Red Voltaire
El señor de las guerras y las torturas; La casa matriz de la tiranía; Terror y muerte en Guantánamo y Un ícono de la anarquía

Estados Unidos y los derechos humanos (Segunda parte)

Bush, Rumsfeld, Negroponte, Powell, Rice, son entre otros, los actores de esta pesadilla. Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con horror- la fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su padre que fue asesinado por soldados US en el interior de un automóvil. La cabeza del hombre prácticamente había desaparecido al recibir decenas de balazos. Y, sin embargo, el imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación de los derechos humanos en el mundo y pretende «inaugurar» o traer al mundo «más democracia». Segunda entrega.

| Quito (Ecuador)
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El Señor de la guerra y las torturas

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Uno de los tantos tétricos personajes de la administración de Bush II es Donald Rumsfeld, el Secretario de la Guerra o “Secretario de Defensa”.

Al igual que su jefe Bush, Rumsfeld es el responsable de ejecuciones extrajudiciales, de torturas y tratos crueles y denigrantes infligidos a centenares de prisioneros de guerra. Las cárceles del imperio son el escenario de tanta inhumanidad practicada sin freno por las tropas y agentes de la NAS, (siglas en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), en especial por los agentes de la CIA y del FBI.

Jim Lobe, periodista de IPS, el 11 de marzo de 2005 informaba que diversos grupos defensores de los derechos humanos y senadores opositores estadounidenses procedieron a criticar abiertamente al Departamento de Defensa dirigido por Rumsfeld, por pretender desvincular a los altos mandos militares del imperio, de la práctica común de torturas cometidas contra prisioneros de guerra y civiles en el marco de la “guerra contra el terrorismo”.

El Senado de Estados Unidos, dominado por republicanos adictos a Bush tiene las conclusiones de diversas investigaciones realizadas sobre torturas, tratos crueles y denigrantes ocurridos en los campos de concentración del imperio. Esos informes tratan de minimizar el problema y especialmente de liberar de inculpaciones a los altos mandos militares y a sus Comandantes Bush y Rumsfeld, al afirmar que “se trata de casos aislados y que las torturas no son consecuencia de una política general agresiva hacia los prisioneros”.

En contrapartida, el senador demócrata Carl Levin, del Comité de Servicios Armados, considera que es necesario formar una comisión independiente para investigar los casos de tortura que han sido denunciados y llevar a la justicia militar, si es necesario, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Levin declaró que “nadie, dentro o fuera del Pentágono, (Sede del Departamento de Defensa) le ha pedido a los oficiales que den cuenta por las políticas que estimularon maltratos a los prisioneros”. Enfáticamente añadió que “solo puedo concluir que el Departamento de Defensa no es capaz de pedir cuentas a oficiales de determinado rango”.

El senador demócrata Carl Levin criticó el informe sobre violación de derechos humanos en contra de prisioneros de guerra, presentado por el vicealmirante Albert Church. Por su parte, el Director Ejecutivo del grupo estadounidense Derechos Humanos Primero, Michael Posner sostuvo que “los vacíos (del informe Church) demuestran la necesidad de una investigación independiente sobre nuestra política relativa al trato de los prisioneros”. Esta organización no gubernamental junto a la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra Donald Rumsfeld, a quien se considera el responsable directo de la práctica de torturas en contra de los prisioneros de guerra.

Según informa Lobe, son varias las organizaciones no gubernamentales estadounidenses defensoras de los derechos humanos que calificaron al Informe Church de “superficial”, sobre todo porque no tuvo en cuenta una serie de mensajes de correo electrónico del FBI en los que sugiere el consentimiento del gobierno de Bush, a la práctica de torturas.

Esas prácticas de torturas van desde la privación del sueño hasta la utilización de perros amaestrados para intimidar a los detenidos. Las torturas ejecutadas en la prisión de Abu Ghraib en Irak, son una muestra fehaciente del trato que tropas y agentes de la CIA usan para minar la resistencia de los detenidos. Los tratos crueles y denigrantes han llevado a la muerte a un número indeterminado de prisioneros a quienes se les despojó de su dignidad y de su condición de seres humanos con derechos.

Las evidencias en contra del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld son contundentes y así constan en la demanda presentada ante un Tribunal de Chicago por la Unión de Libertades Civiles (ACLU) que es la más antigua de las organizaciones defensoras de los derechos humanos en Estados Unidos y por la Human Rights First (HRF).

Los demandantes sostienen que Rumsfeld “tiene responsabilidad directa en torturas y abuso de detenidos en instalaciones militares en Irak y Afganistán”. Rumsfeld, con sus actos violatorios de los derechos humanos, es reo de delitos perpetrados contra la Constitución Política de Estados Unidos y de las leyes y tratados internacionales.

Los tratados internacionales, suscritos y ratificados por Estados Unidos y que son violados por Bush y Rumsfeld, son la Convención de Ginebra referida al trato que se debe otorgar a los prisioneros de guerra, Convención, además, que ha servido de base para desarrollar el Derecho Internacional Humanitario que tiende a proteger a los prisioneros de guerra y a la población civil afectada por conflictos armados y, en particular, la Convención de la Organización de las Naciones Unidas contra la Tortura y otros tratos Crueles y Denigrantes.

Lucas Guttentag, principal redactor de la querella contra Rumsfeld, sin ambages sostiene que el Secretario de Defensa de Estados Unidos “es directamente responsable por este descenso al horror, al autorizar personalmente técnicas ilegales de interrogatorio y al renunciar a su deber legal de detener la tortura”. Tanto la ACLU como la HRF solicitaron para las víctimas de los abusos y torturas una compensación o indemnización por el daño sufrido en las cárceles o campos de concentración del imperio.

