Si bien desde el nacimiento de la industria periodística, la prensa ha respondido a las necesidades del capitalismo, nos encontramos en un punto en el que la globalización económica y el neoliberalismo político llevaron hasta el extremo esta situación.

Las fusiones y absorciones de medios por parte de las grandes multinacionales de la comunicación consiguen día a día la consolidación de un modelo informativo que conduce a la globalización de una sola voz, de un único discurso hegemónico que (re) produce una realidad deforme y cercenada. Una realidad “ficcionalizada”.

Este modelo comunicacional no es más que un aspecto del gran proceso de mundialización que apunta a favorecer a un pequeño grupo y a servirse de gran parte de los seres humanos. Los dueños de los grandes medios de comunicación son, a su vez, dueños de empresas dedicadas a la explotación de petróleo, fabricación de armas, desarrollo de tecnologías y otras mercancías.

Dentro de este marco, la única alternativa posible para la democratización de la información es la creación de medios propios por fuera de los grandes oligopolios multiempresariales. Por momentos, el escenario parece ser alterado por el aporte de las nuevas tecnologías, pero fácilmente se diluye esta ilusión.

Es en este sentido, que la Agencia Isa nació en busca de un modelo comunicacional alternativo como necesidad urgente de supervivencia.

En estos pocos meses de vida, Isa intentó -y seguirá intentando- cumplir un rol social, comprometido con el desarrollo de una sociedad mejor y más libre.

Sin embargo, como medio electrónico, los integrantes de Isa reconocemos las obvias limitaciones del soporte por el que hemos optado. Pero, a pesar de esto, luchamos contra esas limitaciones porque somos concientes de que sin Internet como herramienta, no hubiera sido posible llegar a lectores de toda Latinoamérica.

Somos concientes de los riesgos que conlleva el hecho de pertenecer a la llamada “aldea global”, pero no por esa pertenencia estamos dispuestos a perder de vista nuestra propia aldea.

Tampoco ignoramos la continua naturalización de las relaciones sociales que fomentan los medios de comunicación masiva e intentamos revertir esa situación. Isa, como muchos otros espacios, intenta ser un foco de resistencia a la dictadura de los grandes medios aportando otras visiones sobre lo que sucede.

Estamos convencidos de que el lugar del periodista no es en un escritorio frente a una computadora, sino en la calle, con el resto de la sociedad de la que forma parte y debe ser conciente de esta pertenencia.

Si bien creemos necesario asimilar los aportes universales, debemos priorizar la unidad latinoamericana y aprovechar el nuevo escenario geopolítico regional. Y es que en Isa creemos que existe una identidad latinoamericana común, que nos hermana y que no debemos ignorar.