de nuevo los diez millones, exactamente 10.169.852 personas que constituyen el reverso de la desocupación, 84,4%. Otro dato interesante de las estadísticas laborales se refiere a la comparación del número de desocupados entre marzo del 2004 y los del 2003, momentos cuando se comenzaba a superar el sabotaje petrolero, en términos relativos para 2004 son un 79,7% del total del año anterior, y en términos absolutos la cifra es impactante en marzo de 2004 se tienen unos 480 mil desocupados menos. Otro signo de la recuperación que vive el país. Saliendo entonces de la Fosa de Cariaco, gracias primero a la presencia de flotadores y del deslastramiento del aparato productivo, y ahora en pleno proceso de actuación de los propulsores como las Compras del Estado, el Plan de Siembra, el mejor funcionamiento del Sistema Financiero Público, la aplicación de una serie de medidas financieras para apoyar la actividad productiva, y en particular, el encendido de la inversión relativa al petróleo y sus sectores anexos.

Venezuela va encontrando la ruta de la recuperación gracias a la incorporación de los sectores privados que han comenzado a reconocer lo suicida que resultaron las propuestas de la oposición, a partir de diciembre de 2001. Ya se trata de hechos y no solamente de los anuncios que se vinieron dando luego de finalizada la conmoción petrolera de principios del 2003.

De continuar la tendencia que se ha venido manifestando en el primer trimestre de 2004 podría estimarse para finales de año una recuperación del empleo equivalente a la que se tuvo en los primeros años del gobierno. Diferentes políticas relativas a la creación de empleo pudieran acelerarse de entrar en combustión los motores que ligan el empleo al sector de infraestructura, particularmente en lo relativo a la vivienda, siendo esa actividad de gran repercusión no sólo en cuanto a la creación de nuevos puestos de trabajo, sino también al resolver una necesidad social tan sentida como lo es el tener techo propio. Hacia allá se encuentran encaminados los esfuerzos que realiza el gobierno nacional, y solamente nos queda resaltar la necesidad de incorporar al sector privado de la economía para hacer que ese proceso sea más consistente.