Red Voltaire
La traición de los intelectuales

Alain Finkielkraut y Bernard Henry Lévy, dos propagandistas del «choque de civilizaciones»

Francia se jactaba en el pasado de producir grandes intelectuales que aportaban al mundo nuevos elementos de reflexión. Hoy vive, sin embargo, bajo la dictadura de aquellos que dictan opiniones, que se responden a sí mismos para imponer con más facilidad un pensamiento prefabricado, impidiendo así todo pensamiento crítico. Entre ellos están Alain Finkielkraut y Bernard Henry Lévy, dos figuras pintorescas que se esfuerzan por monopolizar la palabra en los medios de difusión para promover sin contradictores la política de Bush y Sharon. El hecho de que la presidencia del Festival de Cannes la ejerza Emir Kusturica, a quien consideran una «oveja negra», podría ser una buena ocasión para observar sus métodos y los canales que utilizan para su difusión.

| Paris (Francia)
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¿Será el festival de Cannes el marco de un nuevo ajuste de cuentas mediático? Y, de serlo, ¿en qué puede ello interesar a una revista de análisis político internacional?

El 11 de mayo 2005 se inauguró en Cannes el Festival Internacional de Cine. El jurado está presidido este año por el cineasta bosnio Emir Kusturica, dos veces vencedor en el concurso. Sin embargo, este realizador barroco tiene en Francia dos adversarios mediáticos de envergadura: Alain Finkielkraut ensayista escritor y Bernard Henry Lévy filósofo escritor, ambos franceses.

Los dos son también conocidos debido a sus posiciones, tanto en la esfera cultural como en la política, y cuentan con importantes difusores mediáticos para divulgar ampliamente sus opiniones. Ahora bien, los análisis que hacen constituyen un reflejo recurrente de las políticas gubernamentales de Ariel Sharon (Israel), de Bush (EEUU) o, por lo menos, un apoyo a la problemática del choque de civilizaciones.

Es muy probable que ambos hombres no pierdan la oportunidad de atacar a su viejo adversario y será interesante observar qué medios de comunicación masiva utilizan para hacerlo. Esos mismos medios de comunicación masiva son, en efecto, los que el día de mañana apoyarán de modo más o menos abierto un ataque contra Irán, Siria o cualquier otro adversario designado.

La observación de la polémica que probablemente se producirá permitirá calcular la influencia de ambos analistas y la repercusión de las tesis que proclaman.

En el origen de la polémica: la guerra en Yugoslavia

El conflicto entre Emir Kusturica, Bernard Henri Lévy y Alain Finkielkraut comenzó con la división de Yugoslavia. Los tres hombres asumieron posiciones irreconciliables entre sí.
Desde 1991, Alain Finkielkraut tomó posición a favor de los nacionalistas croatas y será el principal vocero de los separatistas en Francia [1]. En 1992 redacta un libro titulado Comment peut-on être croate? (Cómo se puede ser croata), en el cual hará la apología de las pequeñas naciones que él presenta como garantes de libertad frente a uniformidades opresivas. Se erigirá entonces en defensor de las raíces históricas de los pueblos y de las divisiones comunitarias y religiosas: «Si yo mismo no hubiese sido judío, quizás no hubiese puesto tanto ardor y tanta insistencia en la defensa de Croacia. Pero, como dijo Péguy de forma admirable en "Notre jeunesse" (Nuestra juventud): mientras más remoto sea nuestro pasado, más habrá que defenderlo, que mantenerlo puro» [2].

Bernard Henri Lévy, por su parte, aboga por la independencia de Bosnia-Herzegovina y se convertirá en vocero del presidente musulmán bosnio Alija Izetbegovic [3].

Aunque su compromiso es ligeramente más tardío que el de Finkielkraut, su repercusión mediática será mucho más importante; escribirá un libro sobre Bosnia-Herzegovina [4]; realizará un documental para la televisión [5] y otro para el cine [6]. También dedicará a Bosnia-Herzegovina muchos de sus editoriales en el semanario francés Le Point, elaborará temporalmente una lista «Sarajevo» para las elecciones europeas de 1994 en Francia y organizará giras del político Alija Izetbegovic por toda Europa.