Los demandantes sostienen que Donald Rumsfeld, personalmente aprobaba el uso de técnicas específicas de tratamiento a prisioneros de guerra y civiles capturados por las tropas o agentes de la CIA. Entre las torturas más comunes se describieron: el obligar a los detenidos a permanecer en posiciones incómodas por tiempos prolongados, a permanecer totalmente desnudos, lo que constituye una grave ofensa al honor y dignidad de los iraquíes y musulmanes en general, al uso de perros amaestrados para intimidar a los prisioneros, inclusive, con prácticas de violación sexual anal o sodomía, (humillación sexual) mutilamientos, aislamiento prolongado, exposición a temperaturas extremas, privación de sensaciones, golpes con objetos contundentes, uso de electricidad, amenazas de muerte mediante simulación de ejecuciones y fusilamientos, ahogamientos, golpes de puño, patadas o golpes con palos y toletes en las partes más sensibles de hombres y mujeres.

Las denuncias sobre violaciones de derechos humanos están documentadas en decenas de testimonios, en fotografías captadas por los propios agentes torturadores, en miles de correos electrónicos, en confesiones de los torturadores de turno.

La crueldad de las tropas y agentes de la CIA va más allá de lo humano. Por ejemplo, un iraquí, de apenas 17 años de edad, fue detenido y conducido a la cárcel de Abu Ghraib en el mes de agosto de 2003. Allí recibió disparos de armas de fuego en el cuello y en la espalda y se le negó atención médica durante horas. Posteriormente, los médicos decidieron retirar las balas que permanecían alojadas en el cuerpo del joven; pero sin anestesia y seguidamente se le negó alimentos, agua y analgésicos, mientras se lo sometía a otros tratos crueles e inhumanos. Este caso consta en la demanda presentada contra Rumsfeld, según relato de 17 de marzo de 2005, presentado por Lobe, el periodista de IPS.

Los testimonios de los sobrevivientes a las infames torturas son simplemente monstruosos, terroríficos. Inclusive los propios norteamericanos se sienten horrorizados al ver en televisión, escuchar en radiodifusoras o leer los periódicos acerca de las torturas y asesinatos cometidos por sus tropas y agentes de la CIA, en contra de los denominados prisioneros de guerra.

Los periodistas Douglas Jul y Eric Schmitt, el 16 de marzo de 2005 denunciaban en las páginas del diario New York Times que, al menos 26 prisioneros han muerto bajo custodia estadounidense en Irak y Afganistán desde el año 2002. Los investigadores del Ejército y la Armada de Estados Unidos, concluyeron que sospechan que fueron actos de homicidio criminal.

Otro norteamericano, el intelectual y periodista Thomas Friedman, en The New York Times News Service, decía a fines de marzo de este año: “Hace falta detenerse y pensar en esto: nosotros matamos a 26 de nuestros prisioneros de guerra. En 18 casos, se han recomendado nombres de personas para ser enjuiciadas”. Una de las muertes ocurrió en la prisión Abu Ghraib de Irak.

Jehl y Schimitt, al reseñar las matanzas dijeron que ellas: “mostraron cuan ampliamente se extendieron los abusos más violentos más allá de los muros de esa prisión y contradijeron impresiones previas en cuanto que las fechorías estaban confinadas a un puñado de integrantes de la policía militar, perteneciente al turno nocturno de la cárcel.” Friedamn decía: “..matar prisioneros de guerra, presuntamente en el acto de torturarlos, es una indignidad inexcusable...” Criticaba al Congreso de Estados Unidos que se desentendió de las violaciones a los derechos humanos y a los asesinatos. Censuró que ningún funcionario de alto rango haya sido despedido, lo que constituye una burla. Afirmó que el Gobierno de Bush está a favor de la “propiedad” de todo, excepto de la responsabilidad de sus actos.

El New York Times, en la página editorial del 8 de marzo pasado, sostenía: “La noticia de la periodista italiana cuyo automóvil fue rociado con una lluvia de balas estadounidenses cuando se dirigía al aeropuerto de Bagdad pasmó al mundo. Pero, quizás, el peor aspecto acerca de haber herido a la reportera Giuliana Asgrena, y la muerte del agente italiano de los servicios de inteligencia que la estaba escudando, es que ese ataque no fue el único.”

Narraba, además, que el 18 de enero de 2005, soldados estadounidenses en Mosul recibieron órdenes de parar a un vehículo que se aproximaba. Después de hacer algunos disparos de advertencia, seis soldados rociaron el vehículo disparando al menos 50 rondas. Cuando el automóvil se detuvo por completo, Chirs Hondros, fotógrafo de Getty Images, dijo que él “pudo escuchar gemidos y llanto proveniente del interior del automóvil, voces de niños”. Se abrió una de las puertas del automóvil, y seis niños, uno de los cuales apenas tenía ocho años de edad, cayeron sobre la calle, salpicados de sangre. Los padres de cuatro de los niños yacían muertos en el asiento delantero, sus cuerpos repletos de balas...”

El 12 de marzo, la agencia española de noticias EFE, informaba desde New York que “dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 por palizas que recibieron de soldados estadounidenses. Los dos prisioneros fueron encadenados al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones.” La denuncia de estos crímenes proviene de la organización Human Rights Watch, sobre la base de un informe confidencial del propio ejército de Estados Unidos.

Otro prisionero afgano, Mullah Habibullah, murió el 4 de diciembre de 2002 en una celda de aislamiento, por una embolia pulmonar causada por coágulos de sangre formados en sus piernas por las palizas recibidas. Los militares estadounidenses que provocaron esa muerte pertenecen a la Compañía A del 519 Batallón de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte, que estuvo en Irak. Son decenas los prisioneros muertos por torturas diversas en las que resultaron pródigos los invasores del imperio que reciben órdenes directas del Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, el señor de la guerra y las torturas.

