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La reducida oposición bielorrusa.

¿Se cumplirá el anhelo norteamericano de ver “cientos de miles” de combatientes de escuadrones de élite (respuesta rápida), en las calles de Minsk?
Cita del diario The Wall Street Journal

«Por muy doloroso que resulte reconocerlo, los bielorrusos entienden que, aunque sea muy agradable comparar a su país con Ucrania, esto es un tanto incorrecto. Bielorrusia carece, en opinión de los funcionarios norteamericanos, de la “materia prima” para una sublevación democrática».

Luego de la así llamada «revolución naranja» en Ucrania, la posibilidad de que tales acontecimientos se repitan en otros estados post-soviéticos, que aún no han conseguido familiarizarse con la «libertad y la democracia», se ha vuelto una de las discusiones de moda.

Son tantos los comentarios y previsiones de la prensa occidental que sólo resta asombrarse ante la cantidad de gente capaz de desentrañar las realidades socioeconómicas de los estados post-soviéticos.

Lo cierto es que, en ocasiones, da la impresión que estos «especialistas», tienen una muy vaga idea, de la situación geográfica, de por ejemplo, Kirguiztán o Moldavia, a las cuales también les auguran distintas variantes «revolucionarias»; aun cuando muchos de estos periodistas y comentaristas trabajen en medios muy sólidos y el nivel de sus comentarios no despierte dudas...

Muchas de estas publicaciones y medios, son realmente instituciones en la materia y podemos citar como ejemplo, a The Wall Street Journal, en el cual aparecen, con frecuencia artículos y comentarios sobre acontecimientos en Rusia y en otras naciones de la antigua URSS.

Hay veces, que uno tiene ganas de pegarle «candela» al redactor de esta publicación norteamericana. Uds. nos perdonan la vulgaridad, sin embargo, no encontramos una mejor expresión, para definir los sentimientos que nos embargan cuando leemos, por ejemplo, sobre las perspectivas de derrocar «el régimen dictatorial de Lukashenko» (la traducción al ruso del artículo se puede encontrar en el sitio ИноСМИ.

El autor de este artículo (el cual, dicho sea de paso, es el redactor de la sección política del periódico del Congreso de los EEUU, The Hill) nos relata sobre un encuentro en Vilnius de «treinta y tantos bielorrusos, que combaten el régimen de matiz estalinista y surrealista, que se mantiene a base del pánico, el hambre y la ideología, que en nada se diferencia del culto a la personalidad».

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Oposición financiada por los Estados Unidos.

Por más que queramos, no nos podemos sustraer de las citas, pues tales «perlas», no son fáciles de obviar, incluso, si las encontramos en el Wall Street Journal:

«Por muy doloroso que resulte reconocerlo, los bielorrusos (esos mismos “treinta y tantos”, Nota del Autor) entienden que, aunque sea muy agradable comparar a su país con Ucrania, esto es un tanto incorrecto. Bielorrusia carece, en opinión de los funcionarios norteamericanos, de la “materia prima” para una sublevación democrática».

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El presidente bieloruso Lukashenko sólo defiende los intereses de sus compatriotas.

Lo de la «materia prima», es sencillamente magnífico... No hay mucho más que decir al respecto. ¡Muchas gracias por tan halagador criterio sobre nuestras personas!

«A diferencia de Ucrania, donde el independiente Canal Cinco, incesantemente, nutría de ’herejías democráticas’, a cientos de miles de combatientes de élite (respuesta rápida), que ’desembarcaron’ en la Plaza de la Independencia de Kiev, con el objetivo de forzar a las autoridades a llevar a cabo nuevas elecciones, en Bielorrusia no hay un ’cuarto poder’ real. Asimismo, tampoco hay en Bielorrusia, una diáspora norteamericana, de origen local, como en Ucrania, que inundó el país después de la revolución; otro factor que torna más compleja la situación, es el hecho de que ninguno de los líderes reformadores en Bielorrusia proceda del establishment político, como Yushenko en Ucrania, que a su debido tiempo, ocupó el puesto de Primer Ministro».

En general, al hablar de «escuadrones de respuesta rápida», nos vienen a la mente, muchas asociaciones y no precisamente con Ucrania o Bielorrusia, con sus democracias, respectivamente floreciente y lánguida, sino con la Alemania de los años 30 del siglo pasado.

Tampoco podemos entender las lamentaciones en cuanto a la diáspora; ¿será que este es un sine qua non para una «revolución democrática»?

Perfecta sí fue la referencia en cuanto al establishment. Claro, si alguien pudiera explicarnos, ¿cómo es posible que de las entrañas del «absolutamente putrefacto régimen de Kuchma» [1] pueda surgir un cristalino y puro reformador-demócrata, si éste ha sido un elemento de ese régimen (y no de los menos importantes)?

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Lukashenko (con camisa blanca).

«Mientras tanto, lo que más esperanzas nos deja, es el hecho de que los Estados Unidos, paulatinamente, comiencen a brindarle mayor atención a la cuestión bielorrusa. Hace poco fue aprobada en el Congreso El Acta Sobre La Democracia En Bielorrusia. Incluso se comenta, que uno de los altos jerarcas del Partido Republicano, miembro del Comité de Asignaciones de la Cámara, prometió que este año el Congreso destinaría más fondos que el año pasado para la manutención de la oposición. Sea como sea, todo el que tenga un televisor, sabe que en las audiencias para la confirmación de la candidatura de Condoleeza Rice, como Secretaria de Estado, ésta incluyó a Bielorrusia en la lista de los 6 «bastiones de la tiranía» en el mundo».

¡Señores! ¿Uds., al menos se han detenido a pensar en las cosas que escriben! Por un lado, defienden con vehemencia la no-ingerencia en los asuntos internos de los países y por otro, reconocen públicamente sus intenciones de financiar una «oposición».

Para comenzar, valdría verificar a los susodichos «opositores», so pena de que les desfalquen toda esa ayuda, llevándosela a sus niñitos, para comprarle la «lechita». Y otra vez los «escuadrones de élite» se van a quedar en «esa». (en nada).

Y en cuanto a Condoleeza, ¿cuándo fue que ella tuvo tiempo de confeccionar tal lista? ¿En los intermedios entre los bombardeos a Al-Faluja?

Todo ese extenso artículo se puede diseccionar en citas. Tanta es la confianza del autor, acerca de su conocimiento del tema, que no tardará la aparición de nuevos escritos sobre la cuestión de la democracia en Bielorrusia... o en cualquier otro lugar, de cualquier forma, va a salir igual de bien.

Sólo que la próxima vez será, obligatoriamente, con las fotos de los moribundos bielorrusos en las calles de Minsk, Gómel o Vítevsk, para que finalmente se descubra la esencia caníbal del dictador vestido de «traje deportivo», con discursos de un presidente de cooperativa agropecuaria (koljoz).


Este artículo apareció originalmente en el diario ruso Pravda.

© Traducción Copyright Agencia IPI
Informe de Prensa Internacional

[1] Ex presidente de Ucrania hasta finales del 2004.