JPEG - 16.4 KB
Jorge Castañeda

El autor es Jorge Castañeda, uno de los más fieles aulladores del Tío Sam, aunque nació al sur del Río Bravo y hasta en algún momento ocupó la cartera de Exteriores en su natal México, lo que debió desempeñar con espíritu nacionalista, del cual muchos dudan.

El título del mencionado artículo es "The end may be near" (El final podría estar cerca) [1], y al pie se acota que el firmante es “profesor Global Distinguido de la Universidad de Nueva York y miembro de la Fundación Nueva América”, a lo que se suma ahora aprendiz de profeta.

Ni un nuevo argumento ofrece el material, que repite el guión de la última campaña contra Cuba, usando las frases acuñadas en algún laboratorio de Langley u oficina del Grupo Prisa y repetidas con sentido goebeliano: “prisioneros políticos, familiares encarcelados, movimientos de huelgas de hambre, marchas de protesta, martirio, desafío, autoritarismo,…”

Un sujeto que odia a quienes luchan por los pueblos y no se ha escondido para satanizar al Che o a Fidel, ahora intenta reconocer méritos al líder cubano; claro está, su objetivo es marcar la brecha entre él y Raúl, otro de los clichés fabricados para ser repetidos.

Al menos alguna verdad dice al afirmar que “Desde 1959, muchos pierden apostando al fin de la Revolución cubana”; pero él no aprendió de errores ajenos y quiso repetir la fórmula al asegurar ahora que “Tres elementos apuntan a que Cuba llegó a un momento crucial” y más adelante cierra con esta frase lapidaria: “todo apunta a un futuro muy negro.”

Para convencer a sus lectores, fantasea la profecía para pronunciar el clásico “en paz descanse” a la Revolución:

“La hoguera está preparada, solo hace falta la chispa, pero los bomberos están exhaustos y la última esperanza de la Revolución cubana, cifrada en Caracas, podría desplomarse en cualquier momento. Son circunstancias sin precedentes en la historia del castrismo, y podrían derivar en un fogonazo más —o en la tormenta perfecta.”

Quien lo escribió no es importante, pero sí llama la atención el que lo publicó: la revista integrante de la gran prensa norteamericana, la cual responde al poder real, y trata otra vez de preparar a la opinión pública de su país, y del mundo, acerca de lo que supuestamente ocurre en Cuba.

Esto forma parte de la estrategia de agresión, con el marcado interés de presionar a los gobiernos para cercar a la Isla, intentando ofrecer la imagen de caos y favorecer políticas de chantaje de naciones y pactos regionales, además de cortejar a los grupos anticubanos para obtener de ellos financiamiento para campañas electorales.

La distensión en el conflicto Estados Unidos-Cuba pudo estar en los planes de la administración de Obama y aunque hasta ahora solo hubo gestos para cumplir con promesas hechas a sus votantes de la Florida, existen ingentes esfuerzos de la ultraderecha mundial porque todo quede ahí, y responsabilizar a Cuba de no mejorar las relaciones mutuas.

Sospechosamente el artículo del Newsweek se publicó al día siguiente de la encuesta sobre esenciales asuntos de la política anticubana, cuyo objetivo es prolongar el bloqueo, apostando a la “sucesión biológica”, entendida como la desaparición natural de la generación histórica y el supuesto de que la nueva hornada es dócil y, por tanto, fácilmente manipulable.

El 15 de abril se publicó un sondeo de opinión en el cual el 58 por ciento de los norteamericanos encuestados se mostraron favorables a establecer relaciones plenas con Cuba y el 61 está de acuerdo con la eliminación de la prohibición de viajes a la Isla.

Esa propia encuesta, realizada por Insider Advantage por encargo de Cuba Business Bureau (CBB), asegura que el 57 por ciento de los consultados considera que Washington debería permitir a las empresas estadounidenses hacer negocios en territorio cubano.

Tales resultados preocupan a quienes consideran a Cuba dentro del “eje del mal” y muestra claro distanciamiento entre pueblo y poder.

Si en algo son maestros los imperialistas, es en fabricar mentiras y volver sobre la manida fórmula de repetirlas hasta convertirlas en “verdad”.

Después, cuando transcurre el tiempo, se cumplen los objetivos y se desclasifican documentos, la realidad sale a flote y por boca de sus autores se conocen los detalles de la patraña; pero estos se quedan en la oscuridad de un archivo y la prensa no los convierte en noticia.

Todo se queda en un simple mea culpa de quienes ya no están al mando, ofreciendo así la imagen de limpieza y democracia, con el consiguiente perdón de los burlados para, con tozudez anglosajona, volver a fabricar otra fantasía similar que encuentra nuevos oídos receptivos.

Girón es solo un ejemplo: “los aviones que atacaron los aeropuertos cubanos era una rebelión de las fuerzas armadas propias, la brigada mercenaria 2506 no fue entrenada y financiada por los Estados Unidos y nunca estuvo planificado apoyar la invasión con el ejército de Estados Unidos.” Hasta en la ONU se atrevieron a engañar al mundo.

La historia se repite, ahora intentan “internacionalizar” la campaña considerando que “el mundo” es solo el que está a favor de esta, como hace el periódico madrileño El País, otra de las cabezas visibles de la componenda; los que hablan en contra no existen, aunque sean premios nobeles, personalidades políticas o prestigiosos artistas.

Los mercenarios pagados adentro son “los representantes del sufrido pueblo cubano” y quienes se les enfrentan defendiendo la obra de la Revolución, son “hordas movidas por el gobierno”.

Nada, que en estos tiempos de terrorismo bueno y malo, mercenarismo disfrazado de disidencia política, delincuentes devenidos en mártires y protestas tarifadas, la opción para los cubanos la expuso Raúl en su más reciente discurso:

“Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse.”

Agencia Cubana de Noticias

[1] « The End May Be Near. Cuba is at a critical turning point », por Jorge Castañeda, Newsweek, Apr 16, 2010.