Bob Herbert, de The New York Times Service, en su artículo de 25 de febrero de 2005, titulado “Nuestro Amigos, los torturadores”, al referirse a secuestros de ciudadanos de variada nacionalidad y de distintos países por parte de agentes de Estados Unidos, se pregunta: “¿Por qué el gobierno de Bush detendría a un ciudadano canadiense, lo pondría en un jet ejecutivo, los transportaría esposado al Medio Oriente y lo entregaría a los sirios para que lo torturen?”

Herbert sostiene que el Gobierno estadounidense dice que está combatiendo por la libertad, la democracia y el imperio de la ley, y condenan políticas brutales siempre que alguien se comporta así. Al mismo tiempo, afirma, se conduce con su propia conducta brutal mientras hace lo indecible por mantenerlo oculto del público estadounidense y del mundo en su conjunto.

Narra el caso de Maher Arar, de 34 años de edad originario de Siria, que emigró a Canadá cuando era un adolescente. Este ciudadano fue apresado en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, el 26 de septiembre de 2002. Fue liberado el 5 de octubre de 2003. Nunca se le probó vinculación alguna con el terrorismo. “nunca fue acusado, y cuando no era tratado con crueldad, pasaba gran parte en una celda sin iluminación e infestada de ratas que le recordaba una tumba”, informó Herbert.

El administrador del imperio George W. Bush II es el Comandante en Jefe de los torturadores y secuestradores. Tiene brazos ejecutores de su política expansionista que globaliza el terror y las torturas, los genocidios y asesinatos. Ellos son Rumsfeld, el Secretario de Defensa, considerado el cerebro de las políticas de tortura a los prisioneros del imperio y que reclama mayor poder para dirigir a los asesinos y torturadores del imperio que deberían estar agrupados en superagencia, bajo su exclusivo mando; el Vicepresidente Cheney de la escandalosa compañía Halliburton que hace grandes negocios con la guerra, Condoleezza Rice la famosa Secretaria de Estado que, como Jefa de la diplomacia imperial, amenaza a Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, Siria y a varios países africanos. La lista de los halcones violadores de derechos humanos en el mundo es amplia y, entre ellos, Elliott Abrams, un veterano del Partido Republicano que se autodefine como neoconservador, neoreaganista y sionista (le faltó decirse neofascista) y que, irónicamente, ha sido nominado Jefe de Estrategia Mundial para la Democracia. En el grupo del terror está Negroponte, el famoso Zar de los espías del imperio, personaje considerado responsable del asesinato de miles y miles de guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses.

Tom Barry, periodista de IPS informaba en el pasado mes de febrero que Abrams fue, en el gobierno del fallecido Ronald Reagan, una figura clave en el escándalo Irán- Contras, esquema ilegal por el cual Washington financió a la oposición armada de Nicaragua, con los ingresos por ventas clandestinas de armas a Irán. Aseguraba que desde su nuevo cargo, Abrams supervisará las actividades del gobierno de Bush en “promoción de la democracia y los derechos humanos”. El mundo rechaza la democracia y los derechos humanos al estilo estadounidense.

LA CASA MATRIZ DE LA TIRANÍA

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En todo el mundo se ha afirmado que Estados Unidos no tiene calidad moral para juzgar a otros países por la situación de los derechos humanos. Condoleezza Rice, la Secretaria del Departamento de Estado presentó, a fines de febrero, el “Informe” sobre violaciones de los derechos humanos y con toda desfachatez declara que Belarús, Birmania, Corea del Norte, Cuba, Irán y Zimbabwe eran “puestos de avanzada de la tiranía.”

Heather Mallick, columnista del diario canadiense The Toronto Globe and Mail, señalaba: Todos quedamos pasmados de manera colectiva cuando Rice mencionó reductos de la tiranía ...Sabíamos que había algo equivocado en la lista de Rice. Tal vez tenía dolor de muelas cuando la compiló. Sí, Zimbabwe es un sitio muy desagradable bajo Robert Mugabe, pero era también un sitio muy desagradable cuando lo controlaban los blancos, y Estados Unidos no se quejó en esa época.

¿Irán? Si Estados Unidos ya está haciendo operaciones encubiertas dentro de Irán, algo que el Pentágono no ha negado, un estratega militar inteligente hubiese hecho mejor en no mencionarlo. ¿Y Birmania? Estados Unidos nunca se preocupó anteriormente por el monstruoso gobierno de Birmania. ¿No sería Indonesia un candidato mejor?

Corea del Norte, si forma parte del eje del mal, es una vieja historia. Pero Bielorrusia no es peor que Uzbekistán. ¿Y Cuba? Hubo épocas en mi vida cuando pensé que podía mudarme a la isla...esto es, si la nación más poderosa del mundo no hubiese estado siempre amenazando con borrarla del mapa...”

¿Cómo Estados Unidos puede criticar a un país, a un gobierno, sobre violación a los derechos humanos, si es el primer violador de todos los derechos, en todo el mundo atrapado en sus garras imperiales?

Sus tropas y agentes, en especial los de la CIA, matan, hieren, raptan, aniquilan, encarcelan, torturan a millares de inocentes iraquíes y afganos, como ayer mataron a chilenos y argentinos, uruguayos, brasileños, bolivianos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, nicaragüenses, hondureños, salvadoreños, panameños, dominicanos, cubanos, granadinos, mexicanos, vietnamitas, coreanos, japoneses, alemanes.

Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con horror- la fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su padre que fue asesinado en el interior de un automóvil. La cabeza del hombre prácticamente había desaparecido al recibir decenas de balazos yanquis. Y, sin embargo, el imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación de los derechos humanos en el mundo y pretende “inaugurar” o traer al mundo “más democracia”. “Algunos de nosotros, dice Mallick, seguimos pensando si su propia elección (como Presidente de Estados Unidos) no fue democrática en el sentido de conteo de votos, su intento de crear una “democracia” en Irak ha tenido un espantoso costo humano. Además, existe la cuestión de su propia noción de democracia. Para él, la democracia es todo aquello que se ajusta a sus deseos”.