Contrariamente a Alain Finkielkraut, no hará la apología de los nacionalismos, pero exaltará la existencia en la Bosnia de Izetbegovic de un ideal republicano, de una «pequeña Yugoslavia» multiétnica mientras que presentará a los serbios como un pueblo culpable de intento genocida.

Aunque la base del razonamiento de ambos hombres difiere, su acción política en ese campo es similar. Ambos intelectuales llaman a levantar el embargo sobre las ventas de armas destinadas a los movimientos separatistas, presentan a sus adversarios como fascistas o como modernos seguidores del Pacto de Munich y atacan a los «simpatizantes pro serbios» de las instituciones francesas. Popularizan la imagen maniqueísta de los croatas y musulmanes bosnios demócratas frente a un fascismo serbio. Para lograrlo, no vacilan en limpiar y borrar las referencias fascistas el campo cuya defensa han escogido, las cuales son históricamente notorias.

En tal sentido, Bernard Henri Lévy olvidará conscientemente el pasado pronazi y de colaborador militar de los nazis de Izetbegovic durante la Segunda Guerra Mundial, del mismo modo que publicará sus llamados a favor de una Bosnia habitada solamente por musulmanes.

A Izetbegovic lo presentará, por el contrario, como el «general De Gaulle bosnio» y, conjuntamente con Massud el afgano, como un modelo del «Islam moderado». Alain Finkielkraut, a su vez, asumirá la defensa del ex arzobispo croata, Monseñor Stepinac [7], a pesar de sus posiciones pronazis y de su apoyo al régimen ustachi de Ante Pavelic [8].

Por su parte, Emir Kusturica tenía un enfoque totalmente diferente del problema. Nacido en Sarajevo en 1954 en el seno de una familia bosnia «musulmana», pero agnóstica y partidaria de Tito (su padre trabajaba en el Ministerio de Información de Bosnia-Herzegovina), Kusturica siempre se consideró yugoslavo.

Denunció a los nacionalistas croatas y eslovenos separatistas a quienes no vaciló en presentar como descendientes ideológicos de los colaboradores nazis.

En diversas ocasiones, ha dejado entrever la responsabilidad de las potencias extranjeras en la fragmentación de su país. Por ello escribió, en 1992, en el diario francés Le Monde: «En Europa, el enfrentamiento entre los musulmanes de Bosnia y los serbios de Bosnia no es auténtico, ha sido fabricado, ha surgido de los escombros de los imperios caídos que dejaron tras ellos sus cenizas. Ha sido alimentado por los movimientos nacionalistas sin razón alguna, es TU incendio, eres TÚ quien debe apagarlo.» [9]

Ese enfoque no podía ser del agrado de los dos intelectuales franceses, sobre todo porque venía de un artista reconocido internacionalmente y tenía, por consiguiente, cierta repercusión. Asimismo, las posiciones de ambos hombres habían ofendido al realizador, quien les respondió con violencia.

Tras diversas estocadas de ambos lados, la polémica estalló realmente cuando Kusturica ganó por segunda vez el máximo galardón, Palma de Oro [10] con el film Underground, homenaje barroco y onírico fúnebre a la difunta Yugoslavia. El realizador concluye su film con estas palabras «Es con dolor, con tristeza y con alegría que recordaremos nuestro país, cuando narremos a nuestros hijos esas historias que comienzan como todos los cuentos de hadas: había una vez un país...».

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Alain Finkielkraut en compañía del embajador de Croacia en Francia.

Alain Finkielkraut será el primero en reaccionar ante aquella Palma de Oro en el diario Le Monde, acusando al jurado del Festival de haber recompensado a un propagandista nacionalista panserbio [11].

Kusturica le responde en el mismo diario mucho más tarde, el 26 de octubre de 1995, parodiando los excesos del filósofo [12].

Poco después, Finkielkraut contraataca, esta vez en otro diario francés, Libération. Obligado a admitir que no había visto el film antes de hacer su crítica publicada en Le Monde, trató de justificarse explicando que se trataba de una necesidad urgente: «El traidor se llevó así la palma del martirio: esa falsificación ofensiva y estúpida tenía que ser denunciada sin demora. Eso fue lo que hice.» [13]. Lo que llega a la opinión pública de este duelo es que Finkielkraut había criticado un film que no había visto.

Inclusive se realizó un film satírico basado en esta anécdota poco estimulante como punto de partida [14].

