Jueves 8 de mayo, había esperado ese día. Como estudiante universitario, pensaba participar en la marcha organizada por la FEUE para garantizar la gratuidad de la educación, pero la noche anterior me llamó mi amiga que debía cubrirla y me pidió que lo hiciera en su lugar. Así que preparamos los cuadernos y deberes hasta las 09:00; la mayoría de facultades tenían permiso y se suspendían las clases para asistir a la marcha. La mía no.

Se esperaba que la suma de trabajadores de la Universidad Central del Ecuador y estudiantes dé como resultado una marcha numerosa, pero ni siquiera los organizadores esperaban tanta gente. También me sorprendió. Pero si ese era un elemento importante, la participación emotiva, alegre, activa y el nivel de conciencia de los estudiantes también lo fue. Así, Quito fue testigo de una jornada de participación, discusión y lucha, que movilizaba a más de 15.000 estudiantes en las calles.

¿Por qué se movilizan los estudiantes? Esa pregunta me hizo un transeúnte mientras nos dirigíamos a Carondelet. La ‘Central’ se moviliza por la gratuidad de la educación, dije. Pero ¿no es gratuita? me preguntó.

Para entender la complejidad de la situación debemos entender aquello que se hecho a lo largo de los gobiernos neoliberales en el Ecuador, no solo con la educación superior, sino con todo el sistema educativo: fragmentarlo y desfinanciarlo, con el fin de fortalecer la educación privada, negocio de muchos que han presidido el Ministerio de Educación. Por lo que la deuda con la universidad, por concepto de ciencia y tecnología, es casi de 400 millones de dólares. Además, los aranceles por concepto de matrículas y otros pagos hacen que la educación superior no sea gratuita.

La educación secundaria, producto de la aplicación de políticas neoliberales, ha sido fragmentada y desfinanciada, y produce estudiantes en un desigual nivel de conocimientos; en estas condiciones, ¿sería razonable aplicar un examen de ingreso? Evidentemente que no sería justo, por lo que el planteamiento de la FEUE es crear ciclos básicos comunes, que tengan el objetivo de dotarle de los conocimientos necesarios al estudiante universitario y ubicarlos de acuerdo a su orientación vocacional en cada una de las carreras. Este planteamiento no es excluyente, como un examen de ingreso, sino que tiene la perspectiva de nivelar en conocimientos y ubicar de acuerdo a sus aptitudes.

El transeúnte en medio de la conversación se sumó a la marcha y continuamos con una interesante conversación: el problema es más complejo de lo que pensamos: solo uno de cada diez bachilleres ingresan a la educación superior en el Ecuador, lo que significa que terminado el colegio, nueve de ellos, o se dedican atrabajar en cualquier actividad poco remunerada o emigran, con todos los riesgos que ello implica, y solo uno continúa sus estudios universitarios.

La conversación fue muy productiva, pero el transeúnte se desvió para continuar con sus actividades. Participando de la marcha también estuvo Magdalena Vélez, presidenta del Frente Popular (FP). Vélez sostiene que “para garantizar el proceso de cambio que vive el Ecuador debe fortalecerse una educación democrática y emancipadora, en función de la patria ecuatoriana; hay que formar una juventud profesional capaz de cambiar al Ecuador, no solamente como mano de obra calificada y explotable, esa es la visión que plantea la FEUE y como miembro de del FP, estamos aquí para apoyarlo”, dijo.

La Marcha llegó al Palacio de Gobierno; allí se efectúo la reunión con el ministro coordinador de la política, Ricardo Patiño y asesores de este ministerio; asesores de la vicepresidencia; representantes del Ministerio de Salud, del Ministerio de Gobierno y la Senplades. Según Sebastián Cevallos, presidente nacional de la FEUE, está jornada fue histórica: se logró concretar acuerdos importantes, aunque falta concretar los mecanismos exactos para llevarlos a cabo; los acuerdos fueron en el sentido de garantizar el derecho de gratuidad a la educación, tomarse las medidas necesarias para garantizar el derecho de la juventud a la educación; que se declare al universitario como sector estratégico, tal como lo es el sector del petróleo o de hidroeléctrico, y que el Estado garantice la inversión del 2% del PIB en la educación universitaria.

El proceso de la construcción de la Patria nueva, de la patria productiva y justa que queremos los ecuatorianos, parte de la democratización y participación de sus instituciones, por lo que es urgente que se vincule a la universidad al aparato productivo, se garantice que los hospitales públicos que sean exclusivamente para prácticas y plazas de trabajo de los estudiantes de la universidad pública, de salarios dignos para los empleados y profesores; capacitación y actualización a maestros, construir a la universidad en ese espacio de universalizar, discutir, crear ideas en condiciones democráticas. Los resultados de la movilización han sido positivos, nos retiramos pensando también en la responsabilidad histórica de crear y promover las condiciones para mejorar la calidad de nuestra educación.

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