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"El terrorismo, según el diccionario, es la utilización del terror para la dominación, es la dominación mediante el terror, hay otras formas de terror igualmente execrables o lamentables que no merecen ese nombre, pues no buscan la dominación. En este sentido, el único terrorismo digno de ese nombre es el terrorismo de Estado".

Así comenzó su intervención el español Carlos Frabetti durante la segunda jornada del Encuentro Internacional contra el Terrorismo por la Verdad y la Justicia, dedicado a debatir sobre la "memoria y el terrorismo".

Los términos terrorismo o democracia han sido vaciados de su significado etimológico y se le está dando el significado que le conviene al poder. Sobre todo luego del 11 de septiembre de 2001, se identifica como terrorismo a las acciones violentas de grupos armados pero ni siquiera se menciona al terrorismo de Estado. "Es correcto hablar de no olvidar los errores de la segunda guerra mundial o la guerra civil española, pero en estos tiempos se está produciendo un nuevo tipo de olvido, inducido por los medios de comunicación, que es el olvido a corto plazo, ya no solo olvidamos lo ocurrido hace 50 ó 100 años sino que olvidamos lo que ha pasado la semana pasada", dice Frabetti.

Cuando se habla de terrorismo en España o Italia nadie piensa en el sonriente Zapatero que esta ampliando las bases militares para bombardear a los afganos o iraquíes, nadie piensa en la tortura policial que en la democrática España es una practica cotidiana e impune, agrega Frabetti. Y ese es el verdadero terrorismo, porque no hay terrorismo más abyecto ni forma más repugnante de la utilización del terror que la tortura. Las bombas arrojadas en Nagasaki e Hiroshima son la mayor atrocidad que registra la historia de la humanidad, a tal punto que las tropelías de Atila se convierten en travesuras infantiles, sin embargo poca gente piensa a esos bombardeos nucleares como actos terroristas, se consideran simplemente acciones bélicas, manifiesta Frabetti.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano coincide con esta caracterización del terrorismo. En una carta que hizo llegar a este evento, que reúne a intelectuales y artistas de más de 60 países, Galeano plantea que el sistema practica el terror desde el Estado a través de las guerras que inventa para justificar su inmensa maquinaria de guerra y para apoderarse del petróleo o de todo lo que su economía necesite.

"La guerra de Irak está ahí, y sigue ocurriendo todos los días, esa guerra asesina a miles y miles de inocentes, es un atentado terrorista continuo y más grave que el derrumbe de las Torres de Nueva York. Además, el sistema genera el terror de Estado como lo han probado las dictaduras militares que los Estados Unidos han parido, armado, instituido y financiado a lo largo de la historia. Y como si esto fuera poco, el terrorismo de Estado... multiplica el terrorismo de los grupos fundamentalistas que otorgan coartada para justificar su existencia y su impunidad".

Para que no se olvide...

Este encuentro contra el terrorismo es, en sí mismo, un notable ejercicio de la memoria colectiva, por eso mismo la reflexión ha girado sobre temas que han sucedido hace años o décadas pero que no pueden ser olvidados como el Plan Cóndor, las intervenciones militares de Estados Unidos que se iniciaron hace más de dos siglos, las actividades de la mafia cubana de Miami para intentar acabar con la Revolución Cubana.

Para que no se olvide, el joven chileno Manuel Guerrero, contó cómo fue apresado, torturado y degollado su padre por ordenes de Pinochet. Las secuelas de estas acciones marcaron para siempre su vida y las heridas que dejaron en él y su familia hasta ahora no han podido ser cicatrizadas. "Mi padre no es una víctima, es un combatiente, es un revolucionario, y para honrar su memoria sigamos trabajando por el socialismo y por la revolución", manifiesta.

Para que no se olvide, Nora Cortiña, dirigente de las Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, cuenta que al principio no entendía porque se llevaron a sus hijos y que luego comprendió que era porque eran luchadores populares. Dice que el terrorismo económico es el germen del terrorismo político, y que los militares, a la par que ejercieron el terror, implantaron el endeudamiento externo para comprar armas y engordar sus bolsillos y un régimen de exclusión que genera pobreza hasta hoy.

Para que no se olvide, el presidente cubano Fidel Castro, que ha estado todo el tiempo en la mesa directiva de este Encuentro, manifiesta que está optimista, porque "las madres han ocupado el sitio de los hijos desaparecidos, y los hijos han ocupado el lugar de sus padres".

Para no que no se olvide, el periodista chileno Hernán Uribe, a quien Pinochet le despojó la nacionalidad por denunciar la compra de armas de la dictadura para una posible guerra contra Perú y Bolivia, denuncia que los "periodistas fuimos el blanco preferido de la represión. 800 periodistas han sido asesinados desde finales de los 60 en América Latina, según datos de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP".

Para refrescar la memoria, el escritor estadounidense Piero Gleijeser contó como Estados Unidos planeó la acción encubierta en Guatemala para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz, en 1954, el único gobierno democrático que planteaba reformas sociales en el campo y la entrega de la tierra a 100.000 familias. Luego, los gobiernos estadounidenses entrenaron y financiaron al ejército y los grupos paramilitares que asesinaron, desaparecieron y torturaron a 200.000 guatemaltecos, la mayoría indígenas.

Y para que la desmemoria no nos tome desprevenidos, el médico paraguayo Alfredo Boccia, a propósito del Plan Cóndor, dice con que en este encuentro empezamos a descubrir algo que deberíamos haberlo sabido desde 1976 cuando éste empezó, pero que se nos ocultó. "Estamos aquí para que la impunidad termine, para coordinar y conocer la verdad, porque queremos rescatar la justicia", manifiesta.