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Manifestantes golpeando un muñeco con la cara del presidente Bush. Derecha, un pacifista con la foto del presidente al cual ha puesto una frase: "Bush señor de la guerra".

La popular canción de la obra musical «Evita», «No llores por mi Argentina» se va a poner muy de moda en todo el cono sur del continente en estos días de reunión de presidentes en la ciudad de Mar del Plata.

Allí estará de cuerpo presente el mandatario norteamericano George Bush. Y habrá que llorar por Bush por lo que allí le espera. Las cosas por acá por Estados Unidos no andan bien para el Presidente y ni por los mas optimistas partidarios suyos, consideran que la situación se va a presentar mejor en Buenos Aires donde los vientos que soplan no son tan buenos como los que desearía la Casa Blanca.

Según publica hoy el diario The New York Times en una información fechada en Río de Janeiro y firmada por su corresponsal Larry Rohter, Mr. Bush es el presidente más impopular ha tenido este país entre los latinoamericanos, según las encuestas realizadas, y tendrá que enfrentarse a una verdadera ola de protestas populares que rechazan su presencia en esta reunión de Presidentes del continente americano.

¿A que va Bush a Mar del Plata? Porque en esta ocasión ni plata tiene para ofrecer a los gobernantes que allí se han dado cita. ¿Para hablar de qué? ¿Del Tratado de Libre Comercio, de la privatización de las empresas, de mercados abiertos para solo beneficio de las compañías americanas y de su lucha contra el terrorismo, de lo mal que va la guerra en Irak?

¿Es eso acaso lo que quieren escuchar hoy los pueblos del continente latinoamericano que ya están casados de tanta retórica hueca que no se traduce en nada positivo para el bienestar de las naciones del sur del Río Grande? Palabras, palabras y palabras. Con mas de lo mismo no se conquistan buenas voluntades.

En sus cinco años de su mandato en la Casa Blanca el mensaje concreto que ha enviado Mr. Bush a la América Latina, en el mejor de los casos, ha sido de absoluta y total indiferencia, por lo que no puede esperase otra cosa en Mar del Plata que una indignada repulsa a su presencia.

No queremos añadir mas sal a las heridas abiertas. No lloremos por ti Argentina, como dice la canción de «Evita».

Hay que llorar por Bush por lo que allí le espera.