Este intercambio hizo pasar a un segundo plano el enfrentamiento Bernard Henri Lévy-Kusturica. Más sutil, Bernard Henri Lévy insistía regularmente en sus Bloc-Notes en el hecho de que él no juzgaría el film hasta haberlo visto, presentando regularmente al realizador bosnio como un autor fascista [15]. BHL no desmintió este criterio tras haber visto el film, pues entonces comparó a Kusturica con Céline: un genio racista [16].

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Emir Kusturica

Herido por esta polémica, Emir Kusturica manifestó querer abandonar el cine, pero tres años más tarde reanudó su trabajo de realizador con Chat Noir, Chat blanc (Gato Negro, Gato Blanco). Su regreso se caracterizaría por un nuevo ataque contra Bernard Henri Lévy, al afirmar que después de haber visto el film Le Jour et la nuit (El día y la noche), realizado por su adversario, se decidió a volver al cine, al no poder dejar ese arte en manos de semejantes incapaces.

Esos viejos rencores corren el enorme riesgo de avivarse con motivo del actual Festival de Cannes 2005. En tal caso, falta por saber si se movilizarán las redes mediáticas.

Las redes mediáticas

Bernard Henri Lévy y Alain Finkielkraut existen ante todo por su capacidad de hacerse escuchar en los medios de comunicación masiva. A pesar de ser filósofos de formación y de presentarse como tales, ninguno de los dos es estudiado o figura como materia de estudio en las universidades, ni han concebido conceptos filosóficos que los trasciendan.

La legitimidad de ambos proviene de su omnipresencia mediática y de su capacidad de movilizar los medios de comunicación masiva en torno a cada una de sus tomas de posición, sean cuales sean sus consecuencias.

No obstante, las redes mediáticas de ambos hombres son cambiantes y evolucionan con el tiempo. Es difícil saber en qué estado se encuentra cada uno en sus relaciones con tal órgano de prensa, con tal redactor de editorial o con tal jefe de grupo de prensa.

Les redes de Bernard Henri Lévy han sido objeto de varias obras recientes que han permitido conocer sus amistades y sus contactos en la prensa. Entre los libros publicados sobre «el más grande intelectual francés», está la obra de Jade Lindgaard y Xavier de La Porte, le B.A. BA du BHL [17], que brinda la mejor información existente al respecto. Los autores analizan lo que para ellos representa un ejemplo perfecto de la buena utilización de las redes: la repercusión obtenida por el film de BHL, Le jour y la nuit [18].

Incluso antes de su exhibición, el film daría lugar a un gran número de artículos y ocuparía también las primeras páginas de la revista Paris Match [19], de la revista del diario parisino Figaro Magazine [20], del semanario Point [21] y otro más llamado L’Évènement du Jeudi [22]. Jade Lindgaard y Xavier de La Porte comentan que en esa época BHL estaba vinculado a Roger Théron, propietario de Paris Match , a quien defendió en el asunto de las fotos de Mitterrand en su lecho de muerte y que es amigo de Jean-Luc Lagardère (cuyo discurso fúnebre pronunciaría) que es en parte propietario de Paris Match.

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Bernard Henri Levy de cineasta.

Los autores opinan que los dirigentes de L’Évènemente du jeudi habrían podido hacer una buena propaganda a la exhibición del film para así seducir al propio Lagardère mientras esperaban que se recuperara económicamente su semanario. El periódico ocuparía su primera página con el anuncio del film, presentando una ficha de filmación, una entrevista al realizador, otra a Maurice Jarre, autor de la banda sonora original y publicando un “A favor/En contra».

La parte «A favor» es garantizada por Yann Moix, editor Grasset (donde Lévy es autor desde 1973) quien, por consiguiente, formará parte de la ficha de filmación de Podium en la Revista la règle du jeu de BHL. En lo referente al semanarrio Le Point, Lévy trabaja como redactor de editoriales, fue coguionista del film con Jean-Paul Enthoven (asesor en la dirección de redacción del semanario) y el crítico de cine del periódico, Pierre Billard, redacta el dossier de prensa sobre el film.