Condoleezza Rice y su lista están equivocadas. En el mundo existen peores tiranías patrocinadas y apoyadas por el imperio, pero el famoso informe no se refiere a ellas y peor aún a las monstruosas violaciones de los derechos humanos dentro de Estados Unidos, en las cárceles imperiales instaladas en los países invadidos, en las instalaciones estadounidenses en el extranjero, como la Base de Guantánamo en Cuba.

En el artículo de Heather Mallick intitulado Bush pelea a brazo partido contra “el mal” se concluye: “Estados Unidos con su actual presidente, no es un puesto de avanzada de la tiranía, es su Casa Matriz”.

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TERROR, TORTURA Y MUERTE EN GUANTÁNAMO

¿Sabía usted que en la Base de Guantánamo que, ilegalmente, Estados Unidos retiene en Cuba, están presos entre 500 y 700 talibanes de Afganistán y de otras nacionalidades? ¿Sabía que muchos de ellos han decidido suicidarse ingiriendo sus propias orinas y excrementos, porque ya no soportan las torturas, los tratos crueles, inhumanos y degradantes?

El influyente diario estadounidense Washington Post, informó que la Agencia Central de Inteligencia, CIA, mantuvo en Guantánamo una prisión secreta en la que se torturaba y asesinaba a los talibanes.

Las agencias de prensa AFP de Francia y EFE de España, informaron en febrero pasado que una organización no gubernamental, ACLU, (American Civil Liberties Union) defensora de los derechos humanos y de las libertades civiles, tuvo acceso a informes que agentes del FBI enviaron a sus jefes, sobre los terribles maltratos que soportan los talibanes en las cárceles de Guantánamo. Esos informes secretos sacudieron a la opinión pública estadounidense y mundial que acabaron por condenar al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, como el primer responsable de esas prácticas ilegales y monstruosas prohibidas por diversos instrumentos internacionales, de los que Estados Unidos es signatario.

En esos informes se dice, por ejemplo, que un detenido es dejado en el suelo, en posición fetal por más de 24 horas, sin comer ni beber.

En uno de esos textos, enviados en agosto pasado, al Director del FBI, Robert Mueller, un agente relataba haber visto a un detenido “en una habitación sin ventilación, a una temperatura probablemente superior a los 35 grados centígrados. El preso, además, tenía un manojo de cabellos a su lado. Aparentemente...se había arrancado durante la noche”

Jameel Jaffer, abogado de la ACLU sentenció: “Los métodos usados por el Pentágono son ilegales, amorales y contraproducentes. Es increíble que fueran aprobados en los más altos niveles del Estado”

Por su parte, la Human Rights Watch exigió al presidente Bush que explique si autorizó métodos ilegales de interrogatorio. El silencio fue elocuente.

Bob Herbert, un periodista de The New York Times News Service, en su trabajo: “Historias desde adentro” revelaba que el presidente Bush ha convertido a Guantánamo en un lugar desprovisto del debido proceso y el estado de derecho, donde seres humanos pueden ser encarcelados de por vida sin que le entablen cargos.”

Los testimonios que presenta Herbert son aterradores: “Durante todo el tiempo que estuvimos en Guantánamo -dijo Shafik Rasul- nuestro temor fue muy grande. Cuando llegamos por vez primera ahí, estaba por los cielos. Al principio, nos aterraba la idea de que nos podían matar en cualquier momento. Los guardias solían decirnos: “Nosotros podríamos matarlos en cualquier momento” o también: “ El mundo no sabe que ustedes están aquí. Nadie sabe que están aquí. Todo lo que saben es que ustedes han desaparecido, y nosotros podríamos matarlos y nadie se enteraría.”

Bob Herbert denunciaba: “Sabemos que algunas personas están encerradas en celdas que, en algunos casos, eran el equivalente de jaulas para animales y que algunos detenidos, desorientados y desesperados, han sido encadenados como esclavos y dejados solos para que se ensucien en su propia orina y heces. Los detenidos a menudo son pateados, golpeados, vapuleados y humillados sexualmente. Los períodos de aislamiento extremadamente largos, que dañan sicológicamente, son algo rutinario”

El caso de Rasul y sus dos amigos Asif Iqbal y Rhuhel Ahmed, presos en Guantánamo resulta ejemplificador de violaciones de derechos humanos y de violaciones legales y es absurdo, porque los tres son ciudadanos británicos de Tipton, porque viajaron a Afganistán llevando ayuda humanitaria y porque los tres fueron hechos prisioneros, entre millares de personas, después del fatídico 11 de septiembre de 2001. Al cabo de dos años de padecer todos los horrores de Guantánamo, fueron rescatados por los servicios secretos británicos.

GUANTÁNAMO - UN ÍCONO DE ANARQUÍA (1)

El 6 de enero del 2005, desde Estados Unidos, se distribuyó en todo el mundo, el siguiente documento elaborado por organizaciones norteamericanas defensoras de los derechos humanos:

“Imagine esto.

Un gobierno extranjero toma centenares de ciudadanos de los Estados Unidos alrededor del mundo que luchan una "guerra para la seguridad nacional". El gobierno en cuestión está reaccionando a un bombardeo reciente en su territorio que produjo millares de muertes de civiles, que fue instigado por una red con base en los Estados Unidos... Los detenidos, algunos de ellos niños, son atados, esposados y vendados, llevados con rumbo desconocido en aviones de transporte. Algunos de ellos son forzados a orinar y defecar en sí mismos durante los vuelos largos hacia una base militar en una isla. En este campo de prisión costa afuera, ellos se mantienen incomunicados en minúsculas celdas, en las cuales se niega el acceso a los abogados, parientes o las cortes, y son sujetos a repetidas interrogaciones y a un régimen punitivo dirigido a incentivar su "cooperación". Una orden presidencial anuncia planes para tratar a algunos de los detenidos delante de entes ejecutivos con el poder de dictar sentencias de muerte, las cuales no darían derecho a apelación ante ninguna corte.

