Esto significa, más allá de la resolución del Ministerio acerca de si le da cabida o no a esa presentación, el anuncio de despidos masivos, además sin respetar lo que corresponde por Estatuto. El pedido del Procedimiento es la cínica y grave actitud de un empresariado que se encubre en la ley de empleo 24013 -lamentablemente aún vigente a pesar de todos los cuestionamientos que se le hicieron- sancionada en la etapa más impúdica del menemismo. Ese instrumento legal fue groseramente reimpulsado por los grupos económicos en los momentos más dramáticos de la crisis desatada a partir de diciembre del 2001. Cuando los márgenes de rentabilidad crecientes del capital en nuestro país es reconocido por las mayorías de las empresas -y en nuestra actividad en particular- producto del llamado crecimiento macroeconómico; cuando han pasado varios años desde que cayeran en desuso herramientas nefastas como las que esta empresa apela hoy; cuando según las estadísticas de los propios grupos empresarios y del Estado indican una reducción de la desocupación ¿cómo se entiende esta salvaje determinación? ¿Cómo se explica esta impúdica solicitud de permiso para liquidar puestos de trabajo? Desde hace algunos años el propietario del centenario matutino es el holding mediático estadounidense Evening Post Publishing Company, con sede en la ciudad de Charleston. No es un dato menor que quien es el dueño del Herald cuenta con suficiente experiencia en la organización y explotación de un medio periodístico y, además, una transferencia de recursos sumamente beneficiosa dada la ventaja cambiaria que tiene la moneda de origen con la nuestra. Entonces, ¿cómo se justifica el estado de crisis? ¿Cuál es el límite al que se dice haber arribado en un diario que nunca tuvo como objetivo un alcance masivo y cuya continuidad se debió a una estrategia de venta direccionada, cuyos destinatarios son beneficiarios claros de la nueva situación económica? Frente a este panorama no se trata de una conspiración señalar que esta decisión empresaria aparece como un arreglo interpares, donde alguno paga cierto “costo social” con estas medidas y otros se preparan para ir sobre un terreno, el Buenos Aires Herald, convertido en tierra arrasada. Más allá de lo que se pretenda, lo claro es que en este momento estamos ante el acto de mayor torpeza de una dirección, que no ha hecho más que hilvanar en estos años una sucesión de este tipo de conductas y que aspira a cerrar su obra maestra con la misma coherencia. Los trabajadores de prensa del Buenos Aires Herald, junto a la UTPBA, iniciaron durante el 2006 reclamos por una recomposición salarial y condiciones de trabajo, situación que había caído en un total desamparo y atención por parte de la dirección. Este conjunto de periodistas y trabajadores de prensa se dieron una organización que se refleja en cada asamblea y que supo manifestarse en un paro en octubre del año pasado, único en la historia de los 131 años del diario en inglés. Se hicieron propuestas, se tuvo la mayor de la paciencia en cada discusión salarial y en los aún no resueltos temas como las categorizaciones. De todos modos como la intolerancia es enemiga de la paciencia -y del respeto a la dignidad humana- y amiga de la impunidad, sólo pretende ocultar la mentira y la incapacidad para resolver una situación que afecta a decenas de familias, preocupación absolutamente ausente en el planteo empresarial. Como siempre, pero también como nunca, los trabajadores de prensa del diario decidirán, junto con la UTPBA, los pasos a seguir en la lucha central de este y de todo colectivo laboral, que es la defensa de todos y cada uno de los puestos de trabajo.

(*) Prosecretario Gremial de la UTPBA