Esas primeras páginas incluirían fichas de viaje de Françoise Giroud en la revista Le Nouvel Observateur [23], del productor Daniel Toscan du Plantier en le Figaro Magazine [24], del animador del Canal + Karl Zéro [25] en le Journal du dimanche [26]. En cuanto al propio Bernard-Henri Lévy, él mismo publicará dos, en L’Express [27] y en Télé 7 jours. Esos dos periódicos pertenecen al grupo Hachette de Jean-Luc Lagardère, también propietario de Éditions Grasset.

En la televisión, el bombardeo propagandístico fue igualmente importante [28].

La FNAC, una cadena de tiendas del multimillonario francés François Pinault, de quien es amigo, será la coproductora del film y realizará una labor promocional habitualmente reservada a los grandes conciertos por concepto de venta de boletos. _ Cuando se exhibe el film, las críticas hechas al largometraje serán muy malas, y algunos de sus amigos hablarán entonces de «complot» contra el realizador.

Este estudio muestra la magnitud de los medios desplegados por Bernard Henry Lévy gracias a sus amistades personales en los círculos mediáticos o políticos [29], a sus intercambios de buenos procedimientos (El «Bloc de Notas» del Point es la ocasión de enaltecer o atacar el trabajo de otros autores o periodistas) o a su posición personal (su puesto de editor en Grasset que le permite editar o no a ciertos periodistas o escritores [30]; es igualmente miembro del consejo de supervisión de la cadena franco-alemana Arte).

Sin embargo, estas relaciones pueden fluctuar, aunque en estos últimos años hay un grupo de diarios fieles. Le Point, propiedad de François Pinault, es el primero de ellos. Tiene lazos históricos con Grasset, pues BHL escribe en el mismo desde 1998. Le Monde es igualmente un apoyo de hace tiempo, sobre todo desde que en 1994 se puso al frente del mismo el equipo Colombani-Plenel-Minc.

El autor firmará trece trabajos entre 1998 y 2000 y, teniendo en cuenta el lugar que ocupa el diario entre las élites francesas, desempeñará un papel esencial en el proceso de relegitimización del intelectual tras el fracaso de Le Jour et la Nuit. Por otra parte, dado que Jean-Marie Colombani dirige el programa La rumeur du Monde en France Culture, y el ex director delegado, Edwy Plenel, Le Monde des idées en el canal LCI, la proximidad con este diario permite disponer de gran repercusión en la intelectualidad.

Bernard Henri Lévy aprovechará plenamente este dispositivo al publicar su libro ¿Quién ha matado a Daniel Pearl? [31].

Las redes de Alain Finkielkraut, menos significativas, no han suscitado estudios recientes. Señalemos que frecuentó la Fundación Saint-Simon [32] y que dispone de un programa semanal en France Culture llamado Répliques.

Entre 1987 y 2003, Alain Finkielkraut firmó, frecuentemente solo y a veces con otros autores, 81 artículos en la prensa nacional francesa [33]. Sin embargo, en la actualidad parece ser más favorable a la herramienta audiovisual.

Desde 2003 no ha vuelto a firmar ningún otro artículo en la prensa, sin embargo se ha convertido en un habitual de los sets de televisión [34].

Estas redes sirven regularmente a ambos hombres para validar, apoyar las orientaciones y las políticas de Israel y Washington. Ambos autores participan por lo tanto en la difusión de las problemáticas sionistas y atlantistas (OTAN) en la opinión pública francesa.

Difundir el atlantismo

Bernard Henri Lévy y Alain Finkielkraut sólo han trabajado juntos en otro lugar en la creación el Instituto de Estudios Levinasianos de Jerusalén, aunque sus intervenciones o trabajos concuerdan con bastante frecuencia.
Ambos autores se han destacado en la defensa y apoyo de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Este es un tema recurrente en el caso de Alain Finkielkraut, quien ha legitimizado siempre las acciones de Tsahal contra las poblaciones palestinas [35].

Como de costumbre, Bernard Henri Lévy se ha mostrado mucho más sutil que su colega, pero el punto de vista defendido es más o menos el mismo. Llegó a intervenir en las celebraciones que rodearon la firma de la Iniciativa de Ginebra entre Yossi Beilin y Yasser Abed Rabbo para ofrecer la lectura más favorable a Israel, pretendiendo que los palestinos habían reconocido formalmente su renuncia al derecho de retorno mientras que esta cuestión es expuesta de forma compleja y con mucho cuidado para con todo el mundo en ocho páginas del acuerdo firmado.

