Dos sobresaltos en menos de quince días por Fabio Parra Beltrán; [email protected]

No termina la segunda semana del 2007, cuando aún muchos permanecen en vacaciones, sin embargo, el ambiente se agita como cabañuela de lo que serán los meses venideros. Los desempleados ya recorren las ciudades haciendo caso a las ofertas que aparecen en los periódicos, los desamparados hambrientos que en las esquinas esperan el cambio del semáforo para pedir monedas se reintegran a su labor, los bienaventurados hacen planes y promesas. En general todo vuelve a la normalidad, y la normalidad es agitada.

La agitación inicial se presentó de parte de la banca; el sistema bancario tan consentido en las épocas de crisis, codició ser mimado en momentos de bonanza. El gobierno autorizó el alza en los intereses que cobran los bancos a los usuarios, decisión que debió ser reversada en menos de tres días por impopular, contraproducente y antitécnica. Más sin embargo, el sistema bancario tenía otra carta bajo la manga para no perderse del protagonismo. El rey de los bancos, Bancolombia, el más rentable de todos, el más grande, el ejemplo, cayó en desgracia; no porque sus finanzas estén en rojo, la razón es que sus dueños, que lo adquirieron a buen precio a mediados de los 90’s son acusados de estafa, además de utilización indebida de fondos captados del público y autopréstamos, por lo cual la Fiscalía ordenó la detención domiciliaria de Jorge Londoño el presidente del banco y de Federico Ochoa vicepresidente de la misma corporación. Lo curioso no es esto, ya que el escándalo de demandas de los antiguos propietarios viene desde 1997, lo relevante es que la Fiscalía bajo la dirección de Luís Camilo Osorio, quien también ha sido tildado de favorecer a paramilitares, precluyó la investigación evadiendo pruebas contundentes, por obvias razones, la esposa del entonces Fiscal General era presidenta de Fiducolombia, Fiduciaria del mismo grupo económico dueño de Bancolombia, sintetizando, administraba la fiduciaria del banco. Por vía de tutela la Corte Constitucional exigió a la Fiscalía, ahora administrada por Mario Iguarán tener en cuenta pruebas que aportó la familia Gilinski, los demandantes, que en su momento no fueron valoradas por el ente investigador, que dieron sustento jurídico a la decisión que hoy tiene enjuiciados a los directivos del banco.

Ese parecía ser el único agite extraordinario, para sumarle a los comunes del momento. Y no fue así, a las caravanas de turistas retornado a sus ciudades de origen, las deudas que deja el fin de año, los accidentes en carretera y las fiestas, más el escándalo de Bancolombia, se sumó la vuelta a la libertad del ex ministro Luis Fernando Araújo, quien hacía 6 años permanecía secuestrado por las FARC. Araújo, gracias a la presión del operativo militar que pretendía rescatarlo, logró escapar de sus captores y deambulando durante cinco días por el monte, y las zonas desérticas de la costa atlántica, encontró tranquilidad cuando dio con un escuadrón de la Infantería de Marina que lo buscaba. El ex ministro estaba dentro de la lista de los canjeables que el grupo terrorista le hizo llegar al gobierno.

Se abrió de nuevo el debate acerca del riesgo que lleva un rescate armado. En este caso el secuestrado volvió vivo a casa, aunque fácilmente pudo haber muerto, o caído de nuevo en manos del grupo guerrillero, pues las Fuerzas Militares duraron varios días para dar con su paradero luego de la operación militar. Recientemente otro operativo de rescate consiguió devolver con vida al hijo menor del también secuestrado Oscar Tulio Lizcano, sin embargo, aún no se borra de la memoria la frustrada operación de rescate del entonces gobernador del departamento de Antioquia y su consejero de paz en el año 2003, quienes fueron vilmente ultimados con tiros de gracia por los bandidos de las FARC que los mantenían cautivos cuando se sintieron acorralados por el operativo militar.

Dos sobresaltos en menos de quince días hacen prever que vendrán muchos más, buenos y malos, blancos y negros en las 50 semanas que se avecinan, que ya preparan cada una su sorpresa.