(Por: Álvaro Cepeda Neri)

Pero cuando un periodista se presenta a denunciar, con pruebas (y aunque la obligación del Ministerio Público Federal es completar la averiguación, éste insiste en que el quejoso proporcione más pruebas) el asunto se turna a Orellana Wiarco y éste a Juan de Dios Castro, quien lo lleva al acuerdo con Medina Mora. Y éste va con Calderón. La burocracia a lo bestia. En cuanto Calderón se entera de que es una denuncia de prensa, y más tratándose de que un (des)gobernador es el acusado, ordena que se le dé carpetazo (interrumpir la tramitación de un expediente). Es el caso, entre otros más (el de este columnista contra Robinson-Bours, ya fue archivado) del director del diario Tribuna, que se edita en Jalapa, Veracruz. El periodista Martín Serrano Herrera ha sido amenazado de muerte por sicarios que depositaron, envueltas en un ejemplar de Tribuna, cinco balas a la puerta de su domicilio particular. Su familia consta de cinco integrantes: su esposa, tres hijos y él. Hizo su denuncia ante la instancia veracruzana. Y nada. La presentó ante la Fiscalía de Delitos contra Periodistas de la PGR. Y nada. Ante su insistencia, Juan de Dios Castro, Orellana Wiarco y Medina Mora se coludieron para informarle, cínicamente, que no hay fundamento para completar la averiguación. Y que su expediente, 981/2007/AII/I, se ha ido a la basura... ¡de la Subprocuraduría de Derechos Humanos!, por acuerdo de Medina Mora en cumplimiento del acuerdo presidencial. Está claro que la PGR de Medina-Castro-Orellana, base de la pirámide burocrática y en cuyo vértice está Calderón, quiere, como prueba, que el periodista Serrano Herrera sea asesinado, para que su denuncia, al fin, sea tomada en cuenta. En Veracruz ni el gobernador Fidel Herrera Beltrán ni su procurador han atendido la denuncia. Así se cierra el círculo entre quienes, con toda la complicidad estatal-federal, están provocando que los sicarios utilicen las cinco balas. La PGR, durante el gobierno de Calderón, se ha caracterizado por la negligencia en sus obligaciones, cuando se trata de ciudadanos en general y en particular de los periodistas que, con la ley en la mano, recurren a ella. Las garantías para el desempeño periodístico del diario Tribuna, están desaparecidas en Veracruz. Y en Jalapa, donde están sus instalaciones y donde sobrevive, textualmente: so-bre-vi-ve, su director Martín Serrano Herrera, al que, por los hechos, quieren muerto, sobre todo la PGR que le ha dado carpetazo a la averiguación previa 13/FEADP/07. Desde ahora lanzamos el YO ACUSO al cuarteto: Calderón-Medina, Castro-Orellana de obstrucción de la justicia y de que se cumplan las amenazas contra el periodista y el periódico, porque no ha querido la PGR ni continuar la averiguación y mucho menos consignar la denuncia ante el tribunal competente. Si llegara a triunfar la impunidad, la vida de Serrano Herrera y su familia corren el peligro del homicidio.

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Revista Contralínea / México Fecha de publicación: 2a quincena Marzo de 2008 | Año 5 | No. 98