En cuanto a la guerra de Irak, Alain Finkielkraut se pronunció fuertemente a favor de la misma, fustigando «la impotencia europea» frente al «dictador Sadam Husein».

En eso también, Bernard Henri Lévy tuvo una posición más ambigua, contradiciéndose de un escrito en a otro, sobre su apoyo o no al conflicto para terminar declarándose opuesto a esta guerra por razones tácticas y minimizando el delito que representaba el ataque ilegal estadounidense. El 16 de agosto de 2002, Bernard Henry Lévy era claro: «¿Atacar a Sadam Husein? Sí, por supuesto. No será aquí donde se defenderá a ese masacrador de kurdos y chiítas, a ese terrorista, a ese megalómano suicida, a ese loco, a ese Nerón del accionismo, de quien ya en 1998 Massud (el afgano) me había dicho que poseía armas químicas y bacteriológicas masivas a las cuales sólo les faltaban portadores confiables. En todo caso, este ataque será un error trágico de no estar precedido por dos operaciones decisivas. Una operación diplomática, en primer lugar, que asegura a los Estados Unidos, como antes de la guerra del Golfo, la neutralidad, incluso el apoyo logístico y táctico, de uno o varios Estados árabes moderados. Por otra parte una acción propiamente política que, como en Afganistán, refuerza a los opositores internos de Sadam, el relevo posible, la alternativa, es decir, el equivalente iraquí de esa Alianza del Norte sin la cual el orden talibán reinaría aún en Kabul.» » [36].

Ninguna palabra era lo suficientemente fuerte para denunciar a Irak. Sin embargo, este llamado a la guerra había desaparecido dos meses más tarde: «Mantengo que Irak es un señuelo. Mantengo que al hacer la guerra a Irak, América se equivocaría de objetivo.» » [37]. Afirmar «Mantengo» en estas condiciones no deja de ser mordaz. A continuación, el autor designa la Guerra de Irak como una guerra «moralmente justa», pero «un error político»» [38] y su principal inquietud será el antiamericanismo que suscita esta guerra [39].

En lo referente a las futuras aventuras coloniales de la administración Bush, señalemos que Alain Finkielkraut es miembro del Comité de Apoyo a los Estudiantes Iraníes [40] y que es signatario, con Bernard Henri Lévy, de un llamamiento a favor de la «Revolución del Cedro» en el Líbano [41]. Ambos hombres habían defendido anteriormente la «revolución» naranja en Ucrania.

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Sin embargo, ambos autores se destacan sobre todo en la divulgación de la ideología de «Choque de Civilizaciones» en la sociedad francesa.
En su libro ¿Quién ha matado Daniel Pearl?, «novela-investigación» que mezcla pseudo investigación de campo, comentarios «filosóficos» personales e invención literaria (no duda en explicar lo que pasó por la cabeza de Daniel Pearl antes de su decapitación, haciendo así hablar a un muerto), Bernard Henri Lévy entrega una lectura esencialista del Islam. Opone un Islam moderno y occidentalizado a un Islam fundamentalista y amenazante, validando así la tesis de la conspiración islamista mundial. Afirma en esta «investigación» que el periodista del Wall Street Journal Daniel Pearl, asesinado en 2002 en Karachi (pakistán), fue muerto por los servicios secretos paquistaníes pues habría investigado acerca de los lazos entre el ISI y Al Qaeda, y una posible venta de armas nucleares de Pakistán a la organización de Bin Laden.

Esta versión de los hechos fue desmentida por la redacción del diario en el cual trabjaba Daniel Pearl y por el mismo padre del periodista. Además, bastantes elementos factuales de la investigación se presentan en el mejor de los casos como dudosos ante la lectura de la contrainvestigación realizada por William Dalrymple en la New York Review of Book [42].

Ello no impidió que la inmensa mayoría de la prensa francesa rindiera homenaje a la obra, presentándola como algo que había que leer.
Este libro no es una obra aislada. A lo largo de artículos y editoriales, BHL se esfuerza por presentar una opinión árabe que agrupa a fanáticos y que es conveniente vencer militarmente [43].

Más grave aún, este punto de vista fue desarrollado en un informe oficial solicitado por el presidente de la República Francesa Jacques Chirac y el primer ministro de la época, Lionel Jospin, al mediático intelectual en 2002.

