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Esto viene al caso porque el informe anual del Instituto de Investigación de la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), divulgado el lunes pasado, le da la razón a Guibert, cuyo texto es un clásico en casi todas las escuelas de Estado Mayor del mundo. El documento del SIPRI sostiene que el gasto militar global continuó aumentando durante 2005, mientras también se incrementó el número de misiones de paz de la ONU, la Unión Europea y otros organismos internacionales en diversas regiones del planeta.

Estados Unidos acapara el 48 por ciento -casi la mitad- de todo este gasto militar, sobre todo por la prolongada ocupación de Afganistán e Irak.

Los principales exportadores de armas desde 2001, por otro lado, continúan siendo Estados Unidos y Rusia, cada uno con una porción de mercado de alrededor de un 30 por ciento. A ambos les siguen, a mucha distancia, Francia, Alemania y el Reino Unido, con una cuota del 20 por ciento entre los tres países.

El informe del SIPRI destaca que el número creciente de misiones de paz de la Organización de Naciones Unidas es demasiado elevado para poder controlarlas eficazmente. En los 41 años que van de 1948 a 1989, por ejemplo, se registraron 40 misiones de paz multilaterales, mientras que sólo en 2005 se realizaron 58 misiones.

Hay algunos datos de archivo que no figuran en el documento del instituto sueco y que refuerzan la posición de quienes consideran que las misiones pacificadoras de la ONU no sólo son absolutamente inútiles sino que, además, representan un gasto casi obsceno.

De 1945 a 1992 estallaron en diversas regiones del mundo alrededor de cien conflictos en los que participó -precisamente para evitarlos- la ONU. Se calcula que en total perdieron la vida aproximadamente 20 millones de personas, sin que el organismo pudiera hacer nada. La cantidad equivale a la mitad de muertos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1990, el gasto en operaciones pacificadoras fue de 400 millones de dólares. Tres años más tarde era de tres mil millones.

Según la directora del SIPRI, Alyson Baites, “los hechos demuestran la desafortunada verdad: las grandes cantidades de dinero que se gastan no son para misiones de paz”.

El escritor alemán Ernst Jünger (1895-1998), voluntario en la Legión Extranjera, oficial en la primera y segunda guerra mundiales, herido catorce veces y condecorado con la Cruz de Hierro, coincide con el mariscal Guibert. En El Combate Como Experiencia Interior, publicado en 1922, Jünger apunta:

“El sentimentalismo debe esfumarse, adaptarse a la horrible simplicidad de ese objetivo: el aniquilamiento del adversario. Es éste un axioma que debe realizarse durante todo el tiempo que los hombres hagan la guerra, y habrá guerras mientras existan los hombres”.

Fuente
Bambu Press