Tal retruécano matemático extiende el objetivo en apenas otro siglo y cuarto (135 años, para ser exactos), lo cual pone sobre el tapete el dilema de cientos de millones de personas en el mundo, cuyos ¿derechos humanos? son más que violados. Simplemente: se les niega la posibilidad a la subsistencia.

África (esencialmente) y los países del denominado Sur, encabezan la relación de este flagelo el cual, en medio de la presente crisis financiera global, apunta con extenderse también hacia las capas más pobres de la población en las naciones del Norte.

En Latinoamérica y el Caribe, según estimados de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), este 2008 cerrará con el 33,2 por ciento de la población en estado de pobreza, lo cual, en términos cuantitativos, equivale a 182 millones de personas. El leit motiv de esta situación, al decir de CEPAL, “tiene su principal explicación en el elevado incremento del precio de los alimentos”, los cuales para los próximos 12 meses podrían elevarse aún más, dada la crisis financiera de ribetes globales y cuyo patrón de medida es el desempleo acelerado y masivo. Esta es una de las caras de la moneda.

Días atrás se conmemoraron mundialmente las seis décadas de proclamada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo espectro rebasa los lindes del hambre y el desempleo.

La otra faz, la constituyen los derechos a la vida, la paz, salud, educación, trabajo y en contra del terrorismo y la tortura, las guerras y otros graves azotes que laceran el género humano, críticos entuertos por resolver, y sobre los cuales apenas se vislumbran paliativas soluciones.

En el caso particular de Cuba, el bloqueo económico por parte de Estados Unidos continúa entre las flagrantes violaciones de los derechos humanos para los habitantes de la Isla. Tal política figura como la más prolongada impuesta a una nación en la historia de la humanidad.

Según el periodista Patricio Martínez, en artículo aparecido en el sitio Kaosenlared, “la guerra económica, comercial y financiera que los sucesivos gobiernos de Washington han aplicado a la mayor de las Antillas para rendirla por hambre, dura ya medio siglo, solo una década menos que la existencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin embargo, Cuba, a base de coraje y resistencia, ha capeado el temporal en medio de severas limitaciones financieras, agravadas en este 2008 por el paso de tres huracanes en apenas dos meses y que ocasionaron pérdidas estimadas en casi 10 mil millones de dólares.

El gobierno cubano, bajo cualquier circunstancia, ha sabido garantizar la alimentación, salud y educación a su pueblo. No importa el costo, sino el derecho humano que asiste a quienes habitan en la Isla para su plena libertad y desarrollo. Aún más, siempre ha extendido su contribución solidaria a otros países.

Paradoja: en medio de ese caos alimentario y financiero global, Estados Unidos se debate en el dilema sobre las millonarias ayudas a ofrecer o no a la industria automotriz en esa nación. Triste realidad para los cientos de millones de desposeídos del planeta y quienes, al paso que van las cosas, tendrán a su diestra también a los estadounidenses, quienes comienzan a sufrir el galopante desempleo.

Esta es la gran realidad de los derechos ¿humanos? en que hoy nos sumimos gran parte de quienes habitamos este dispar mundo.

Agencia Cubana de Noticias