Según un miembro anónimo del gabinete de Hubert Védrine, ministro francés de Relaciones Exteriores de entonces, citado por Jade Lindgaard y Xavier de la Porte [44], este informe había sido solicitado al autor para que dejara de fustigar la acción de Francia en Afganistán.

El ex miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores confiaba a los autores: «Hay que relacionarse con ese mundillo con poder de perjudicar y agitar. Hay que tener cuidado porque hay una inclinación natural en la prensa por estos discursos. Estamos obligados a contemporizar con ellos». Así, gracias a sus redes, se confiaba a Lévy la redacción de un documento oficial y se le confería una legitimidad complementaria a sus opiniones.

Posteriormente, se destacará en los ataques contra el intelectual suizo de origén musulmán Tariq Ramadan. Este último, será tildado de antisemitismo, de doble lenguaje e incluso de estar vinculado al financiamiento de Al Qaeda [45].

Por su parte, Alain Finkielkraut fue consultado por la Comisión de Relaciones Culturales, Familiares y Sociales de la Asamblea Nacional Francesa durante la mesa redonda sobre el laicismo en la escuela, organizada el 22 de mayo de 2003. Decidido partidario de la prohibición del velo en las escuelas, tomará posición regularmente contra los franceses de origen árabe en Francia.

Así, declarará que Francia no participó en la guerra de Irak de la administración Bush para calmar a ese sector de la población. Son estos mismos franceses de origen árabe quienes serán presentados como la causa de un «nuevo antisemitismo»» [46] en Francia [47] e incluso de un «racismo antiblanco» » [48], una expresión reservada en otros tiempos únicamente al Frente Nacional.

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Bernard Henri Levy

Perfecta ilustración de esta óptica defendida por ambos autores, el semanario Le Point en su último número (12 de mayo de 2005) propone en sus páginas un debate en el que Alain Finkielkraut denuncia nuevamente el «nuevo antisemitismo» y el «racismo antiblanco» de las poblaciones árabes francesas mientras que Bernard Henri Lévy, en su Bloc-Note denuncia el choque de Pakistán y Al Qaeda [49].

Hagan su apuesta

En las probables futuras maniobras contra Emir Kusturica, no sabemos quién dirá qué ni cuáles serán los medios utilizados. Las alianzas en el mundo mediático y cultural parisino son demasiado cambiantes pare entregarse a pronósticos. Sin embargo, para el ciudadano, la observación de estas alianzas ofrece preciosas informaciones sobre las próximas campañas mediáticas que sin lugar a dudas influirán mucho más en su vida que una querella mundana. Es lo interesante de la observación del enfrentamiento por venir.

[1] En 30 artículos compilados por la embajada de Croacia sobre el apoyo de los intelectuales franceses a la independencia croata, Alain Finkielkraut es firmante o cosignatario de 12.

[2] Alain Finkielkraut, Comment peut-on être croate? Gallimard, París, 1992. p. 51-52

[3] Itzetbegovic, aunque apoyó en su juventud el Reich nazi, curiosamente se convirtió en el ídolo de los israelíes. Se hizo entonces amigo de Richard Perle.

[4] Le Lys et la cendre, journal d’un écrivain en temps de guerre en Bosnie (La lis y la ceniza, diario de un escritor en tiempo de guerra), Grassy, 1996

[5] Un jour dans la mort de Sarajevo (Un día en la muerte de sarajevo), 1992

[6] Bosna!, 1994

[7] «Mgr Stepinac et les deux douleurs de l’Europe», diario francés Le Monde, 7 de octubre de 1998

[8] «Jean-Paul II béatifiera prochainemente le criminel contra l’humanité, Alojzije Stepinac» (El papa Juan Pablo II beatificará próximamente al criminal de guerra Alojzije Stepinac), Nota informativa de la Red Voltaire, junio de 1998

[9] «Europe, ma ville flambe!» (Europa, mi ciudad arde), Le Monde, 24 de abril de 1992.

