Cualesquiera que hayan sido los actos cometidos por Slobodan Milosevic y las causas de su muerte, hay algo que queda claro: se le sometió a una parodia judicial. Al crear el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia luego de los horrores que acompañaron la desintegración de este país, el Consejo de Seguridad, en 1993, actuó fuera de sus facultades. Además concedía a esta jurisdicción penal de excepción poderes exorbitantes, comenzando por la posibilidad de establecer por sí misma el procedimiento que allí se seguiría, lo que ocurrió unas doce veces entre 1994 y 1997.
El contenido del reglamento revela cómo éste atentaba de forma inadmisible contra los principios elementales de los procedimientos penales y cómo se pisoteaban los derechos de la defensa. El tribunal de primera instancia no exige la prueba de lo que es de notoriedad pública aunque se sepa cuán manipulada fue la opinión pública por parte de las empresas de comunicación norteamericanas. Los «testigos expertos» falsearon el curso de los debates, y el financiamiento y la composición de las jurisdicciones fueron contrarios a los principios elementales del derecho. No se admitió a ningún magistrado serbio. Agreguemos a esto formas de proceder indignas como el ocultamiento de documentos, los engaños para atraer personajes dispuestos a cooperar con el trabajo de la llamada justicia y el regateo con el gobierno serbio para liberar a Milosevic.
La señora Carla del Ponte se ha expresado de forma cruda, pero sus métodos permitieron que Milosevic se presentara como defensor de los principios del derecho y como víctima. Aún hoy existen juristas demasiado apegados al derecho y a la justicia como para soportar deformaciones intolerables.

Fuente
Le Figaro (Francia)
Difusión: 350 000 ejemplares. Propiedad de la Socpresse (creada por Robert Hersant, hoy es propiedad del constructor de aviones Serge Dassault). Es el diario de referencia de la derecha francesa.

«Comment le TPI a permis à Milosevic de se poser en victime», por François Terré, Le Figaro, 13 de marzo de 2006.