Los meses se convierten en años. Las declaraciones de tortura y de malos tratos a los detenidos de los Estados Unidos emergen de la base de la isla, al igual que los informes del deterioro psicológico e intentos de suicidio entre los detenidos. Los aprehensores admiten haber autorizado el uso de técnicas de interrogación, incluyendo la privación del sueño, posiciones de tensión, aislamiento, encapucharlos, privación sensorial y el uso de perros para inducir miedo. La evidencia muestra que estas y otras técnicas se han utilizado más extensamente que lo que las autoridades están dispuestas a admitir. Se sabe que las personas con el poder discutieron como, sus agentes, podían evitar un procesamiento por los crímenes de tortura y los crímenes de guerra que se cometieron durante las interrogaciones en la "guerra para la seguridad nacional".

Algunos detenidos han sido liberados y devueltos a los Estados Unidos, ya que aparentemente no tenían o tenían lazos muy tenues a esta red. En cada vuelta, las autoridades continúan resistiendo esfuerzos para tener la legitimidad de las centenas de detenciones disputadas en la Corte. Todo el tiempo, continúa profesando su compromiso a las reglas de la ley y de los derechos humanos. Sus palabras se reconocen cada vez más como una vacía retórica, pero algunos otros gobiernos comienzan a imitar sus prácticas, usando la "guerra para la seguridad nacional", como pretexto para su propia conducta represiva.

¿Toleraría los Estados Unidos este tipo de trato a sus ciudadanos por parte de otro gobierno? ¿Aceptaría la comunidad internacional esta amenaza a la ley y a los derechos humanos? Seguramente no, y sin embargo los Estados Unidos continúan perpetrando tales abusos lejos del campo hipotético de la prisión de la Bahía de Guantánamo en Cuba, en donde casi 550 detenidos, de más de 30 nacionalidades, siguen presos sin cargos o juicios. El 11 de enero del 2005, la prisión de Guantánamo entrará en su cuarto año. Con más de 1.000 días de detenciones, Guantánamo se ha convertido en un símbolo de una tentativa del gobierno de ponerse sobre la ley. El ejemplo que fija es de un mundo donde los derechos humanos básicos son negociables más que universales. Tal mundo, aunque está construido en el nombre de la seguridad nacional, es peligroso para todos nosotros.

La cuestión de la legitimidad en lo que se refiere a Guantánamo se puede dividir en cuatro categorías: el limbo legal de los detenidos; su tratamiento y condiciones; secreto y el sufrimiento de los miembros de la familia; y los juicios conocidos por la comisión militar.

THE SIR OF WAR AND TORTURES

One of the gloomy personages of the administration of Bush II is Donald Rumsfeld, the Secretary of War or " Secretary of Defense"

As his chief, George Bush, Rumsfeld is the responsible for extrajudicial executions, tortures and cruel and degrading treatments inflicted to hundreds of war prisoners. The jails of the empire are the stage of so much cruelty practiced without break by the troops and agents of the NAS, (National Agency of Security of the United States), especially by the agents of the CIA and the FBI.

Jim Lobe, journalist of IPS, on March 11 2005 informed that various groups that defend the human rights and American senators of the opposition begun to criticize the Defense Department directed by Rumsfeld, because he tried to separate the high military commands of the empire of the tortures practiced against war and civil prisoners in the "war against terrorism".

The United States Senate, mastered by republicans addicted to Bush, has the conclusions of various investigations about tortures and cruel and denigrating treatments occurred in the concentration fields of the empire. Those reports try to minimize the problem and, especially, to leave the high military commands and their Commanders Bush and Rumsfeld free of fault because they affirm that "there are only isolated cases of torture and they are not a consequence of a general aggressive policy to the prisoners".

On the other hand, the democrat senator Carl Levin, member of the Armed Services Committee, considers that it is necessary to form an independent commission in order to investigate the cases of torture that have been denounced and to put, if it is necessary, the high commands of the American armed forces before the military justice. Levin declared that “nobody”, inside or outside the Pentagon (Headquarters of the Defense Department), has requested the officers to respond for the policies that provoked the mistreatments to the prisoners. He emphatically added that he could only conclude that the Defense Department is not able to demand responsibility from the high officials.

The democrat senator Carl Levin criticized the report about violation of human rights with war prisoners presented by the vice-Admiral Albert Church. However, the Executive Director of the American group Human Rights First, Michael Posner, supported that the weaknesses (of Church’s report) demonstrate that it is needed an independent investigation about the policy related to the prisoners. This non-governmental organization with the American Civil Liberties Union (ACLU) presented a demand against Donald Rumsfeld, who is considered responsible of the tortures against the war prisoners.

According to the reports of Lobe, there are several non-governmental American organizations that defend the human rights which have qualified the Report of Church as "shallow", mainly because he did not consider important a series of electronic mail messages of the FBI in which they suggested the assent of the government of Bush to practice tortures.

Those practices of torture go from sleep deprivation until using instructed dogs to intimidate the detainees. The tortures executed in the prison of Abu Ghraib, in Iraq, are a sample of the treatment that troops and agents of the CIA use to sap the resistance of the detainees. The cruel and degrading treatments have carried to death an indeterminate number of prisoners who were deprived of their dignity and their condition of human beings, with rights.

The evidence against the Defense Secretary Donald Rumsfeld is forceful and it is included in the lawsuit filed before a Court of Chicago by the American Civil Liberties Union (ACLU), which is the most ancient of the organizations that defend the human rights in the United States, and by Human Rights First (HRF).

The plaintiffs support that Rumsfeld has direct responsibility in the tortures and abuses against the detainees in military fields in Iraq and Afghanistan. Rumsfeld, with his infringing acts against human rights, is guilty of crimes against the Political Constitution of the United States, the laws and international treaties.

