Y, sin embargo, ellas, las ideas, día a día, son obstinadas muestras de la capacidad de construir modos de vida, sin ser parte de la vorágine del despilfarro de unos pocos, sobre el sufrimiento de la mayoría de las personas en el mundo entero.

Hace unos días un estudiante de periodismo se preguntaba qué es lo que siente un allegado a Mario Bonino ante la impunidad que existe sobre la causa de su asesinato. Y, es, justamente, en esta Patria de las ideas, donde las palabras pueden nombrar la justicia capaz de abrazar a hombres, compañeros, como Mario Bonino.

Hay que decir que esta injusticia, en el caso de Mario Bonino, es una arista más de la injusticia inherente a la esencia del capitalismo. Su causa espera castigo como esperan responsabilidad política los miles de niños, hombres y mujeres que padecen hambre, cuando existen evidencias de poder atacar el crimen con otra distribución de la riqueza. Como esperan justicia todos los que son condenados a padecer males evitables causantes de sufrimientos y muertes, todos los que son arrojados a la oscuridad del analfabetismo y destinados a la falta de oportunidades para educarse.

No es nada difícil imaginar hoy a un Mario Bonino, como era, decidido y decidor: en un sondeo a su identidad, aparece sumando argumentos para demostrar que el capitalismo ha fracasado en su modelo de socialización. Y, como siempre, insobornable en el ánimo de dar batallas para construir la esperanza, se lo escucha compartiendo la inteligencia crítica, organizada, frente al imperio de la muerte y la barbarie.

Periodista. Secretaria de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires.