Hace seis años -octubre de 2001- caían los primeros misiles sobre Kabul que marcaban el inicio de una nueva guerra desatada por el imperialismo norteamericano en contra de los pueblos del mundo, esta vez a pretexto de "combatir al terrorismo internacional". Luego llegó el turno de Iraq, y la amenaza se extendió a Irán, Corea del Norte, Venezuela y Cuba. Lo que el imperialismo pensaba sería un paseo por Medio Oriente, se convirtió en pesadilla; el ejército de ocupación se encuentra empantanado y golpeado por la resistencia iraquí que cuenta con la solidaridad y el aliento de los pueblos del mundo.

La maquinaria militar estadounidense despertó un movimiento popular en todo el planeta, que al tiempo de condenar el intervencionismo militar y levantar la solidaridad con los pueblos agredidos, dejó en claro que la reanimación del movimiento de masas cubría los cinco continentes y cuestionaba también las estructuras mismas del sistema imperante.

La crisis del imperialismo es enorme y se expresa en las dificultades para la recuperación de su economía; en los problemas que tiene para ejercer el control y dominio a los pueblos y países dependientes y en las enconadas pugnas y disputas interimperialistas por el control de los mercados, de los recursos naturales estratégicos y por un nuevo reparto del mundo. Los Estados Unidos cumplen el papel de gendarme del planeta, es verdad, pero no es menos cierto que existen otros países y bloques imperialistas que pugnan por avanzar en posiciones, abrir mercados para sus capitales y ampliar sus zonas de influencia, aunque en determinados momentos coincidan o se vean forzados a marchar tras los planes político- militares del imperialismo estadounidense.

La crisis del sistema capitalista-imperialista es incuestionable y la lucha de los trabajadores y los pueblos en contra de sus efectos nocivos está presente en todas las latitudes. Particularmente en América Latina, apoyándose en las más diversas formas de lucha, los pueblos han enfrentado, y en algunas ocasiones derrotado, a las políticas de ajuste y a los planes regionales del imperialismo estadounidense, como la intención de anclar nuestras economías a la estadounidense a través de Tratados de Libre Comercio o del fracasado ALCA. La política neoliberal ha sido arrinconada con la acción de las masas en ciudades y campos; las burguesías pro imperialistas nativas han sufrido duros reveses y golpes políticos, que le han significado la pérdida de espacios.

En esta región se está produciendo un cambio en la correlación de fuerzas entre las clases sociales y sus fuerzas políticas, y su principal elemento tiene que ver con el desarrollo y ampliación de una corriente democrática, progresista y de izquierda, caracterizada por su amplitud y diversidad, dentro de la cual la izquierda revolucionaria tiene presencia y representa una opción. Esta corriente se ha ido configurando en medio de los combates de los trabajadores, de la juventud, de los pueblos originarios, de los pobladores de barrios y zonas rurales, de hombres y mujeres de las clases trabajadoras, levantados en contra de la explotación y en pro del cambio social. Se manifiesta en los cortes de rutas, en los paros regionales y nacionales, en las tomas de tierras, en las movilizaciones por la salida de transnacionales que explotan nuestros recursos y por la expulsión de las tropas norteamericanas de las bases instaladas en varios puntos del continente; en el enfrentamiento al terrorismo de Estado y sus represivas leyes "antiterroristas", en las reivindicaciones de carácter nacional formuladas por los pueblos indígenas, en el enfrentamiento a los planes militares del gobierno de George Bush y sus aliados, y de muchas formas más. A su vez, ha sido la base para el triunfo electoral y el sostenimiento de gobiernos progresistas y democráticos como el de Hugo Chávez, en Venezuela, Evo Morales, en Bolivia, y, Rafael Correa en Ecuador. La perspectiva y certeza del cambio social se afirma en la conciencia de los trabajadores y los pueblos, animándolos a la acción política y a continuar sus combates. Esta nueva realidad genera mejores condiciones para la acción de las organizaciones y partidos de izquierda revolucionaria, para acercar a las masas a la lucha por la revolución y el socialismo. De hecho, en este nuevo escenario también actúan fuerzas y organizaciones con planteamientos que, aparentando radicalidad o interés de subvertir el orden burgués, no dejan de ser funcionales al sistema capitalista, pues, no van más allá de la búsqueda de espacios para compartir el poder con una u otra facción burguesa o la sola ampliación de la democracia.

El objetivo estratégico de los partidos y organizaciones de izquierda revolucionaria no es atenuar el sufrimiento de los trabajadores y menos recomponer el sistema capitalista; luchamos para poner fin a la explotación asalariada, propósito alcanzable a condición de tomar el poder, destruir el viejo estado capitalista y construir la sociedad de los trabajadores: el socialismo. No hay otra alternativa para resolver los grandes problemas de la humanidad. Por supuesto, ello es posible si nuestras organizaciones y partidos actúan ajustados a posiciones y principios revolucionarios, manteniendo consecuencia con nuestro programa y políticas revolucionarias; si logramos alcanzar y mantener hegemonía en el movimiento de masas, imprimiendo un contenido estratégico revolucionario a su acción y lucha.

Luchamos por la revolución y el socialismo; destacamos que por su contenido la revolución tiene una connotación mundial, mas, por su forma tiene implicaciones nacionales. Actuamos en condiciones particulares en cada uno de nuestros países, por lo que debemos dar respuesta -con propuestas y acciones- a los problemas que en ellos se presentan. Nos apoyamos en todas las formas de lucha que permitan la acumulación de fuerzas para la revolución, que golpeen al enemigo y acerquen el triunfo de nuestros objetivos, entendiendo que solo el uso de la violencia organizada de las masas permitirá dar los golpes definitivos para derrotar la dominación burguesa - imperialista y conquistar el poder.

Es evidente que durante los últimos años se han producido significativos cambios en el mundo y en el mismo sistema capitalista-imperialista, sin embargo, éstos no han eliminado el papel histórico que le corresponde cumplir a la clase obrera como la fuerza fundamental y dirigente del proceso revolucionario, que conducida y dirigida por su instrumento político, el partido revolucionario del proletariado, actúa por atraer al resto de clases trabajadoras, a los campesinos, a la lucha por la conquista del poder.

Trascendente es el papel jugado en estos años por la juventud, su masiva y combativa incorporación a las luchas populares, su disposición a levantar las banderas de la transformación social, por eso las organizaciones políticas tenemos la obligación de trabajar con ella para su desarrollo ideológico-político, para el fortalecimiento de sus organizaciones de masas y políticas y la promoción de cuadros desde sus filas. En ella está la reserva de la revolución, a futuro; hoy son un fuerza de primera importancia.

En el campo de la acción revolucionaria y de la lucha democrática y progresista actuamos diversas organizaciones con propuestas políticas y programáticas coincidentes en muchos aspectos; asumimos la necesidad de trabajar por la unidad de acción para fortalecer la lucha de masas y golpear más fuerte a los enemigos de la revolución.

Este llamado responde a una política de principios y lo invocamos también en el plano internacional. Las circunstancias por las que atraviesa el mundo, el desarrollo del movimiento popular y de las organizaciones políticas progresistas, de izquierda, revolucionarias y marxista leninistas exigen de nosotros una acción internacionalista más activa. En cada uno de nuestros países trabajamos por configurar un movimiento revolucionario de masas que alimente un similar movimiento en el plano internacional que enarbole las banderas del antiimperialismo y el anticapitalismo. Ratificamos la necesidad de trabajar por dar forma a un Frente Antiimperialista Mundial que se exprese -y de hecho así está ocurriendo ya- en la acción, en la movilización de los trabajadores y los pueblos.

Desde esta tribuna internacionalista, las organizaciones participantes en este Seminario, expresamos nuestra solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por conquistar su liberación social y nacional y por sus reivindicaciones particulares y sus derechos políticos; con los procesos democráticos que se desenvuelven en Venezuela, Bolivia y Ecuador; con la lucha de los movimientos insurgentes en Colombia, Filipinas, Nepal; con los emigrantes que luchan por sus derechos en las entrañas del monstruo imperialista; con los revolucionarios y dirigentes populares encarcelados, para quienes exigimos su libertad; resaltamos la resistencia del pueblo cubano al bloqueo estadounidense y su acción por defender su revolución; estamos con la resistencia que levanta el pueblo iraquí por expulsar a los invasores de su territorio y con el heroico combate del pueblo palestino en contra del sionismo israelí.

Tenemos el compromiso con los trabajadores y los pueblos de perseverar en la lucha; tenemos la confianza de salir victoriosos en esta batalla, porque poseemos la razón histórica y contamos con la fuerza de los pueblos.

Quito, 13 de julio 2007

• Partido Comunista Revolucionario (Argentina)

• Partido Comunista Revolucionario (Brasil)

• Movimiento Constituyente Popular (Colombia)

• Partido Comunista de Colombia (Marxista-Leninista)

• Partido Comunista de Colombia - Maoista (PCC-M)

• Poder y Unidad Popular (Colombia-Seccional Nariño)

• Ejército Popular de Liberación (Colombia)

• Frente Internacional Ejército de Liberación Nacional (Colombia)

• Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP

• Frente Patriótico Manuel Rodríguez (Chile)

• Grupo Ray O’light (Estados Unidos)

• Frente Popular Revolucionario (México)

• Partido Comunista de México (marxista leninista)

• Frente Democrático Popular del Perú

• Partido Proletario del Perú

• Partido Comunista Peruano Marxista Leninista

• Movimiento de Izquierda Revolucionario (Perú)

• Partido Comunista del Perú Patria Roja

• Partido Comunista del Trabajo (República Dominicana)

• Movimiento Independencia Unidad y Cambio (República Dominicana)

• Gayones Voz Proletaria (Venezuela)

• Utopía (Venezuela)

• Plataforma Socialista (Venezuela)

• Movimiento Popular Democrático (Ecuador)

• Juventud Revolucionaria del Ecuador

• Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

• Confederación de Mujeres por el Cambio (Ecuador)

• Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador

• Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador

• Unión General de Trabajadores del Ecuador

• Frente Popular (Ecuador)

• Federación Única de Afiliados al Seguro Social Campesino (Ecuador)