The international treaty undersigned and ratified by the United States that is violated by Bush and Rumsfeld is: the Convention of Geneva referred to the treatment to the war prisoners. This convention, furthermore, has been the base to develop the Humanitarian International Law that protects the war prisoners and the civil population affected by armed conflicts. In addition, they have violated the Convention of the Organization of the United Nations against the Torture and other Cruel and Degrading Treatments.

Lucas Guttentag, principal editor of the lawsuit against Rumsfeld, without beating about the bush supports that the US Secretary of Defense is directly responsible for this decrease to the horror, upon authorizing illegal interrogation techniques and upon renouncing to his legal obligation of stopping the torture. The ACLU as well as Human Rights First demanded a compensation for the victims of abuses and tortures for the damage suffered in the jails or concentration fields of the empire.

The plaintiffs support that Donald Rumsfeld personally approved the use of specific treatment techniques to war prisoners and civil captured by the troops or agents of the CIA. Among the most common tortures we find: to compel the detainees to stay in uncomfortable positions for extended periods, to be totally nude, which constitutes a serious offense to the honor and dignity of the Iraqis and Moslem as a rule, to use instructed dogs in order to intimidate the prisoners, even with anal sexual violation or sodomy, (sexual humiliation) mutilations, extended isolation, exposure to extreme temperatures, sensation deprivation, beats with forceful objects, use of electricity, death threats through executions simulation, drowning, fist blows, kicks or beats with sticks in the most sensitive parts of men and women.

The denounces about human rights violations are documented in dozens of testimonies, photographs captured by the own agents, thousands of electronic mails, and confessions of the own torturers.

The cruelty of the troops and agents of the CIA goes beyond what is human. For example, an Iraqi, hardly 17 years old, was detained and imprisoned in the jail of Abu Ghraib in August 2003. There, he received firearm shoots in the neck and the back and he did not receive medical care for hours. Thereinafter, the physicians decided to withdraw the bullets that were staying housed in the body of the man, but without anesthesia, and subsequently they did not give him food, water and analgesics while he was submitted to other cruel and inhuman treatments. This case is part of the lawsuit presented against Rumsfeld, according to the statement of March 17 2005, presented by the journalist of IPS, Lobe.

The testimonies of the survivors to the infamous tortures are simply monstrous and terrifying. Even the own American are horrified when they see in television, listen in the radio, or read in the newspapers about the tortures and assassinations committed by their troops and the agents of the CIA against the war prisoners.

The journalists Douglas Jul and Eric Schmitt, on March 16 2005,denounced in the pages of the New York Times that at least 26 prisoners have died under the American custody in Iraq and Afghanistan since the year 2002. The researchers of the Army and the United States Navy concluded that they suspect that there were acts of criminal homicide.

Another American, the intellectual and journalist Thomas Friedman, in The New York Times News Service, said around the end of March of this year that it is necessary to stop and think about this: “we have killed 26 of our war prisoners. In 18 cases, there have been recommended names of people to be prosecuted. One of the deaths occurred in the prison Abu Ghraib in Iraq”.

Jehl and Schimitt, upon outlining the massacres said that they showed how widely were extended the most violent abuses beyond the walls of that prison, and they contradicted previous impressions because the malfeasance was confined to a handful of members of the military police who belonged to the nocturnal shift of the jail. Friedamn said that killing war prisoners presumably in the act of torturing them is an inexcusable indignity. He criticized the United States Congress that ignored the violations to the human rights and the assassinations. He censured that no high range official has been fired, what constitutes a jibe. He asserted that the Government of Bush is in favour of the "property" of everything, except of the responsibility of their acts.

The New York Times, in the editorial page of the past March 8, supported that the news of the Italian journalist whose car was sprayed with a rain of American bullets when she was driving to the airport of Bagdad astounded the world. But, perhaps, the worst aspect about having injured the reporter Giuliana Asgrena and the death of the Italian agent of the intelligence services who was shielding her is that this attack was not the only one.

He narrated, furthermore, that on January 18th 2005, American soldiers in Mosul received orders of stopping a vehicle that was coming near. After making some warning shoots, six soldiers sprayed the vehicle firing at least 50 rounds. When the car was completely stopped, Chirs Hondros, photographer of Getty Images, said that he could listen groans and weeping originating from the interior of the car, child voices. One of the doors of the car was opened, and six children, one of those was hardly eight years old, fell on the street, splashed of blood. The parents of four of those children were lying died in the forward seat, their bodies full of bullets.

On March 12, the Spanish news agency EFE informed from New York that two Afghan prisoners died in December of the year 2002 due to the beatings that they received from American soldiers. The two prisoners were chained to the roof, kicked, and beaten in many occasions. The denounce of these crimes comes from the organization Human Rights Watch, on the base of a confidential report of the own United States army .

Another Afghan prisoner, Mullah Habibullah, died on December 4th 2002, in an isolation cell for a pulmonary embolism caused by blood clots formed in his legs due to the beatings he received. The American soldiers that provoked this death belong to the Company A of the 519 Military Intelligence Battalion, of Fort Bragg, North Carolina, which was in Iraq. There are tens of prisoners died by various tortures, in which the invaders from the empire resulted prodigal. They received direct orders from the United States Secretary of Defense, Donald Rumsfeld, the sir of war and tortures.

Bob Herbert, of The New York Times Service, in his article of February 25th 2005, titled "Our Friends, the Torturers", when he referred to kidnappings of assorted nationality citizens by the United States agents, he asked: Why does the government of Bush would detain a Canadian citizen, put him in an executive jet, transport him handcuffed to the Middle East, and give him to the Syrians so that they could torture him?

Herbert supports that the American Government says that it is combating in favour of the freedom, the democracy and the rule of law, but they condemn with brutal policies when someone do this. At the same time, he asserts, the United States is led by its own brutal conduct while it makes everything to maintain it hidden for the American people and the world.