[10] La primera la obtuvo en 1985 con el film Papa esá en viaje de negocios

[11] «Lo que Kusturica tradujo en música y en imágenes es el propio discurso que esgrimen los asesinos para convencer y para convencerse de que actúan en legítima defensa por tener que enfrentarse a un enemigo todopoderoso. Este cineasta, de quien se dice que no tiene medida, ha explotado así el sufrimiento de Sarajevo mientras retoma íntegramente los argumentos estereotipados de los causantes del hambre en ese territorio y de sus sitiadores. Ha simbolizado una Bosnia martirizada cuando se niega a llamarse bosnio y monta en cólera cuando alguien se atreve a llamar fascista a Slobodan Milosevic o a calificar a los serbios de agresores. Al otorgar la Palma de Oro a Undergroud, el jurado de Cannes creyó reconocer el mérito de un creador de imaginación prolija. De hecho, honró a un ilustrador servil y alardoso que emplea clichés criminales, puso por las nubes la versión rock, postmoderna, desordenada, adaptada a la moda, norteamericanizada, y filmada en Belgrado, de la más cacareada y falaz propaganda serbia. Ni el mismo diablo habría podido concebir una ofensa tan cruel a Bosnia, ni un epílogo tan grotesco a la frivolidad y a la incompetencia occidentales.»; Alain Finkielkraut, «El impostor Kusturica», Le Monde, 2 de junio de 1995

[12] «Mi impostura», Le Monde, 26 de octubre de 1995

[13] «La propagande onirique d’Émir Kusturica» (La propaganda onírica de Kusturica), Libération, 30 de octubre de 1995

[14] «Rien sur Robert» (Nada sobre Robert), de Pascal Bonitzer, 1999 con Patrice Luchini, Sandrine Kiberlain y Michel Piccoli

[15] Le Point, Bloc Note del 10 de junio de 1995 y del 21 de octubre de 1995.

[16] Le Point, Bloc Note del 4 de noviembre de 1995.

[17] Édition La Découverte, 2004

[18] «Le cas d’école du film de BHL, le jour y la nuit», op. cit., p. 92.

[19] 30 de enero-5 de febrero de 1997

[20] 1°-7 de febrero de 1997

[21] 1°-7 de febrero de 1997

[22] 13-19 de febrero de 1997

[23] 20 de junio de 1996

[24] 1° de febrero de 1996

[25] Además, actor en el film

[26] 15 de febrero de 1996

[27] 13 de febrero de 1996

[28] Alain Delon (actor principal del film) aparece el 2 de febrero de 1996 en el programa 7/7 de Televisión Francia 1 (TF1). El 9 de febrero, Bernard Henri Lévy es el invitado de 19/20 de TV France 3. Unos minutos más tarde, Arielle Dombasle (actriz principal del film y compañera del realizador) se presenta en France 2 en el programa Déjà le retour. El martes 11, Bernard Henri Lévy es el invitado de otro programa Nulle part ailleurs en el Canal +. Esa misma noche, Arielle Dombasle participa en TV France 2 en el Cercle de minuit. Al siguiente día por la mañana, Bernard Henri Lévy se presenta en la emisión France Inter antes de figurar de nuevo, varios días después, en TV France 3 en el programa Ligne de mire.

[29] La constitución de las redes puede comenzar temprano. Desde sus estudios preparatorios para el concurso de la Escuela Normal Superior en Louis-le-Grand, tiene por compañero de aula a Alexandre Adler (cronista en la radio France Culture y en el diario Le Figaro), Olivier Cohen (director editorial de la conocida casa de ediciones fracesa Seuil), Roger-Pol Droit (periodista de Le Monde), Jean-Marie Guéhenno (secretario general adjunto de las Naciones Unidas). En la misma época conoce a Alain Minc que está en Matemática Superior en el mismo centro.

[30] Entre los autores publicados se encuentran Nicolas Sarkozy, quien publicó una biografía de George Mandel en la prestigiosa casa editorial

[31] Bernard-Henri Lévy estaba en la primera plana de Le Monde des livres el 25 de abril de 2004, al día siguiente era invitado a La rumeur du Monde a las 12:45 en France Culture y a Le Monde des idées a las 17:10 en LCI

[32] cf. La face cachée de la Fondation Saint-Simon, por Denis Boneau, Voltaire, 10 de febrero de 2004

[33] Este conteo lo realizó Mathias Reymond, «Les prédications d’Alain Finkielkraut (2): «Mes opinions sur papier journal»», Acrimed, 12 de enero de 2005. El artículo da cuenta de 61 articles en Le Monde, 11 en Libération, 5 en Le Figaro, 2 en Le Point, uno en La Croix y uno en L’Express.

