Tal parece que Perú ha prohijado una parvada de cónsules que ha entendido su misión al revés: en lugar de comprender, resolver, orientar y acoger a los connacionales, ganan dinero a carretadas, son patanes, atienden cuando les da la gana y ni la muerte les conmueve. Y, por cierto, si va el embajador ¡ni siquiera hacen acto de presencia! En Génova, hay un señor de nombre Jaime Miranda Delizzie, que se ha dado el lujo de no inmutarse en las veces que llegó Carlos Roca Cáceres, representante del presidente de la república en Italia, ¡porque no apareció nunca! Digamos que esto del protocolo puede ser un asunto menor aunque no le sentaría mal a Miranda comprender que el Estado le da el cargo –también se lo puede retirar- y que se debe a los peruanos que sufragan su puesto.

Los recién nacidos tienen que registrarse, vía sus padres, no en Génova, sino en Milán. En los cinco años que tiene Mirande Delizzie, simpatizante descarado de Lourdes Flores Nano, no ha hecho nada por resolver un tema que obliga a los connacionales a perder un día de trabajo –y de salario- y viajar a la industriosa ciudad mencionada.

Dos meses atrás, falleció de penosísima enfermedad en el Hospital San Martino, el paisano Michel Pastore. Si no hubiera sido por la presión informativa de parientes cercanísimos, entre ellos la madre y tías de Pastore, el Consulado y su ilustre representante, Miranda Delizzie, no se hubieran dado por enterados, para, en acto de consuelo póstumo, regalar la caja mortuoria.

¿Por causa de qué, el señor Jaime Miranda Delizzie ha ocultado al numeroso grupo de peruanos que vive en Génova, que el próximo 17 de los corrientes, en la Casa América, hay elecciones para los Consejos de Consulta? ¿no hay cierta vinculación entre este secreto y su descarada manipulación de estos organismos en que hay amigotes suyos cómplices de sus trapacerías?

Según los datos que hacen llegar peruanos avecindados en Génova, el señor Miranda no da oportunidad para prácticas o trabajo remunerado en el Consulado a compatriotas. Y en cambio sí contrata a italianos. ¿No es hora de averiguar o constatar si esto es lo que más conviene al servicio diplomático porque los peruanos podrían contribuir hasta gratuitamente? ¿o hay trapisondas o maniobras ocultas aquí?

¿Será cierto que el cónsul Jaime Miranda Delizzie es un fanático de las llamadas a Lima y a los medios de comunicación para evitar que se hable de su mala gestión, indiferencia por lo que ocurre con los peruanos en Génova y se oculte su antipatía manifiesta a la administración gubernamental de García Pérez? Hasta donde se sabe, los diplomáticos, se deben al pueblo que les paga sus abultados sueldos y su propósito es servir al margen de cualquier clase de distingos políticos.

Sería muy interesante que diga el señor cónsul Miranda Delizzie si es cierto que las autoridades políticas genovesas le detestan y que no entiende la tradición de lucha proletaria de esa circunscripción geográfica, muy distante de los cánones doctrinarios absolutamente conservadores y reaccionarios de que es dueño este militante del PPC para quien todos son “cholos pata al suelo”. ¿Para eso se paga tan bien a un funcionario inepto?

¿Qué esperan en Cancillería para hacer funcionar sus comités u oficinas disciplinarias? Hay varias quejas más que llegan de otros peruanos que también confrontan, desgraciadamente, la misma como oprobiosa naturaleza de aberraciones gracias a cónsules matones, déspotas, fronterizos. ¿Se quejaría la gente si no ocurriera lo que estamos informando?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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