He narrates the case of Maher Arar, 34 years old, from Syria, who migrated to Canada when he was an teenager. This citizen was detained in the airport Kennedy of New York, on September 26th 2002. He was freed on October 5th 2003. It was never proven that he had any link with terrorism. He was never accused, and when he was not treated with cruelty, he stayed in a cell without lighting and infested of rats which seemed as a tomb", informed Herbert.

The manager of the empire George W. Bush II is the Commander in Chief of the torturers and abductors. He has arms that are executors of his expansionary policy that includes terror and tortures, genocides and assassinations. One of this arms is Rumsfeld, the Secretary of Defense, considered the brain of the torture policies to the prisoners of the empire and who claims a greater power to direct the assassins and torturers of the empire that would be grouped in a super-agency, under his exclusive command; another one is the Vice-president Cheney of the scandalous company Halliburton that makes large businesses with war; Condoleezza Rice, the famous Secretary of State that, as a boss of the imperial diplomacy, threats Cuba, Venezuela, North Korea, Iran, Syria and several African countries. The list of the violators of human rights in the world is wide and, among them are Elliott Abrams, a veteran of the Republican Party who define himself as a neo-conservative and Zionist (he forgot to say neo-fascist) and who, ironically, has been nominated the World Strategy Chief for the Democracy. In the group of the terror is included Negroponte, the famous Czar of the empire spies, who is consider the responsible of the assassination of thousands of Guatemalans, Honduran, Salvadoran and Nicaraguan.

Tom Barry, journalist of IPS, informed in last February that Abrams was, in the government of the expired Ronald Reagan, a key figure in the scandal Iran - Contras, an illegal plan that permitted Washington financing the armed opposition of Nicaragua, with the income of clandestine weapon sales to Iran. Abrams assured that from his new post, he will supervise the activities of the government of Bush to "promote the democracy and the human rights". The world rejects democracy and human rights to the American style.

THE HEADQUARTERS OF TYRANNY

All the world has affirmed that the United States does not have moral quality to judge other countries because of the situation of the human rights. Condoleezza Rice, the Secretary of the Department of State presented, around the end of February, the "Report" about violations of the human rights and with all impudence she declared that Belarús, Burma, North Korea, Cuba, Iran and Zimbabwe were "posts of great tyranny."

Heather Mallick, columnist of the Canadian newspaper The Toronto Globe and Mail, denoted that everybody was astounded when Rice mentioned redoubts of the tyranny ... Everybody knew that there was something wrong in the list of Rice. Maybe she had toothache when she compiled it. Yes, Zimbabwe is a very distasteful place under the control of Robert Mugabe, but it was also a very distasteful place when it was controlled by white people, and the United States was not complained that time.

Iran? If the United States is already making deceit operations within Iran, something that the Pentagon has not denied, an intelligent military strategist has better do not mention it. Burma? The United States has never been concerned about the monstrous government of Burma. Would not be Indonesia a better candidate?

North Korea is an important part of the evil axis, it is an old story. But Bielorrusia is not worst that Uzbekistán. And Cuba? There were times in my life when I thought that I could move to the island... but the most powerful nation of the world has always been threatening with erasing it of the map..."

How can the United States criticize a country, a government about violation of the human rights if it is the first violator of all the rights in all the world, that is over trapped in its imperial claws?

The US troops and agents, especially those of the CIA, kill, injure, kidnap, annihilate, incarcerate, and torture thousands of innocent Iraqi and Afghan, as yesterday they killed Chilean and Argentine, Uruguayan, Brazilian, Bolivian, Peruvian, Colombian, Ecuadorian, Nicaraguan, Honduran, Salvadoran, Panamanian, Dominican, Cuban, Mexican, Korean, Japanese, and German people.

Nothing stops them in the blood orgy. The world has seen - with horror - the photograph of an Iraqi girl covered her face with the blood of her father who was murdered inside a car. The head of the man has practically disappeared due to the dozens of Yankee shots that he received. However, the empire of Bush dares to question the situation of the human rights in the world and tries "to inaugurate" or bring to the world "more democracy". Mallick say that some Americans still think if his own election (as the United States President) was not democratic related to the votes count, his attempt of creating a "democracy" in Iraq has had a grisly human cost. Furthermore, it exists the issue of his own democracy notion. For him, the democracy is everything that is adjusted to his desires.

Condoleezza Rice and her list are wrong. In the world, there are worst tyrannies sponsored and supported by the empire, but the famous report do not say anything about those tyrannies or the monstrous violations of human rights in the United States, the imperial jails installed in the invaded countries, and the American camps abroad, as the Guantánamo Bay prison camp in Cuba.

The article of Heather Mallick titled “Bush fight against the evil" concluded that the United States with its current president, is not a important post of the tyranny, it is its headquarters".

TERROR, TORTURE AND DEATH IN GUANTÁNAMO

Did you know that in the Base of Guantánamo that, illegally, the United States has in Cuba, are between 500 and 700 detainees from Afghanistan and other countries? Did you know that many of them decided to kill themselves ingesting their own urine and excrement because they did not bear the tortures and the cruel, inhuman and degrading treatments?

The influential American newspaper Washington Post informed that the Central Intelligence Agency, CIA, has a secret prison in Guantánamo; in that prision they tortured and murdered people from Afghanistán.

The press agencies AFP from France and EFE from Spain, informed last February that a non-governmental organization, ACLU, (American Civil Liberties Union) that defends the human rights and the civil freedoms, had access to reports that agents of the FBI sent to their chiefs about terrible mistreatments that support the Afghans in the jails of Guantánamo. Those secret reports jolted the American and the world public opinion that finally condemned the Secretary of Defense Donald Rumsfeld as the first responsible of those illegal and monstrous acts that are prohibited by international instruments that the United States has signed.