[34] Es invitado regular de Serge Moati, en el programa Ripostes (2 de noviembre 2003, 30 de mayo de 2004, 7 de noviembre de 2004 y 19 de diciembre de 2004), de Guillaume Durand en el programa Campus (12 de octubre de 2003 y 14 de octubre de 2004), de Franz-Olivier Giesbert en Cultures et dépendances (13 de marzo de 2002, 10 de septiembre de 2003, 10 de diciembre de 2003, 4 de mayo de 2005). Fuente Acrimed, artículo citado, actualizado por nosotros

[35] «La única opción de Israel era tratar de eliminar el terrorismo por sí mismo. El hecho de que no haya solución militar no quiere decir que una reacción militar deba ser catalogada de ilegítima. [...] No se puede aterrorizar a la gente y al mismo tiempo pedirles que obedezcan escrupulosamente las convenciones de Ginebra» La Croix, (17 de abril de 2002)

[36] Le Bloc-Note de Bernard Henry Lévy, Le Point, 16 de agosto de 2002

[37] Le Bloc-Note de Bernard Henry Lévy, Le Point, 25 de octubre de 2002 (no se trata de una cita fuera de contexto, los que conocen el estilo deshilvanado de los Bloc-Note de BHL en Le Point saben que le ocurre poner una idea de este tipo entre dos pensamientos sobre otros temas que no tienen nada que ver.

El fragmento que citamos no se apoya en ningún otro razonamiento, contrariamente a su justificación de la guerra en agosto.).

[38] Le Bloc-Note de Bernard Henry Lévy, Le Point, 14 de febrero de 2003

[39] « Chirac et Villepin auront-ils le courage de désavouer l’antiaméricanisme qui déferle? (Chirac presidente de Francia y Villepin primer ministro tendrán el coraje de desaprobar el antiamericanismo que se viene?), Le Bloc-Note de Bernard Henry Lévy, Le Point, 18 de abril de 2003

[40] Les bonnes raisons d’intervenir en Iran, Voltaire, 12 de febrero de 2004

[41] « Vive la Révolution du Cèdre », Le Figaro, 14 de marzo de 2005, tratado en Tribunes Libres Internationales, Voltaire, 15 de marzo de 2005

[42] «Murder in Karachi», 4 de diciembre de 2003. Este texto fue traducido al francés por el mensual Monde diplomatique en el marco de un dossier que impugnaba las tesis del autor: ««La novelainvestigación» o la mala investigación», dossier realizado bajo la dirección de Serge Halimi, 11 de diciembre de 2003.

[43] «Los talibanes no fueron solamente vencidos, sino que lo fueron sin combatir. Lo fueron de forma lastimosa, sin ápice de honor; y la imagen de estos combatientes deshechos, que de Damasco a Túnez en las calles árabes habían sido rodeados de una aureola de prestigio, la imagen de estos Saladinos que se pensaba pondrían a América de rodillas y que, al primer disparo, salieron en desbandada, dejó estupefactos a los que se reconocían en ellos.», tomado de Esto que nosotros hemos aprendido desde el 11 septiembre, por Bernard-Henri Lévy, Le Monde, 21 de diciembre de 2001.

[44] Le B.A. BA du BHL, op. cit., p. 119

[45] «La otra cara de Tariq Ramadan», Le Monde, 1o de noviembre de 2003. Tratado en Tribunes Libres Internationales n°223, 3 de noviembre de 2003.

[46] cf. «Daniel Pipes, expert de la haine», Voltaire, 5 de mayo de 2004

[47] «No son solamente marginales desestructurados quienes transponen el conflicto del Medio Oriente a Francia: la élite está, una vez más, en el diapasón del populacho.», Alain Finkielkraut, L’Arche, mayo-junio de 2002

[48] Es la tesis que defendía frente a Tariq Ramadan en el programa de televisión Culture et dépendance en France 3, el 4 de mayo de 2005.

[49] Cosa rara, este editorial fue retomado al día siguiente por Los Angeles Times: «Pakistan’s Chips in a Shady Game», Los Angeles Times, 13 de mayo de 2005.

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