Those reports say for example, that a detainee is left in the floor, in fetal position for more than 24 hours, without eating or drinking.

In one of those texts, sent last August to the Director of the FBI, Robert Mueller, an agent reported that he had seen a detainee in a unventilated room, with a temperature probably over the 35 degrees. The detainee has also a pile of hair next to him. He had apparently been literally pulling his own hair out throughout the night.

Jameel Jaffer, attorney of the ACLU stated that the methods used by the Pentagon are illegal, amoral and counteractive. It is incredible that they would have been approved in the highest levels of the State.

Human Rights Watch compelled the president Bush to explain if he authorized illegal interrogation methods. The silence was eloquent.

Bob Herbert, a journalist of The New York Times News Service, in his work “Stories from inside" revealed that the president Bush has converted Guantánamo in a place in which the due process and law do not exist, a place where human beings can be incarcerated for all their life without charges.

The testimonies presented by Herbert are fearful: "During all the time that we were in Guantánamo - said Shafik Rasul - our dread was immense. When we arrived there the first time it was in the sky. At the beginning, we were terrified by the idea that they could kill us in any moment. The custodians used to tell us: "We could kill you at any moment" or also: " The world does not know that you are here. Nobody knows that you are here. All that they know is that you have disappeared, and we could kill you and nobody will know it."

Bob Herbert denounced: "We know that some people are enclosed in cells that, in some instances, were equivalent to cages for animals and that some detainees who were misled and despaired have been chained as slaves and let alone so that were messed in their own urine and excrement. The detainees are often kicked, beaten, flogged and sexually humiliated. The periods of isolation were extremely long and that psychologically hurts the prisoners"

El caso de Rasul y sus dos amigos Asif Iqbal y Rhuhel Ahmed, presos en Guantánamo resulta ejemplificador de violaciones de derechos humanos y de violaciones legales y es absurdo, porque los tres son ciudadanos británicos de Tipton, porque viajaron a Afganistán llevando ayuda humanitaria y porque los tres fueron hechos prisioneros, entre millares de personas, después del fatídico 11 de septiembre de 2001. Al cabo de dos años de padecer todos los horrores de Guantánamo, fueron rescatados por los servicios secretos británicos.

The case of Rasul and his two friends Asif Iqbal and Rhuhel Ahmed, prisoners in Guantánamo results an example of human rights and legal violations, and it is absurd, because the three of them are British citizens of Tipton, because they traveled to Afghanistan carrying humanitarian help, and because they were detained between thousands of people, after the fatidic September 11th 2001. After two years of suffering all the horrors of Guantánamo, they were recovered by the British secret services.

GUANTÁNAMO - UN ICONO DE ANARQUÍA (1)

On January 6th 2005, from the United States it was distributed over the world, the following document which was elaborated by American organizations that defend the human rights:

Imagine this.

Hundreds of US nationals are picked up around the world by a foreign government fighting a "war for national security". The government in question is reacting to evidence that a recent bombing on its territory which left thousands of civilians dead was instigated by a shadowy network based in the United States. The detainees, according to evidence the detaining power says it has but refuses to reveal, are in some way associated with this network. The detainees, a few of them children, are strapped, shackled and blindfolded, into transport planes. Some are forced to urinate and defecate on themselves during the long flights to an island military base. In this offshore prison camp they are held incommunicado in tiny cells, denied access to lawyers, relatives or the courts, and subjected to repeated interrogations and a punitive regime aimed at encouraging their "cooperation". A presidential order announces plans to try some of the detainees in front of executive bodies with the power to hand down death sentences against which there would be no right of appeal to any court.

The months turn into years. Allegations of torture and ill-treatment of the US detainees emerge from the island base, as do reports of psychological deterioration and suicide attempts among the detainees. The detaining power admits to having authorized interrogation techniques including sleep deprivation, stress positions, isolation, hooding, sensory deprivation and the use of dogs to induce fear. Evidence mounts that these and other techniques have been more widely used than the authorities are willing to admit. It becomes known that the detaining power earlier discussed how its agents could avoid prosecution for torture and war crimes committed during interrogations in the "war for national security".

Some detainees are released back to the USA, appearing to have had no or only very tenuous links to the shadowy network. At every turn, the detaining power continues to resist efforts to have the lawfulness of the hundreds of remaining detentions challenged in court. All the time, it continues to profess its commitment to the rule of law and human rights. Its words are increasingly recognized as empty rhetoric, but some other governments begin to imitate its practices, using the "war for national security" as a pretext for their own repressive conduct.

Would the USA tolerate this treatment of its citizens by another government? Would the international community accept this threat to the rule of law and human rights? Surely not, and yet the USA continues to perpetrate just such abuses in the far from hypothetical Guantánamo Bay prison camp in Cuba, where almost 550 detainees of more than 30 nationalities remain detained without charge or trial. On 11 January 2005, the Guantánamo prison will enter its fourth year. In its more than 1,000 days of executive detentions, Guantánamo has become a symbol of a government’s attempt to put itself above the law. The example it sets is of a world where basic human rights are negotiable rather than universal. Such a world, although built in the name of national security, is dangerous to us all.

The question of lawfulness in relation to Guantánamo can be divided into four categories: the legal limbo of the detainees; their treatment and conditions; secrecy and the suffering of family members; and the planned trials by military commission.

Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra

Agrupa a intelectuales y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión estadounidense e inglesa a Iraq. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra, serán muy valiosos sus comentarios y opiniones sobre este documento. Mail: [email protected]

 
Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz de Ecuador denuncia a administración Bush ante Naciones Unidas
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Documentadamente, los ’otros’ se deciden a cuestionar internacionalmente al paladín de la "democracia y los derechos humanos".
 
Detener la guerra imperial contra IRÁN: deber humano
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La solidaridad de los pueblos libres del mundo debe expresarse en cada rincón de la Tierra.
 
Altercom

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